En Bombay, un tercio de los chicos está desnutrido: más de 70 mueren cada día. Allí, miles de personas viven con hambre en villas de calles estrechas, sucias, malolientes. Muchos se sienten responsables de su extrema pobreza y, desesperados, dudan en vender un órgano para paliar la falta de comida. Martín Caparrós viajó por India, Níger, Estados Unidos, España, y escribió “El Hambre”, un trabajo en el cual desnuda, entre la crónica y el ensayo, los mecanismos que generan el padecimiento de mil millones de personas. Adelanto del nuevo libro de uno de los cronistas más relevantes, publicado por Editorial Planeta.

Fotos: Martín Caparrós

Alguien me explica que la basura —la infinita basura de las calles indias— es un problema evolutivo: que los indios tiran todo en todos lados porque antes entre perros y vacas se lo comían en un rato.

—El problema es que ahora, con el plástico…

Desayuno en la vereda de un café, Bombay, cerca del mar. Leo el diario, me distraigo; un cuervo agarra el pan que quedaba en mi plato y se escapa volando. Hay algo de metáfora grosera en esta sociedad donde también los animales participan de la pelea por la comida.

Y hay un lugar común: que la India vive en varios siglos a la vez. Yo diría que vive en este siglo con varias clases a la vez —como en todos los siglos. La diferencia aquí es que los ricos viven en la contemporaneidad y también en el siglo xvii, porque allí es donde explotan a sus pobres

—que viven solo allí.

Junto al mar, Bombay despliega el esplendor de la vieja colonia: casas monumentales, calles anchas, árboles antiguos; un poco más allá los rascacielos, la zona financiera, los barrios nuevos elegantes: Bombay — ahora Mumbai— es el estandarte de la nueva prosperidad india. Una ciudad de 20 millones de habitantes donde se concentra la riqueza del país, donde torres florecen cada día, donde los shoppings y los coches y las marcas brillan. En Bombay viven, también, más villeros que en ningún otro lugar del mundo. Su prosperidad tan aparente los atrae: miles que llegan cada día huyendo de la miseria de sus campos.

Echados, desechados.

Avani dice que sí, que ahora lleva bastante tiempo viviendo acá, pero que quién sabe cuánto más:

—Una acá nunca sabe. Si tenés que ir a algún lado nunca sabés si a la vuelta todavía vas a tener una casa.

Lo que Avani llama su casa es un plástico sobre cuatro palos. Lo que Avani llama su lugar no es siquiera una villamiseria: está un poco más abajo en la escala de Richter.

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—Nadie puede saber lo que es eso sin haberlo vivido.

Las villas de Bombay son enormes y se hicieron famosas cuandoSlumdog millionaire ganó 400 millones de dólares, ocho oscares y la compasión babosa del planeta. Pero hay quienes no han llegado al privilegio de vivir en una villa. Los más pobres entre los diez millones de pobres de Bombay son lospavement dwellers —pobladores del asfalto—, los que viven en medio de la calle, en chozas levantadas en el espacio público —veredas, vías, cunetas, parques, basurales. Nadie sabe exactamente cuántos son; algunos hablan de cien mil, otros de un cuarto de millón.

Hace unos años seguí unos días a Geeta, una chica de veintipocos que había vivido siempre en la calle pero que, gracias a una asociación de mujeres —Mahila Milan, Mujeres Juntas— que promovía el ahorro común, había zafado: Mahila Milan propuso a esas mujeres de la calle que ahorraran una rupia por día cada una y que el grupo, en unos años, los ayudaría a construir sus casas. Una rupia era una cifra ínfima y, al mismo tiempo, difícil de conseguir, pero muchas mujeres lo intentaron; cuando la conocí, Geeta acababa de mudarse a un departamentito de un ambiente en un complejo de vivienda social de los alrededores de Bombay.

—¿Cuál es la ventaja de que el Mahila Milan sea un grupo integrado solo por mujeres?

Le pregunté entonces.

—Primero, que acá si ponías hombres y mujeres juntos en un grupo, los hombres decidían todo. Pero además hay otras cosas. Los maridos solían pegarles a sus mujeres si salían cuando estaba oscuro. Cuando se juntaron en Mahila, las mujeres empezaron a poder salir de sus casas. Los hombres al principio se resistían, pero cuando vieron que sus mujeres solucionaban ciertos problemas o paraban un desalojo, no dijeron más nada. Y empezaron a mirarlas distinto: al fin y al cabo, las que conseguían las cosas eran ellas.

—¿Y dejaron de pegarles?

—Bueno, no del todo, pero les pegan menos. Ahora, si algún hombre le pega a su mujer las mujeres del comité van a la casa y tratan de resolverlo, de convencer al hombre de que no lo haga más. Lo logran, muchas veces.

Aquella vez, Geeta me había contado su historia, su infancia: iba a clase, jugaba en la calle, a la noche comía las sobras que le daban a su madre en las casas que limpiaba. Geeta y su familia no tenían ni baño ni luz ni agua corriente; cada mañana, a las cinco, Geeta o su madre tenían que ir hasta un taller vecino donde les dejaban sacar agua de la canilla —pero solo a esa hora. Su madre también solía traerles ropa vieja que le daban sus patronas: Geeta llegó a la adolescencia sin haber estrenado ni una camiseta.

—A veces teníamos el plástico para taparnos, a veces no. A mí cuando no teníamos me gustaba más, porque podía leer con la luz de los faroles de la calle.

Entonces Geeta se quedaba estudiando hasta muy tarde: le importaba tener buenas notas en la escuela. Algunas maestras la maltrataban porque vivía en la calle; otras, en cambio, la ayudaban. Y Geeta jugaba y estudiaba, lavaba, comía casi todos los días. Era una vida tranquila, aunque acechaba la amenaza de la demolición: de tanto en tanto, por alguna queja, las autoridades municipales llegaban y arrasaban sus chozas. Esas noches, Geeta y su familia y los demás vecinos esperaban que los agentes se fueran y volvían a armarlas otra vez, en el mismo lugar o en algún otro.

—Volvíamos, pero siempre estábamos amenazados. Eso no era tan bueno. Algunos vecinos de los edificios decían que los pobladores del asfalto éramos sucios, que éramos ladrones. Y cualquiera venía y nos insultaba, no sé. Estábamos ahí, sin ninguna protección, en la calle.

Ahora Geeta vive en su departamento, contenta pero cansada. Y se queja del ruido:

—En la calle había tanto ruido que no se oía a los chicos. En cambio desde que estamos acá nos parecen muy ruidosos, gritan mucho.

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Le pregunto si me puede presentar a alguna amiga suya que todavía viva en la calle, y me dice que nos veamos al día siguiente en un barrio más o menos céntrico —para encontrar a Avani.

Unos metros más allá, sin ruidos, la elegancia con que un viejo, morador de vereda, sentado en su vereda, el dhotti arrollado a la cintura, se embebe las dos manos con el líquido que saca de una botellita de cocacola, las restriega, se toca apenas con ambas la calva, los brazos, los pezones: su toilette matutina. Detrás una docena de muchachos: enjabonados, casi desnudos, gritándose, riéndose, se bañan como cada mañana en la vereda.

Hace ya siglos que convinimos en que una cantidad importante de las actividades de las personas sucederían fuera de la vista de quienes no formaran su familia. Es más: podría definirse a la familia como el grupo de las personas que sí pueden presenciar esas acciones íntimas. No tenía que ser así; podríamos vivir en público —los baños, por ejemplo, fueron colectivos durante buena parte de su historia— pero por una serie de razones decidimos vivir en privado. Aquí, las personas que viven en la calle retoman esas formas anteriores.

Las personas que viven en la calle duermen en la calle, se lavan en la calle, se visten en la calle, cocinan en la calle, comen en la calle, rezan en la calle, se enferman y se mueren en la calle, conversan y se reúnen y cogen y se ríen en la calle.

Están, son en la calle.

Avani es flaca y bajita, la cara muy redonda, esos ojos un poco desorbitados que emparentan a muchas mujeres indias con las vacas. Avani se mueve con una gracia extrema: como quien flota sobre la basura. Tiene un sari verde y rojo finito de tan gastado; sus tres hijos entre cinco y diez años nos corren alrededor, descalzos, gritones. Un perro también corre. Hoy Avani está acá porque hace unos días que no consigue ningún trabajo.

—A veces consigo algo, limpiando casas de familia, pero muchas veces cuando se enteran de que vivo en la calle me despiden: dicen que somos sucios, que somos ladrones.

Avani y Geeta eran amigas: sus padres habían llegado desde la misma zona del sur de la India, habían crecido juntas, se contaban esperanzas y temores. Pero cuando tenía 16 años Avani quedó embarazada de un vecino un poco mayor que ella. El hombre no tuvo problemas en casarse sin dote: se ve que la quería. Y Avani dice que era una buena persona, que la trataba bien, que también tenía problemas para conseguir trabajo pero que llegó un momento en que creyeron que iban a poder irse de la calle, conseguirse un lugar donde vivir.

—Y justo entonces fue la noche ésa.

Dice Avani: que vino un hombre que trajo una familia que quería ocupar el lugar que ellos ocupaban, y que después supieron que la familia le había pagado al hombre como 500 rupias y que el hombre era una bestia y les gritaba que se fueran, que agarraran lo que pudieran y se fueran y que entonces su marido tuvo que defenderlos, qué iba a hacer. Lo peleó con un cuchillo y el hombre se fue, herido. Unos días después llegó la policía: que el hombre se había muerto.

—La policía nunca se mete en nuestras cosas, si vienen es para sacarnos de algún lado pero no para cuidarnos. Pero tuvimos la mala suerte de que este hombre era un conocido de ellos, uno que les hacía no sé qué favores, y vinieron a buscar al que lo había matado.

Ya van casi cuatro años desde que se llevaron preso al marido de Avani y todavía está en juicio, pero parece que no va a salir en mucho tiempo.

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—Ahí se arruinó todo. Yo me quedé acá, sola, casada pero sin hombre, sin trabajo, esposa de un preso, los tres chicos. No sé qué hacer con los chicos. No los puedo mandar a la escuela porque no los aceptan, dicen que sin un domicilio no los pueden tomar. Así que están todo el día dando vueltas por acá…

Después Avani me dirá que hace tiempo, cuando agarraron a su marido, intentó trabajar de puta pero que no lo soportó.

—No podía, no podía. Y eso que se gana mucho más. Yo conozco muchas chicas que lo hacen y está bien, pero a mí me daba demasiado asco, se me notaba, los clientes se enojaban. Fue una lástima.

Ahora, cuando falta trabajo, Avani y sus hijos comen lo que encuentran en la basura: a veces hay suficiente, a veces no. Otras veces Avani pide unas monedas para comprar un puñado de arroz. Casi todos los pobladores del asfalto tienen desnutrición severa: comen poco pero malo.

De tanto en tanto, Avani encuentra en la basura algo que puede vender; hace unos meses, dice, apareció un celular bueno y le dieron 400 rupias. Cuatrocientas rupias son ocho dólares y el celular era, por su descripción, un iPhone que se puede vender, usado, en unas 20.000.

—Ese día les compré tres pedazos de pollo a mis hijos. A la chiquita le cayó medio mal, estuvo toda la noche con dolor de panza.

—Y ahora, ¿sabe qué me pasa? Cuando no como estoy todo el tiempo con los dientes apretados, me chirrian los dientes.

Pero después me dice que siempre le queda la cosa del riñón.

—¿La cosa del riñón?

—Sí, eso me tranquiliza. Yo sé que si estoy muy desesperada, si realmente nos quedamos sin nada de nada, siempre puedo vender un riñón.

—¿Vender un riñón?

Le digo, un poco demasiado fuerte. Avani me mira como si no entendiera mi energía:

—Sí, muchos lo hacen. Bueno, no sé si muchos, pero algunos seguro. Mi amiga Darshita lo hizo y está bien.

Dice Avani y se calla. Me mira, baja los ojos, me mira de nuevo. Yo le pregunto qué, ella susurra: se diría que no quiere escucharse.

—Me da miedo. Me da mucho miedo. Ojalá pueda hacerlo, si lo necesito, por mis hijos. Pero mire si resulta que no puedo… ¿Usted cree que podré? Hay preguntas que ninguno de nosotros se ha hecho nunca.

De chica, cuando no había comida, cuando pasaban hambre, los padres de Avani siempre decían que sí, que en la ciudad había que vivir a la vista de todos pero que siempre había algo que comer: que algo siempre encontraban, no como en el pueblo, donde a veces pasaban días y días sin probar ni un bocado, donde dos hijos de la prima Madhu se habían muerto y el médico dijo que era por una enfermedad pero ellos sabían que era porque se habían pasado demasiado tiempo sin comer.

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Y, por eso, el miedo de Avani cuando la llevaron al pueblo por primera vez: creía que iba a morir de hambre. Comió —era la boda de una tía, comió bastante arroz y dal y un cordero entre muchos— pero después, en la ciudad, cada vez que se quedaban sin nada que comer, le decía a su mamá que ya estaban otra vez como en el pueblo.

Y su madre le decía siempre lo mismo:

—¿Vos de verdad creías que le podíamos escapar?

Esas preguntas que

Su casa está hecha de dos cartones como paredes, una a cada lado, detrás el paredón de la casa donde se apoya la suya, delante nada: la calle, la ciudad delante. Y un plástico negro como techo y adentro dos catres de madera y unas pocas ollas. De día, Avani saca el techo y las paredes para que los vecinos no se quejen; de noche reconstruye su casa: cada noche.

—¿Qué esperás para tus hijos?

—No sé, que puedan salir…

—¿Podrán?

—Si Geeta pudo…

—¿Por qué ella pudo y vos no?

Avani se queda callada, como si nunca se hubiera hecho esa pregunta. O como si se la hubiera hecho demasiado.

ninguno de nosotros se ha hecho nunca.

Un tercio de los chicos de Bombay está desnutrido —y es siempre el mismo tercio. En estos días una oenegé llamada Dasra dijo que en las villas de Bombay se mueren, cada año, 26.000 chicos por efecto de la malnutrición: más de 70 cada día. El Estado, aquí, gasta en salud 210 rupias por año y por persona: cuatro dólares por año y por persona; menos incluso que la media nacional. En la ciudad del fasto y el progreso, las diferencias son más crueles todavía.

—¿Y de quién es la culpa?

—No sé, mía, nuestra. Si yo hubiera podido salir de acá no tendría estos problemas.

—¿Cómo puede mejorar tu situación?

—Mi única solución es conseguir más plata, trabajando más, muchas horas. Esa es la única solución.

—¿Odiás a alguien?

—No, trato de no odiar, no tengo por qué odiar.

—Cuando estás en la calle y ves pasar a alguien en un coche nuevo, brillante…

—No sé, no me siento bien.

—¿Y te imaginás en su lugar?

Avani se ríe como una colegiala descubierta: es raro, no le queda.

—No, cómo se le ocurre. ¿Qué voy a hacer yo en ese lugar?

—¿Qué harías si tuvieras toda la plata que quisieras?

—Me compraría un terreno, construiría unas piezas y las alquilaría.

—Y entonces tus pobres inquilinos tendrían que pagarte alquiler…

—Sí, claro. Pero si alguna vez no tienen plata yo los esperaría.

Por ahora, todo lo que Avani querría es vivir en un slum. O en eso que ella llama slum y yo no sé cómo traducir. Eso que los ingleses llaman slum, los franceses bidonville, los italianos baraccopoli, los brasileños favelas, los alemanes, que no necesitaron inventarle una palabra, slum —y que todos esos idiomas, en otros tiempos, supieron llamar ghetto: un espacio donde se amontona cierto sector social porque razones políticas o religiosas o económicas le impiden vivir en otros lados.

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El castellano, en cambio, no tiene una palabra: tiene muchas. La evolución del slum en castellano es un ejemplo de la dispersión lingüística del idioma: cuanto más se aleja de la academia un concepto, más chances hay de que cada país lo nombre de una forma distinta.

El big bang del castellano latinoamericano.

Chabola, callampa, villamiseria, cantegril, barriada, población, pueblo joven, colonia, campamento: lo mismo, dicho de tantas formas diferentes. Me he pasado horas pensando cómo llamarlo en este libro. Por fin imaginé que quería usar una palabra del viejo castellano —árabe, por supuesto— que no se usa en ninguno de nuestros idiomas —aunque tiene cierta tradición tanguera: arrabal. El arrabal era —sigue siendo— ese sector de la ciudad que está en sus márgenes, habitado por una población que se supone distinta o caída o peligrosa: la forma más castiza del slum. Suburbio en el sentido estricto: una suburbe, una ciudad por debajo de la auténtica ciudad. Quise arrabal y después pensé que escribo, mal que me pese, en argentino.

Villamiseria.

Villa.

(De cómo una palabra pretenciosa del idioma se convirtió en la forma de llamar a eso que solo tiene la pretensión de mostrar que no las tiene: villa, villero —lo que vive afuera.

De cómo, en argentino, una palabra que nació para estigmatizar —y todavía estigmatiza— fue asumida por sus víctimas como el modo orgulloso de llamarse a sí mismos y a sus costumbres y a sus producciones.)

Los villeros, las villeras,

lo villero.

Villamiseria es la única que integra, además, en su significante, la calificación de lo que es.

La villamiseria es un producto de la revolución industrial. No es que antes no hubiera arrabales pobres, malafamados, marginados, pero la difusión y tamaño que empezaron a tener en el siglo xix era desconocida. Entonces, entre otras cosas, la palabra slum —que antes había signficado negocio sucio— pasó a designar esos lugares que crecían en los márgenes de Londres, Manchester, Dublín, París, Calcuta o Nueva York.

Ya entonces, las villamiserias eran caracterizadas como «una amalgama de casas destruidas, amontonamiento, enfermedad, pobreza y vicio». Pero en la primera mitad del siglo xx se habían hecho raras en el Primer Mundo y —a partir de los años sesenta— florecieron en el Otro con un ímpetu raro.Y fueron, queda dicho, responsables principales de uno de los grandes cambios de los últimos años: por primera vez desde que el mundo es mundo, hay más personas que viven en las ciudades que en el campo.

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«Las ciudades del futuro, en lugar de estar construidas con vidrio y acero como las imaginaban las viejas generaciones de urbanistas, están hechas de ladrillo crudo, paja, plástico reciclado, bloques de cemento y aglomerado de madera. En lugar de ciudades de luz creciendo hacia el cielo, buena parte del mundo urbano del siglo xxi se hunde en la mugre, rodeado de polución, excremento y decadencia. Los mil millones de ciudadanos que habitan los arrabales posmodernos pueden mirar con envidia las ruinas de las toscas casas de barro de Catal Hiiyiik in Anatolia, construidas en el principio de las ciudades, hace más de nueve mil años», dice Mike Davis en un libro imprescindible, Planet of Slums.

En 1950 había 86 ciudades en el mundo con más de un millón de habitantes. Para 2015 se calculan 550. De las 25 ciudades que ahora tienen más de ocho millones, solo tres están en países ricos: Nueva York, Tokio, Seúl; las demás viven del OtroMundo. Y son las que más crecen. La población urbana de Brasil, India y China ya es mayor que toda la de Estados Unidos y Europa sumados. Pero en la mayoría de estas ciudades tres cuartos de su crecimiento se debe a construcciones marginales en tierras ocupadas: a las villamiserias.

La villamiseria es uno de los grandes inventos modernos: la forma más actual, más contemporánea de habitación del OtroMundo. En el mundo que se ha vuelto urbano, la villa es la urbanidad que más aumenta. Cada año, dice la ONU, 25 millones de villeros se suman a la lista.

Hay, ahora, en el mundo, unas 250.000 villamiserias; la ONU dice que las habitan 1.200 millones de personas: que uno de cada cinco chicos del mundo es un villero, que tres de cada cuatro habitantes de ciudades del OtroMundo vive en una villa.

Muchos de ellos son los que pasan hambre.

R. me pide que no diga su nombre. Yo le digo que no se preocupe, que allá lejos, donde yo vivo, nadie lo conoce; él me dice que no sabe, que quizá no pero quién sabe sí y que él no quiere que la gente piense que se queja de ser lo que es. Que está orgulloso de ser lo que es y no quiere que nadie se confunda.

—¿De ser qué está orgulloso?

—De ser lo que soy.

—¿O sea?

—Un vecino de Dharavi, un villero. Acá hay algunos que les da vergüenza, pero a mí no me da. Por eso no quiero que nadie se confunda.

Su lógica me escapa: un orgullo que no dice su nombre. R. tiene las manos grandes agrietadas, la cabeza chiquita, ojos hundidos, el pelo negro muy revuelto. R. tiene unos 30 años, una esposa bien embarazada, tres hijos, una madre y dos hermanas amontonados en dos cuartos. Su casa está hecha de unos pocos ladrillos, tablas, chapas, cañas: todos los materiales que R. pudo encontrar o comprar muy barato. R. nació en Dharavi; los que llegaron, casi cincuenta años atrás, fueron sus padres.

—Ellos sí vinieron corridos por el hambre.

Los padres de R. venían de Saurashtra, en el estado de Gujarat, a cientos de kilómetros, porque una larga sequía los había dejado sin tierra y sin comida. Cuando llegaron, Dharavi era un pantano marginal cercado por las vías de dos ferrocarriles, donde vivían unos cuantos pescadores. Ahora, incrustada en el medio de Bombay, es la villamiseria más grande de Asia, calles estrechas sucias malolientes, personas y personas y personas, animales, gritos: la densidad de todo espacio indio a la octava potencia. Dharavi es un rejunte de mundos muy variados, un millón de personas y docenas de comunidades diferentes aglomeradas en menos de dos kilómetros cuadrados. Musulmanes, hindúes, bordadores de Uttar Pradesh, confiteros de Tamil Nadu, teñidores y sastres, herreros, carpinteros, obreros textiles y molineros expulsados del centro de la ciudad por el desarrollo inmobiliario: cada grupo forma su barrio con sus costumbres y sus reglas.

—Mi padre se pudo instalar bien. Dice mi madre que estaban contentos de estar acá. Y él sabía hacer su oficio, era un buen alfarero. Así que pudo criarnos. El problema fue que lo perdimos muy pronto, pobre hombre.

El padre de R. llegó hace cincuenta años; tantos siguen llegando cada día. De los 500.000 que migran cada año a Bombay, 400.000 terminan en lugares como éste. Por eso en Bombay hay entre diez y doce millones de villeros. El 60 por ciento de la población de Bombay vive en el 6 por ciento de la superficie de la ciudad, sin agua corriente, sin calles, sin cloacas. Las villas se están comiendo a las ciudades.

Una lógica pobre: si en Bombay vive mucha más gente en las villas que en el resto, ¿cuál es el margen y cuál es el centro? ¿Qué es lo central y qué lo periférico?

Bombay —y no solo Bombay—: una gran villamiseria con algunas zonas de edificios servicios negocios capitalismo funcionando.

Si Dharavi es ahora lo que es, es porque Biraul es lo que es ahora. Y todos los Dharavis, y todos los Birauls. Las grandes ciudades occidentales ya habían llegado a su punto de (des)equilibrio antes del final del milenio; de ahora en más, las ciudades que crecen son las otras. El crecimiento de la población urbana significa sobre todo que los campesinos del Otro-Mundo se van a las ciudades.

La urbanización es, sobre todo, un efecto de ese cambio de formas de producción rural, que necesitan cada vez menos mano de obra, que expulsan a las personas que ya no les sirven. Y esas personas —muchas de esas personas— se van a buscar la vida a las ciudades donde el aumento de los servicios —transportes, domésticos, limpieza— y el desarrollo de industrias muy primarias parece necesitar todos los cuerpos baratos que pueda conseguir.

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A veces es solo un espejismo: muchos no entran siquiera a ese mercado y sobreviven como pueden. La ciudad les ofrece más posibilidades que sus pueblos: les ofrece, para disimular, la ventaja de tener todo más cerca, a mano. Pero, para muchos, todo eso que parece cerca es tan inaccesible como si estuviera en otro mundo. Y, aún así, la ilusión sigue funcionando: un techo, cierta seguridad, el acceso a lo que los ricos desechan, la cercanía a algún tipo de trabajo, un hospital muy malo pero hospital al fin, la ilusión de una escuela para sus hijos, el espejismo de un progreso. Ir a las ciudades es lo más activo que hacen millones de personas para mejorar sus vidas y las de los suyos. Y muchas veces terminan en lugares como éstos.

Hay, en toda la India, 160 millones de villeros.

Los campesinos dejan los campos pero la comida se sigue produciendo allí. El campo era una forma de vida; se está transformando en un modo de producción, una explotación: un espacio para una práctica económica cada vez menos necesitada de personas.

Como dice Davis: se invirtió el mecanismo clásico que oponía campos con mucha mano de obra y ciudades con mucho capital. Ahora, con el crecimiento de las periferias urbanas —que ya no es efecto del atractivo de nuevos empleos sino de la reproducción de la pobreza—, el OtroMundo se llenó de campos con mucho capital y ciudades con mucha mano de obra.

La población rural no va a crecer más: ha alcanzado su tope, y se reduce. La mayoría —el 75 por ciento— de los hambrientos todavía vive en el campo. Parece como si fueran un arcaísmo que podría desaparecer con la continuación del proceso de urbanización. Pero la miseria se está transfiriendo muy bien a las ciudades.

Todo el crecimiento demográfico futuro será en las ciudades: «el hambre será más y más urbano» —diría el manifiesto que nadie escribe porque resulta demasiado cierto. Y porque nadie se atrevería a rematar: «o no será».

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¡SÍ!TAL VEZNO

    AUTORES
    • Martín Caparrós
      CRONISTA

      Martín Caparrós tiene una sombra característica. Si junto a estas letras en vez de una foto de él hubiera una silueta, también lo reconoceríamos. La falta de pelo acentúa la curvatura de la cabeza, el bigote enrulado le da al perfil una matiz intelectual. Ver más

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    La Comisión Provincial por la Memoria (CPM) de la provincia de Buenos Aires presentó un hábeas corpus colectivo ante el Tribunal de Casación Provincial para que se investigue la muerte de 133 pacientes del Hospital Neuropsiquiátrico Alejandro Korn de Melchor Romero. Advierten por "negligencia, abandono y mal trato" a pacientes.

    La presentación, se realizó a favor de todas las personas privadas de su libertad en los hospitales neuropsiquiátricos bonaerenses frente a "las graves condiciones de encierro que padecen" en dichos hospitales monovalentes, informó el organismo.

    El equipo de salud mental del Comité contra la Tortura de la CPM relevó durante dos años las condiciones de alojamiento de los neuropsiquiátricos de la provincia, y en ese marco alertaron que "violentan derechos esenciales".

    "Se encontraron con internos que debían dormir en el piso por falta de camas, baños tapados, faltos de higiene y con olores nauseabundos, ausencia de piletas para lavar utensilios que deben limpiarse en los baños", detallaron en un comunicado.

    También denunciaron que "se registraron situaciones de déficit alimentario por reducción de raciones alimenticias, y que en algunos hospitales las personas deben comer con sus manos porque no alcanzan los utensilios para todos".

    Entre los hechos que dan origen a la acción judicial, se denunció que 133 personas fallecieron en el Hospital Neuropsiquiátrico Alejandro Korn durante los años 2012, 2013 y 2014, "presumiblemente por negligencia, abandono y/o mal tratamiento atento las graves condiciones de detención constatadas".

    Asimismo culparon por los decesos (65 en 2012, 59 en 2013 y 9 durante los meses de enero y febrero de 2014) a "la falta de personal adecuado en cantidad y calidad y la precaria atención de la salud".

    En este sentido, la CPM solicitó una investigación judicial que analice detalladamente cada uno de los decesos y determine las responsabilidades de los funcionarios públicos. Durante los controles se constató, además, la existencia y uso de celdas de contención y aislamiento donde se realiza contención mecánica a las personas en situaciones de crisis atándolas a una cama.

    "Estas habitaciones, se encuentran en un estado de abandono absoluto, con ventanas tapiadas con chapas que hacen del lugar un sitio oscuro y sombrío, con total falta de higiene agravada porque al carecer de baño las personas se ven obligadas a hacer sus necesidades en el piso o sobre el colchón", se informó.

    El habeas corpus colectivo denuncia centralmente el incumplimiento de la ley de salud mental (26.657) y la ley de derechos del paciente (26.529), ya que se puede concluir que no se trabaja sobre las causas psicosociales del padecimiento mental.

    Fuente:

    La dieta que mantiene al cerebro saludable

    El pescado es el gran protagonista, porque contiene Omega 3. También recomiendan frutas secas y semillas.

    La dieta que mantiene al cerebro saludable

     

     

    Somos lo que comemos", dice el dicho popular que intenta dar cuenta de la íntima relación que existe entre la nutrición y la salud. Es que los alimentos representan el combustible del organismo, y de su calidad depende que resulten beneficiosos o perjudiciales. "Lo que no todos saben es que gracias a una buena dieta disminuye el riesgo de presentar enfermedades cerebrales y en el caso de que ya existan, enlentece su evolución", explicó a este diario Pablo Richly, médico neuropsiquiatra, subdirector del Instituto de Alzheimer de la Fundación INECO, y uno de los autores del libro Comida para un cerebro saludable (disponible de forma gratuita en http://bit.ly/1tWcNRB).
    Al conmemorarse hoy el Día Mundial de la Lucha contra el Alzheimer, una enfermedad neurodegenerativa que en la Argentina afecta al 10% de los mayores de 65 años, los expertos destacan en qué consiste una buena alimentación para el cerebro. El secreto está en una dieta rica en frutas, verduras, cereales, granos integrales y pescado que protegen el cerebro, al fortalecer los vasos sanguíneos, de manera que el oxígeno y los nutrientes que viajan por la sangre puedan llegar correctamente a cada célula. De esta forma, se nutren aéreas encargadas del lenguaje, el aprendizaje, el razonamiento, y aporta nutrientes que promueven el crecimiento de nuevas células cerebrales y nuevas conexiones neuronales. En cambio, el consumo de grasas saturadas trans está asociado a un aumento del riesgo de presentar deterioro cognitivo y demencia.
    El pescado es el protagonista en el cuidado del cerebro porque contiene grandes cantidades de Omega 3, que son ácidos grasos poliinsaturados esenciales, que el organismo no produce y deben ser consumidos a través de los alimentos. El más importante es el ácido decosahexaenoico (DHA) que forma parte de las membranas de las células del cerebro, y se encuentra de manera natural en pescados grasos como el salmón rosado, trucha, atún, sardina, arenque y mariscos. "El DHA resulta fundamental al conformar el 10% del cerebro. En el proceso de envejecimiento, el DHA va desapareciendo y se remplaza con grasas saturadas, de ahí la importancia de incorporarlo mediante los alimentos", explica Rodrigo Valenzuela, especialista en nutrición de la Universidad de Chile.
    Las frutas secas como nueces o almendras, los aceites vegetales como el de soja y canola también son fuente de Omega 3. Los fitoquímicos y los polifenoles son antioxidantes presentes en los frutos rojos (frutillas, frambuesas, cerezas, grosellas, moras, etc.) y el resveratol presente en uvas, las catequinas del té verde, las rocianidinas del cacao o los licopenos del tomate. Todas protegen al cerebro del daño oxidativo.
    El ácido fólico o vitamina B9, la vitamina B12 y B6 trabajan para disminuir los niveles de homocisteína en sangre, un aminoácido que a niveles altos resulta muy peligroso. El ácido fólico y la B12 están también involucrados en la reproducción celular. La vitamina E funciona como antioxidante y también está involucrada en la salud cerebral. Se encuentra en las frutas secas, nueces, almendras, castañas de caju, semillas de girasol, sésamo y aceites vegetales.
    A mayor edad, mayor es el riesgo de ser víctima del Alzheimer, enfermedad que no sólo se lleva los recuerdos, sino que también condena al paciente y a su familia a un inevitable y devastador deterioro en su calidad de vida. Las personas con Alzheimer suelen sufrir cambios cerebrales que modifican su comportamiento, presentan olvidos frecuentes, pueden comportarse de forma agresiva, sufrir confusiones, alucinaciones, volverse desconfiados. "Hoy sabemos que esta enfermedad puede disminuir su incidencia cambiando nuestra alimentación", concluye Richly, y asegura que "la lucha entre el cerebro y la enfermedad se asemeja al de la invasión a una ciudad por parte de un ejército enemigo. Si la ciudad está organizada, tiene armamentos, recursos y defensas, podrá resistir mejor y más tiempo para no ser conquistada." «

    La cifra

    44 millones

    de personas viven con demencia en todo el mundo, cifra que se estima aumentará a 65,7 millones en 20 años y a 115 millones en 2050, según la OMS.

    Fuente:

    Los talentos / Hoy, Guillermo Saccomanno

    El hombre que huyó al paraíso y terminó narrando el infierno

    Por Jorge Fernández Díaz | LA NACION

    El hombre que huyó al paraíso y terminó narrando el infierno

    Saccomanno escribió en estas playas Cámara Gesell , una apasionante novela sobre el lado oscurot de la sociedad argentina  Foto: Mauro Rizzi

    Saccomanno escribió en estas playas Cámara Gesell , una apasionante novela sobre el lado oscurot de la sociedad argentina. Foto: Mauro Rizzi

    Le puso el punto final a su novela, brindó con su mujer y se acostó a dormir pensando en lo que ella le había preguntado: "¿Y ahora qué vamos a hacer, qué consecuencias nos va a traer este libro?". El libro narra el lado oculto, turbio y violento de Villa Gesell, donde Guillermo Saccomanno vive y escribe desde hace más de veinte años cuando, huyendo de sí mismo, se refugió para ser un lector de largo aliento y para convertirse también en un prosista de gran calado y madurez. Muchos años, lecturas, novelas y premios después, Saccomanno oyó a las cinco de aquella madrugada especial dos golpes secos y se levantó para ver qué pasaba. Era el 7 de septiembre de 2011 y un pibe chorro le apuntaba al pecho con una 9 milímetros. "Si vas a cohetearme, hacelo acá mismo, porque la patrona está en casa", le dijo. El chico quería efectivo y miraba las bibliotecas: "En todos esos libros debés tener algún billete".

    Saccomanno le pidió que pusiera el seguro del arma y le juró que no tenía un peso partido por la mitad. "Yo laburé en las cárceles", agregó, para ganar su confianza. Pero en vez de calmarse, el pequeño delincuente se puso más nervioso. "Tranqui -le aclaró Guillermo, tragando saliva-, trabajé en las cárceles como profesor de literatura." El intruso dijo en ese instante algo inesperado: "Yo leí a Neruda". Guillermo parpadeó: "Entonces, te equivocaste de casa".

    Pero el pibe no se resignaba. Reclamó el plasma y también la computadora. El escritor entregó sin chistar el televisor, pero advirtió, en un segundo de pánico helado, que si le birlaba también la PC él perdería su novela. Así de simple. No usaba impresora, todavía no le había enviado el texto por mail a su editor y el trabajo de cinco años yacía guardado únicamente en ese disco rígido y en el pequeño pendrive que llevaba adosado. Qué forma tan estúpida de perderlo todo, pensó. No recuerda cómo hizo para entregarle la computadora y, al mismo tiempo, en un acto de prestidigitación repentina, guardarse el pendrive con la primera versión de Cámara Gesell . Luego llegaron el comisario y sus muchachos, cuando ya no había nada que hacer, y una atractiva policía científica, que para completar el cuadro dijo: "¡Cuántos libros, cómo me gusta leer! Yo estudiaba Letras, ¿sabe? Pero no seguí porque era muy difícil y tenía poca salida laboral".

    Este relato perturbador es tan inverosímil que Saccomanno no se atrevió a incluirlo en su novela, aunque siguió escribiéndola un año más e intentó superar la crisis postraumática. Hasta publicó una columna en un periódico local titulada: "Carta abierta a un pibe chorro". Allí le recriminaba haberle robado "la herramienta con la que yo lucho para que pibes como vos no vayan en cana".

    Saccomanno siempre ha sido un hombre de izquierda y ha simpatizado con muchas medidas del Gobierno, pero no tiene empacho en explicar que esta violencia es hija de la inequidad social que persiste y que quien está sufriendo la criminalidad es el laburante. "Los que pagan la inequidad no son los chetos, que tienen rottweilers, blindajes y tecnología -explica-. La pagan los humildes, que no tienen nada de eso. Cuando yo era chico, en Mataderos, los ladrones tenían códigos, no robaban en el barrio ni disparaban contra los pobres. El paco cambió todo. Hoy matan al vecino, al albañil, al quiosquero. Te matan por cualquier cosa. Los afanos tienen que ver conceptualmente con la corrupción de la sociedad. Esa corrupción ha penetrado en las casas, en las familias, en las personas, en las rendijas más pequeñas del tejido social. Y esto no se arregla con mano dura ni con Blumberg. Tampoco regalándole a la derecha esta preocupación."

    La preocupación no deviene, por cierto, de este episodio truculento que le tocó en desgracia, sino de haber indagado durante seis años en aquello que se escondía debajo de la publicidad turística de un balneario idílico. El libro, por supuesto, no trata sobre Gesell, sino sobre la Argentina. Esa aldea de 40.000 habitantes no es más que un microcosmos que le sirve a Saccomanno para pintar un país cruzado por el doble discurso, los negociados, los abusos, losdealers , la xenofobia, las violaciones, el maltrato, la violencia y la complicidad civil. Cámara Gesell es un impresionante trabajo de rastreo de historias escondidas, que su autor convirtió mágicamente en ficción. Aunque como se trata de gran literatura, al final la ficción resulta más verdadera que la verdad.

    En 2006, Saccomanno se propuso escribir una página por día, y que el relato diario tuviera principio y fin. Coleccionaba anécdotas, las buscaba entre amigos y vecinos, en lugares proletarios y en asados de obra y talleres y fiestas de campo. Un gaucho, Miguel Paz, carnicero y maestro del relato oral, le enseñó una nueva respiración literaria ("la estás apurando, tenés que ir más despacio"), y Guillermo escuchaba, anotaba, aprendía, caminaba por la playa y escribía escenas en su libreta de bolsillo. "Este libro me lo escribieron los laburantes y las gaviotas", me jura. También las lecturas elegidas: Calvino, Nietzsche, Kierkegaard y el Dante. Es irónico y triste que alguien haya ido en busca del paraíso y haya terminado narrando el infierno. Porque eso es Cámara Gesell , el infierno maravillosamente contado, una obra mayor de nuestra literatura actual, un fresco escalofriante donde casi nadie es inocente, una trama compleja de destinos paralelos donde el único protagonista es ese colectivo llamado ciudad o pueblo. Una novela-explosivo que hace volar por el aire la hipocresía de una sociedad donde nadie se siente culpable. Una topografía de la maldad.

    Guillermo cambió por supuesto los nombres reales, unió tres personas en un personaje, modificó episodios para que no sean literales, buscó equivalencias con la imaginación y usó todos los trucos del novelista. Su propósito no era la delación ni el escrache, sino la exposición cruda de un síntoma social. Y aunque su mirada va mucho más allá de esa caldera del diablo, siento que su autor tiene la esperanza de que su trabajo ayude a mejorar un poco ese lugar también lleno de grandes amigos y de gente noble. "No soy una persona, soy una comunidad", me cuenta que proclamaba Faulkner en el sur profundo de los Estados Unidos. "Ya sé -me concede-, un libro no puede cambiar el mundo. Ya sé."

    Recuerdo ahora la inquietud de su mujer: "¿Qué consecuencias nos va a traer este libro?". Saccomanno sabe que el miedo paraliza. Pero asegura que a él no podrán correrlo. "Yo confío en la potencia de la literatura, soy como el protagonista de Gran Torino -dice, sirviéndose el último vaso-. Acá me quedo.".

    Fuente:

    Excelente Libro, les dejo la tapa del libro.

    DE NUEVA YORK A BUENOS AIRES

    Por Miguel Jorquera

    Diputados votaba anoche la ley de Pago Soberano, que autoriza el reemplazo del Bank of New York por Nación Fideicomisos y permite el pago en Buenos Aires de la deuda reestructurada. Con rechazo opositor, el oficialismo aseguraba que le sobraban los votos para aprobarla.

    Cambio Estatua de la Libertad por Obelisco

    Las principales bancadas opositoras (UCR, FR, PRO y el interbloque del FAP) rechazarán la propuesta y otros bloques más chicos se abstendrán. La ley cambiará el domicilio de pago para los bonistas que entraron al canje y creará una comisión para investigar la deuda.

    Por Miguel Jorquera

    Con los números ya echados, la Cámara de Diputados se aprestaba al cierre de esta edición –y ya bien entrada la madrugada– a convertir en ley el proyecto de pago soberano de la deuda externa. Una iniciativa del Gobierno que propone a los bonistas reestructurados el cambio de la ruta de pago de sus vencimientos (entorpecidos y frenados por el fallo del juez neoyorquino Thomás Griesa a favor de los fondos buitre), crea una cuenta para depositarles a los holdouts el pago de los bonos que no ingresaron al canje y conforma una comisión bicameral investigadora de la deuda externa desde la última dictadura hasta las reestructuración de 2005 y 2010.

    Los votos para la aprobación de la ley que permitirá pagar a los bonistas en la Argentina o en Francia los aportará el Frente para la Victoria y sus aliados más fieles (Frente Cívico Santiagueño, Nuevo Encuentro, el Movimiento Popular Neuquino, otros dos monobloques y el radical disidente Eduardo Santín). El número se puso a prueba al conseguir el quórum para sesionar, para lo que el oficialismo no tuvo el apoyo de ninguna bancada opositora. El debate se abrió con 138 diputados (los necesarios son 129) sentados en sus bancas. Según las estimaciones del propio oficialismo, al menos 133 o 134 de ellos votarán a favor del proyecto del Gobierno.

    Las principales bancadas opositoras (UCR, FR, PRO y el interbloque del FAP) rechazarán la propuesta del Gobierno, mientras que otras bancadas menores (UP, Libres del Sur, Proyecto del Sur y la ex piquetera Ramona Pucheta) optarán por la abstención. Los diputados de la CC-ARI dudaban entre la abstención o seguir los pasos de Elisa Carrió, que abandonó el recinto luego de expresar “asco” por el proyecto oficial y antes de la votación.

    El entramado opositor también dividió opiniones a la hora de respaldar la bicameral investigadora de la deuda: el massismo, el macrismo, el delasotismo y la UP que encabeza Víctor De Gennaro son los bloques que acompañarán con su voto la creación de la comisión.

    Pago soberano

    “Es una clara señal de una ley del Parlamento para defender el proceso de reestructuración y para defender que Argentina paga. Por eso es razonable que sea votada con un voto masivo. Salvo que alguien piense que este proceso de reestructuración es malo, porque liberó al Estado”, sostuvo el diputado kirchnerista Roberto Feletti, que ofició de miembro informante del oficialismo.

    “Es necesario que haya un voto masivo a favor de esta ley, como lo hubo en la ONU (con la resolución para regular los procesos de reestructuración de deudas soberanas), porque nadie puede negar que la deuda pública fue un condicionante de las políticas públicas”, insistió Feletti, que ejemplificó con las situaciones generadas durante el Plan Brady y la privatización de empresas públicas durante el menemismo y el megacanje del gobierno de la Alianza en 2001, con Domingo Cavallo como ministro de Economía. “Este proceso de reestructuración cambió el rumbo de la democracia argentina para el futuro. No retornemos a un Estado endeudado, débil”, concluyó el economista.

    Eric Calcagno también se plegó al cuestionamiento que Feletti hizo –sin mencionarlo directamente– a Mauricio Macri, que propone obedecer el fallo de Griesa al tiempo que realiza promesas electorales que desfinanciarán al Estado. Por eso Calcagno sugirió “tener cuidado con los buitres de afuera, pero también con los caranchos mediáticos y algunos chimangos que andan por ahí, sin entrar en demasiada zoología política”.

    El también economista kirchnerista celebró la creación de la comisión bicameral que establece la ley. Calcagno dijo que la comisión permitirá investigar el megacanje, y hasta el fallo Olmos, que habla “sobre los 477 delitos cometidos y (podremos) ver si entre esos delitos cometidos durante la toma de la deuda externa no habrá algún delito que tenga que ver con lesa humanidad”.

    “Argentina sigue demostrando voluntad de pago y lo hace con hechos concretos, acá están depositados los fondos. Déjense de cuestionar a Nación Fideicomisos, déjense de actuar como aliados de los fondos buitre, estamos en un momento histórico trascendente, entonces, asumamos la posición que tenemos que asumir, sería deseable que por una vez se dejaran de hacer cálculos electorales y votaran pensando en la Patria”, agregó entre aplausos el presidente de la Comisión de Finanzas y diputados de NE, Carlos Heller.

    En contra

    Uno a uno los bloques opositores expusieron su rechazo. “Les estamos haciendo un favor al BoNY y a Griesa”, dijo el radical mendocino Enrique Vaquié para insistir en que no hay necesidad de contar con una ley para enfrentar el fallo de la Justicia estadounidense. “Los contratos que la Argentina firmó en 2005 y 2010 le dan a la Argentina los instrumentos para cambiar la sede de pago”, sostuvo el economista mendocino y recomendó al Gobierno que “hay que ir a buscar los votos a la asamblea de bonistas para cambiar el lugar de pago”.

    El massismo siguió el mismo camino, huérfano de su líder, Sergio Massa, que estuvo de campaña en el conurbano y llegó al Congreso pasadas las nueve y media de la noche. Felipe Solá fue su vocero y defendió la “propuesta integral” e “indivisible” del Frente Renovador, que acompañaron los diputados puntanos y cordobeses que responden a sus aliados José Manuel de la Sota y los hermanos Adolfo y Alberto Rodríguez Saá.

    Solá sostuvo que “no están en discusión los canjes de 2005 y 2010”, pero presentó la iniciativa massista como una alternativa al proyecto del oficialismo, “fuera del lema maniqueo ‘Patria o Buitres’”. Más tarde, los “renovadores” Darío Giustozzi y Graciela Camaño buscaron apuntalar a dúo la intervención de Solá con críticas al proyecto del Gobierno.

    “El mejor procedimiento para sacarse de encima al juez Griesa es cumplir la sentencia”, insistió el macrista Pablo Tonelli. “Esto no implica que haya que pagar ahora la totalidad del monto determinado en el juicio, sino, en primer lugar, anunciar que se lo va a cumplir, y en segundo lugar, acordar el cumplimiento y el modo de pago a partir del primero de enero del año próximo”, explicó luego, pero para el Gobierno esos pasos podrían activar la cláusula RUFO, es decir, demandas de los bonistas que sí entraron al canje.

    “No podemos avalar un proyecto que está en desacuerdo con lo que hemos venido planteando históricamente, y cuyo artículo primero es muy claro, porque dice que hay que avalar y declarar de interés público lo que se hizo en 2005 y 2010”, sostuvo el socialista Juan Carlos Zabalza, que inició el camino que siguieron sus aliados del GEN. Aunque Victoria Donda, del LdS, se diferenció de sus socios políticos anunciando su abstención.

    “Hace demasiados años que estamos en la anomia, es decir fuera de la ley. Lo mejor es no hacer nada hasta enero”, dijo Carrió antes de señalar que “una cosa es incurrir en un default y otra cosa es desacatar un fallo”. “La CC no va a estar en la votación. No quiero votar en contra. No quiero estar cuando se aplauda esto”, continuó la chaqueña. Luego comparó el proyecto de pago soberano con el convenio con Irán: Entonces “me retiré del asco que me dio. A ese asco no vuelvo porque ustedes no tienen derecho a hacernos pasar vergüenza todos los días de su vida”, sentenció Carrió, entre aplausos y abucheos, antes de tomar su cartera y retirarse del Congreso.

    Los encendidos discursos de oficialistas y opositores se sucedían en el debate que se encaminaba hasta bien avanzada la madrugada. Nadie quiso bajarse de una larga lista de oradores que sumó más de 120 legisladores, entre los que no figuró –salvó Carrió– ninguno de los otros diputados con aspiraciones presidenciales. Ni Massa, ni Hermes Binner ni Julio Cobos intervinieron en la sesión. Aunque la suerte ya estaba echada y el oficialismo convertiría en ley la iniciativa del Gobierno.

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    Asociaciones de consumidores denunciaron ayer a Diario Popular los múltiples engaños que realizan los supermercados con el verdadero peso de los productos alimenticios que venden.

    Denuncian engaños en el peso de los alimentos

    En tiempos en que se propician controles de precios para hacer frente a la inflación hay que estar más que atentos a los productos que se compran en los supermercados:consumidores denuncian que alimentos, como galletitas, se venden con menos contenido que el publicitado en el envase debido a un ardid de los fabricantes para bajar costos de producción.

    Un consumidor, que prefirió no identificarse, tomó un paquete de galletitas de 200 gramos, según el rotulado del empaque, y al pesarlo en una balanza electrónica constató que su contenido ascendía a sólo 130 gramos (ver foto).

    Desde las asociaciones de consumidores advierten que estas maniobras y aquellas que apuntan a achicar el envase de un mismo producto, con idéntico precio, son usuales en tiempos en que la inflación golpea la economía doméstica.

    Fernando Blanco Muiño, titular de la Unión de Consumidores de la Argentina (UCA), explicó que estas maniobras hacen dudar a los consumidores al momento de realizar las compras. "Es lo mismo que cuando uno abre un pote de yogur de 200 cm3 pero al verlo parece más bajo, con menos contenido. Con las botellas de gaseosa pasa igual. En épocas de crisis y de controles de precios, las empresas, a veces, ajustan por cantidad. Se busca abaratar costos en un contexto de precios controlados", destacó a este diario el dirigente. En la entidad también conocen denuncias por faltante de contenido en galletitas, arroz y fideos. "Es necesario que el consumidor haga el reclamo para que se fijen antecedentes y la Secretaria de Comercio pueda multar a los responsables", apuntó. Cuando el peso informado en el envase no coincide con el peso real del producto, se puede hacer la denuncia por incumplimiento de la Ley de Lealtad Comercial. Por ello el cliente debe concurrir a las oficinas de Defensa del Consumidor para denunciar un incumplimiento en la oferta de venta realizada.

    "Una vez que está rotulado el producto, la empresa tiene que cumplir con el peso del mismo. De lo contrario, está en falta con la ley", concluyó Blanco Muiño.

    Por su parte, Héctor Polino, referente de Consumidores Libres, recordó que "tiempo atrás el paquete de galletitas venía en envases más pequeños con el mismo precio que tenía antes. Son estrategias de marketing ya conocidas". En tanto, Osvaldo Bassano, presidente de ADUCC, remarcó que "a principios de este año las galletitas de agua en algunas marcas venían en paquetes más chicos con el mismo precio.
    Estaban $6 pesos y ahora están a $9". Respecto a productos que se comercializan con un menor contenido al declarado en el envase, Bassano sostuvo que "no hemos elevado actuaciones pero es normal que siempre haya algún paquete de galletitas que haya sido mal rellenado. De igual forma, el cliente debería hacer la denuncia para que inspectores pesen los paquetes"

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    TRANSPORTE

    La Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires aprobó esta noche el proyecto que fija el boleto gratuito para estudiantes de los niveles inicial, primario, secundario, terciario y universitario, tanto del sector estatal como privado, en los servicios del transporte ferroviario y de colectivos.

    La iniciativa, que ahora deberá ser tratada por el Senado bonaerense, se basó en un proyecto que presentó la diputada del Frente para la Victoria Karina Nazabal, para la creación de un régimen especial de boleto para usuarios de trenes y colectivos en sus servicios urbanos, suburbanos e interurbanos.
    El beneficio incluye a alumnos, docentes y no docentes pertenecientes a instituciones educativas públicas de gestión estatal o privada con aportes del Estado en todos los niveles, incluidos los de formación profesional y bachilleratos populares de la provincia y se utilizará durante los días hábiles del calendario escolar.
    Mientras que los estudiantes en todos sus niveles accederán a los medios de trasporte de manera gratuita, los docentes y no docentes de gestión estatal, incluidos los bachilleratos populares, deberán abonar una tarifa del 50 por ciento.
    También, alcanzará esa suma al traslado de residentes o practicantes, como también a los alumnos y docentes que deban desarrollar una actividad curricular fuera del establecimiento educativo.
    El proyecto invita en uno de sus artículos a los municipios para que hagan extensiva la propuesta a los medios de transportes de las comunas.

     

    La compañía de Estados Unidos, Ford Motor Company, experimentó en París, una de las ciudades más estresantes para conducir, su nueva tecnología de frenado automático llamada Active City Stop.

    Esta nueva actualización del Active City Stop opera a velocidades de hasta 50 km/h. Este sistema está compuesto de sensores que detectan la luz y la distancia de los vehículos que lo preceden. Es capaz de escanear el entorno 50 veces por segundo, ayudando a reducir colisiones severas, y en algunos casos, previniendo accidentes.

    Este sistema funciona cuando el conductor no reacciona a tiempo, reduciendo el torque del motor y activando las luces de emergencia.

    El sistema fue probado en la capital francesa, en la cercanías del Arco del Triunfo. En este lugar convergen 12 avenidas importantes de París, convirtiéndose inmediatamente en uno de los lugares más complejos para probar el sistema con los prototipos Mondeo y Tourneo Connect.

    “Las calles de París no son aptas para cardíacos por sus múltiples carriles donde los vehículos compiten por un espacio a altas velocidades y las esquinas abarrotadas ponen a prueba los nervios de hasta los mejores conductores”, comentó Nils Gerber, experto técnico en electricidad e ingeniería en sistemas electrónicos de Ford Europa. “Sabíamos que estas calles serían perfectas para probar el Active City Stop en condiciones que no son posibles de replicar en las pistas de pruebas”, concluyó Gerber.

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    TOC. TOC... SCIOLI ¿ESTAS AHÍ?

    ASESINADO POR LA BONAERENSE

    Diez policí­as bonaerenses, entre ellos un comisario mayor y otro inspector, fueron procesados y detenidos este viernes por la noche en la causa en la que se investiga el crimen del agente de la Secretarí­a de Inteligencia (SI) Pedro Viale, alias "Lauchón", muerto durante un allanamiento en su casa de la localidad de Moreno el año pasado.
    Fuentes judiciales informaron que la medida fue dispuesta por el juez federal de Morón Juan Pablo Salas y alcanza a integrantes de la División Drogas Ilícitas y de la División Especial Grupo Halcón, quienes fueron procesados por "homicidio agravado por su función" y se les trabó embargo por 200.000 pesos a cada uno.
    La decisión alcanza al comisario mayor (r) José Armando Tsuruoka; el comisario inspector Enrique Roberto Maldonado; los capitanes José Antiochán y Raúl Héctor Castro; el subcomisario Hugo Orlando Fassone; los oficiales principales Damián Norberto Ignomirellio y los sargentos Cristian Adrián Herrera y Pedro Nelson Alegre.
    Al momento del hecho, Tsuruoka era superintendente de Drogas Ilícitas del Ministerio de Seguridad; Maldonado, jefe de Drogas Ilícitas de San Miguel; Fassone de Drogas Ilícitas de Lomas de Zamora y el resto pertenecía al Grupo Halcón.
    Según la resolución a la que accedió Télam, "se tiene por demostrado prima facie, que el comisario inspector Maldonado se encontraba desarrollando una investigación que involucraba a quien en vida fuera Pedro Tomás Viale, miembro activo de la SI."
    Maldonado declaró que "Lauchón" aparecía en comunicaciones telefónicas con un hombre identificado como Rodolfo Carricaburo, a quien investigaba desde hacía dos años en una causa por narcotráfico.
    En función de ello, el juez federal de Tres de Febrero, Juan Manuel Culotta, dispuso diversos allanamientos, para lo cual Maldonado "requirió, sin autorización previa ni consulta al magistrado, el apoyo del Grupo Halcón, solicitud que canalizó a través del comisario mayor Tsuruoka", dice el fallo.
    El procedimiento fue comisionado al oficial principal Fasone, a pesar de no pertenecer a la dependencia que investigaba, quien el 9 de julio de 2013, alrededor de las 5.45 hs concurrió al domicilio de Rocha Blaquier 1502, de La Reja, partido de Moreno, junto los siete efectivos del grupo Halcón ahora procesados.
    "Sin que mediaran los motivos de orden público ni urgencia por los que el magistrado autorizara el uso de la fuerza pública o los servicios de un cerrajero, ingresaron violentamente mediando la efracción de la puerta, no identificándose como policías, provocando la reacción del imputado", señala el juez Salas.
    El magistrado afirmó que esto sucedió "a pesar de que (Lauchón) solicitara que se identificaran como policías, y abusando de su función, dieron muerte a Viale, en quien impactaron once disparos, provenientes de las armas que portaban el oficial Martínez y el sargento Alegre".
    "La forma en que se desarrolló el operativo fue deliberadamente violenta, ello con el solo objeto de lograr la reacción de la víctima, y amparar de tal modo en un uso de la fuerza 'legal' la respuesta que terminara con la vida de Viale", remarcó.
    El juez Salas dijo que tanto Tsuruoka como Maldonado "conocían los pormenores de la causa en la que venía siendo investigado Viale y la calidad de agente de la Secretaria de Inteligencia del mismo".
    Sin embargo, a pesar de ser dos funcionarios con vasta experiencia en el campo, "convocaron unilateralmente un escalón del grupo especial, a efectos de que participara en el procedimiento de la vivienda del ahora occiso", agregó el magistrado.
    El juez remarcó que si bien mediaba una orden judicial legítima y que la misma habilitaba al uso de la fuerza pública en caso de resultar estrictamente necesario, por las características de la finca de Viale no se encontraba justificado.
    En la resolución también se mencionó que Viale "no era una persona con antecedentes violentos, y que los hechos por los cuales se lo investigaba se encontraban principalmente vinculados con la ocupación de inmuebles libres o herencias vacantes y su posterior regulación documental".
    Entonces, para el juez "tanto la utilización del grupo Halcón, como el modo en que se desarrolló el accionar del mismo, tuvo en miras el daño final causado, y que nunca existió en la intención de los autores la sola idea de la correcta ejecución de una orden ajustada a los estándares que posibilitaran la realización de un procedimiento regular e incruento". 

    Bueno, después de leer esta noticia, no queda mas palabras para decir;  la Bonaerense, esta perdida en una maraña de connivencia delictual y no se amilana para nada, a la hora de asesinar a personas que por uno u otro motivo le disputan su dominio territorial.
    El vecino ve desfilar ante sus ojos, una cruda realidad solo vista en las películas y de una trama intrincada que sube los peldaños del poder hasta la cima del gobierno.
    Por su verticalidad estructural, la Bonaerense debe comunicar sus acciones a realizar a cada escalón de comando superior y así se llega hasta la máxima autoridad policial y política.
    Es evidente que este crimen contaba con autorización superior, y no sería nada raro que, si se analiza el contenido o destinatarios de los llamados telefónicos que se hicieron antes y después del asesinato, muchos estarán buscando un buen abogado penalista para que los asesore.
    Esta semana, muchos pedirán explicaciones de algo, que ya todos sabían.
    El asesinado molestaba, y debía ser estrategicamente eliminado para seguridad de los tenedores del poder, lo que se llama en la jerga de inteligencia, "un daño colateral menor" "para evitar riesgos mayores".
    Se previene el peligro, eliminado la causa que pudiera dar lugar al mismo.
    Mientras la Bonaerense muestra su poder de fuego a la sociedad; y que sus designios mortales se llevan a cabo sin ningún miramiento. Nosotros los vecinos, vemos que la violencia impune, asola nuestros barrios.
    El Gobernador, de parranda y gastando fortunas para empapelar de naranja las ciudades.
    Es el anuncio cierto, cruel y trágico, de lo que se ve en su publicidad proselitista,
    "Lo mejor esta por venir".

    Alfredo Silverio Rodriguez

    DNI.11.894.278

    Almirante Brown Seguridad Ciudadana

    “EL TRABAJO DEFENSIVO FUE PERFECTO”

    Guillermo elogió la solidez de Lanús, que no sintió el cambio de nombres en la última línea y logró un valioso triunfo sobre Racing en Avellaneda. “Tuvimos tranquilidad a pesar del gol en contra al minuto. Nos animamos a llegar tocando y cuando intentamos jugar lo hicimos bien”, ponderó el técnico, quien tuvo que mirarlo desde un palco por su expulsión ante Olimpo. Para el final, el Melli también palpitó el clásico del próximo domingo con Banfield: “Es el partido que todos queremos ganar. Es un buen día y horario para llenar la cancha”.

    guille 9

    Recuperó la sonrisa. El técnico de Lanús pateó el tablero en la previa y los cambios surtieron el efecto esperado. Por el entorno y todo lo que había en juego, para Guillermo Barros Schelotto fue un gran desahogo el triunfo 3 a 1 sobre Racing, que le permite llegar con otro ánimo al clásico con Banfield. “Para nosotros era importante ganar contra un equipo grande, que también venía herido después de perder el clásico y que salió a matarnos desde el primer minuto. Tuvimos buenos partidos de visitante pero no habíamos conseguido resultados”, recordó el mellizo, con un semblante risueño y pleno de alivio.


    -¿Qué te gustó del equipo?

    Tuvimos tranquilidad a pesar del gol en contra al minuto. Y de a poco nos fuimos adueñando de la pelota y el partido en sí. Nos animamos a llegar tocando pese a que la cancha estaba muy mala y así nació la jugada del gol del Pulpo. Cuando intentamos jugar pudimos crear peligro al arco rival. Quizás en el segundo tiempo nos faltó tener más presencia en campo de Racing, pero rescato que el trabajo defensivo fue perfecto. Igualmente creo que podemos jugar mejor.

    -Los jugadores y la gente de Racing se fueron enojados por el arbitraje de Merlos.

    ¿Reclamaron alguna jugada puntual? No vi la repetición del partido, así que no estoy en condiciones de dar una opinión formada. También hubo una mano de Grimi a los diez minutos que el árbitro no vio… Adentro del campo de juego se puede protestar con respeto, pero afuera se terminó.

    -¿Qué te pareció el debut de Marcos Pinto?

    Era un partido duro y en una cancha difícil. En el primer tiempo tuvo el nerviosismo lógico del debut pero en el segundo lo vi mejor. Pudieron sacar muy pocos centros por su banda y no lo desbordaron casi nunca. Creo que todavía puede dar mucho más.

    gustavo vs racing

    -¿Cómo fue el diálogo con Gustavo y el resto del cuerpo técnico?

    Tengo una cercanía de unos 20 años con Gustavo, Ariel Pereyra y Leo Noce. Y los conozco hace 33. Ya nos entendemos con la mirada o un gesto. Por eso fue innecesaria una comunicación telefónica, si bien hablamos en el entretiempo de algunas cosas que veía desde arriba (en el palco). Los cambios los hicieron desde el banco, yo no participé.

    -¿Es el empujón anímico que necesitaban para salir del mal momento?

    Hablé mucho con Ramón Cabrero y gente del fútbol en la semana. La verdad es que perdimos en cancha de Vélez cuando nos patearon dos veces al arco. Por el resultado parece que jugamos mal, pero no fue así. Lo mismo con Olimpo. Los equipos cambian y mejoran en cada torneo y uno trata de estar acorde a esa evolución. Pero a veces hay rivales que esperan atrás y buscan obstruir el buen juego de los últimos años de Lanús. Trabajaremos para poder seguir imponiéndonos.

    -Después de dos años vuelven a jugar con Banfield…

    Es nuestro clásico y el partido que todos queremos ganar, más allá de los tres puntos para seguir en los primeros lugares. A pesar de la derrota de ayer (con Independiente), Banfield es un equipo que sale a jugar y atacar como lo hacemos nosotros. Ojalá salga un buen espectáculo como creo que puede darse.

    -¿Va a ser un partido especial en lo personal?

    Es la primera vez que me va a tocar jugarlo como entrenador y lo quiero ganar como sea. No sé si ya está definido, pero un domingo a la tarde es un buen día y horario para llenar la cancha.

    La nota completa con la palabra de Guillermo (Mundo Granate)

    Fuente:

    Goles del Partido, hace clic AQUI

    Fue ayer en Villa Diamante. Un grupo de delincuentes cometía diferentes tipos de asaltos y desmantelaba motos.


    La banda fue desarticulada y sus integrantes detenidos en el marco de cinco allanamientos realizados en Villa Diamante, partido de Lanús.
    Los operativos se realizaron en dos domicilios de Villa Diamante, que estuvieron a cargo de la comisaría quinta de ese distrito.

    Detenidos. Los cuatro integrantes de la organización delictiva fueron puestos a disposición de la Justicia; entre ellos una mujer y un menor de 16 años. En el mismo operativo, allanaron una casa cuyo dueño ya estaba detenido.
    Elementos secuestrados. La Policía secuestró armas de fuego: dos revólveres, uno 22 largo y otro 32 largo, ambos con las numeraciones limadas; una pistola calibre 22 largo, dos escopetas tumberas y una gran cantidad de municiones.

    Además, los efectivos encontraron cinco motocicletas, cuatro de ellas desmanteladas; una chapa patente perteneciente a un rodado sustraído en la Ciudad de Buenos Aires y dos trozos compactos de marihuana.
    Causa. Interviene en la causa la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) Nro. 1 del Departamento Judicial Lomas de Zamora.

    Fuente:

    Un grupo de científicos españoles descubrió el "gen de la longevidad" en tres ancianos con más de 100 años, al que calificaron como una "rara mutación".

    Un grupo de científicos españoles descubrió el "gen de la longevidad" en tres ancianos con más de 100 años, al que calificaron como una "rara mutación". Tras haber practicado una serie de pruebas, los investigadores señalaron que existe una anomalía genética mínima, por lo que basados en este hallazgo, los especialistas tendrán otra prueba más sobre la importancia crucial del comportamiento del sistema cardiovascular en el tema de la longevidad.

    Según el científico Timothy Cash, existen otros genes que intervienen en el comportamiento del colesterol en la sangre y los cuales repercuten notablemente en la duración de vida de una persona. "El gen FOXO3A, fue asociado con la longevidad en el 2008, y es una de las mutaciones que también se producen en casi todas las personas con más de 90 años de edad", indicó Cash, en declaraciones realizadas a los medios internacionales.

    Fuente

    El Senasa emitió un comunicado en el que recomienda qué hacer, tras el caso que despertó el alerta en la provincia de Santa Fe. Leé en esta nota todas las especificaciones

    Qué hay que tener en cuenta ante el peligro del ántrax

    Notas relacionada

    Alerta en Santa Fe tras la muerte de un hombre ...

    A raíz del alerta sanitario emitido por las autoridades de Salud de la provincia de Santa Fe a causa de la muerte de un hombre de 43 años por ántrax, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) dio a conocer a través de un comunicado, algunas recomendaciones para prevenir el contagio.

    A la población se le pide "no manipular animales con signos de estar enfermos o muertos", "no quemar los cadáveres debido a que provoca la diseminación de esporos y el contagio por vía aerógena" y "consumir productos cárnicos provenientes de frigoríficos o mataderos habilitados y fiscalizados por personal veterinario".

    Además, el Senasa explicó en el comunicado que el carbunclo bacteridiano o Anthraxes una enfermedad causada por una bacteria, el Bacillus anthracis, que se transmite de los animales al hombre pero que no se contagia entre personas enfermas o convalecientes.

    El signo clínico característico que presentan los animales consiste en la salida de sangre por los orificios naturales y el hombre se puede contagiar cuando se manipulan animales enfermos o sus restos.

    El Senasa recomienda que ante la detección de casos o sospecha de enfermedad, debe notificarse a la oficina del Senasa más cercana para la implementación de las medidas de control y prevención apropiadas o al centro de salud más próximo, o escribir a coorzoonosis@senasa.gov.ar o zoonosis@msal.gov.ar.

    Fuente:

    Desde el Ministerio de Salud de la Nación, se recomendó evitar los factores de riesgo, como el tabaquismo, el sedentarismo y la mala alimentación, y controlar patologías como la hipertensión y la diabetes para reducir el riesgo de padecer un ACV.

    12_ACV.pdf

    De la Redacción de El Litoral

    area@ellitoral.com

    El accidente cerebro vascular (ACV), la enfermedad que provocó la muerte del músico Gustavo Cerati, causa por año 18.000 muertes de argentinos (representa el 6% del total de fallecimientos) y es la primera causa de discapacidad en el país.

    “La muerte de Gustavo Cerati debe ayudarnos a reflexionar acerca de la necesidad de adoptar conductas preventivas que nos alejen de factores de riesgo, como el tabaquismo, el sedentarismo y la mala alimentación, que explican el 60% de las muertes en el mundo, entre las cuales se encuentra el ACV”, destacó Juan Manzur, ministro de Salud de la Nación.

    El accidente cerebro vascular (ACV) se produce cuando el flujo de sangre es obstruido. Existen dos tipos de ataque, el isquémico y el hemorrágico. El 75% de los ACV se producen por eventos de tipo isquémico y se dan ante la formación de coágulos de sangre en las arterias que nutren al cerebro o cuando un coágulo que se generó en otra parte del cuerpo se instala en el cerebro. Los de tipo hemorrágico provocan sangrados en el interior del cerebro o las capas que lo rodean ante la rotura de un vaso sanguíneo (ver infografía).

    “En los ACV, hay una frase que afirma que ‘el tiempo es cerebro’ y significa que hay que actuar lo antes posible ante síntomas como parálisis facial, pesadez en la lengua, hormigueo en las manos o en los pies. Ante estos síntomas hay que ir sin dudar al hospital más cercano, ya que las primeras cuatro horas y media a partir del ataque son fundamentales”, explicó Marcelo Costilla, coordinador de la Unidad de Neurointensivismo del Hospital Nacional Alejandro Posadas, que se ocupa de atender a los pacientes que llegan con estos síntomas y de la rehabilitación posterior.

    En las guardias se observa que en el 97% de los casos el ACV ocurre en personas mayores a los 45 años, por lo que encontrarse en la mediana edad no disminuye la posibilidad de padecerlo. Costilla advirtió que a medida que pasan las horas, el daño neurológico es mayor, con riesgo de generar discapacidades en personas que se encuentran en plena actividad lo que trae grandes consecuencias para su vida y costos para el sistema de salud que debe hacerse cargo de la discapacidad.

    Sin embargo, la adopción de hábitos saludables puede reducir los principales factores de riesgo de un ACV como son el tabaquismo, la hipertensión arterial, el colesterol elevado, la obesidad, la ingesta elevada de alcohol y el consumo de drogas ilegales. En las mujeres, el uso de anticonceptivos durante un período prolongado sin supervisión médica puede aumentar las posibilidades de tener un ACV .

    “Ocho de cada diez accidentes cerebrovasculares se presentan en pacientes hipertensos. Si reducimos tres gramos el consumo de sal diario, evitaríamos en 2020 más de 100.000 ataques cerebrovasculares. Si a esto le sumamos otros hábitos saludables como dejar de fumar, realizar actividad física y controlar la presión arterial, se reducirían significativamente los riesgos de sufrir esta enfermedad”, afirmó Sebastián Laspiur, director de Promoción de la Salud y Control de Enfermedades No Transmisibles del Ministerio de Salud de Nación. Laspiur informó que el tabaquismo cuadriplica los riesgos de enfermedad cardiovascular y ACV.

    ¿Cómo actuar?

    Algunas recomendaciones para ayudar a una persona que sufre un evento cerebro vascular son evitar que se quede dormida, no suministrarle fármacos que puedan bajarle la presión y, en el caso de los diabéticos, controlarle el nivel de glucosa en sangre.

    Para reconocer si se trata de síntomas de un ACV se puede solicitar a la persona que sonría, levante ambos brazos y repita una frase simple, observando si tiene dificultades para cumplir con alguna de estas consignas.

    En ocasiones, las obstrucciones en las arterias del cerebro son pasajeras y los síntomas se manifiestan por breves períodos de tiempo, si bien los ataques transitorios no producen daños permanentes, es necesario controlarlos y advertir la posibilidad de un evento mayor.

    Ocho de cada diez accidentes cerebrovasculares se presentan en pacientes hipertensos

    Fuente:

    Abuelas confirmó una nueva restitución de la identidad

    Una búsqueda que empezó con una notita anónima

    A la abuela "Licha" le dejaron un papelito debajo de la puerta de su casa, en julio de 1977. “16/6 la señora tuvo una nena, que no saben dónde está la nenita, los padres están bien, de la Cuadra”, decía. Ese fue el primer paso de la búsqueda de su nieta. Su hija Elena dio a luz a Ana Libertad el 16 de junio de 1977 en un calabozo de la Comisaría 5ª de La Plata.

    “Licha” Zubasnabar de la Cuadra y su hija Elena, madre de Ana Libertad.

    Por: Infojus Noticias

    En julio de 1977 Alicia “Licha” Zubasnabar de la Cuadra encontró un papelito debajo de la puerta del departamento donde vivía en La Plata. “16/6 la señora tuvo una nena, que no saben dónde está la nenita, los padres están bien, de la Cuadra”, decía el anónimo que le confirmó que su hija Elena, secuestrada con cinco meses de embarazo, había dado a luz. Y ella se convirtió en la primera presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, la institución que hoy anunció con felicidad que una joven accedió a realizarse el estudio de ADN que confirmó que es hija de Elena y Héctor Carlos Baratti.

    Cuando se llevaron a Elena y a Héctor la familia de la Cuadra ya sabía qué hacer. Para entonces sus hijos eran intensamente buscados por las fuerzas de la represión. Elena y Héctor militaban en el Partido Comunista Marxista Leninista (PCML), el 23 de febrero de 1977, poco después de la noche, los secuestraron junto a otras personas con las que estaban reunidos en un consultorio odontológico de La Plata. Cinco meses antes, el 2 de septiembre de 1976, una patota había secuestrado a Roberto José, el hermano de Elena.

    Como ellos militaban en el el PCML y participaba del movimiento obrero en la región. A Roberto José se lo llevaron de la casa de sus padres, Licha y Roberto de la Cuadra. En el ‘77, también cayó Gustavo Fraire, esposo de Estela, otra de las hermanas de la Cuadra que entonces se vio obligada a partir al exilio. Y también el concuñado de Estela, Juan Raúl Bourg y a la esposa de éste, Alicia Rodríguez de Sáenz.

    Dos días después del secuestro de Elena, sus padres presentaron un habeas corpus por ellos. Y contactaron a un obispo que los mandó a ver al vicario castrense Emilio Graselli. En 2011, cuando Estela de la Cuadra declaró en el juicio por el plan sistemático de robos de bebés ante Tribunal Oral Federal Nº 6 llevó una valija con apuntes de esa búsqueda. Estaba el hábeas corpus y, de puño y letra los apuntes que Roberto de la Cuadra tomó de la reunión con Graselli.

    “Dice que Elenita estaba bien, que estaba en los alrededores de La Plata”, leyó Estela ante los jueces y aclaró que el vicario castrense les aconsejó dejar la búsqueda. También les dijo que volvieran, que si Elena pasaba a disposición del Poder Ejecutivo entonces, quizá, podía ayudarlos.

    La valija que llevó Estela al juicio demuestra que no lo hicieron, no dejaron de buscar a sus hijos, ni a su nieta. En el archivo de la familia de la Cuadra está cada anónimo que recibieron con noticias de Elena, de su esposo Héctor y de la bebe que nació en cautiverio y llamaron Ana Libertad. También los datos de su historia que pasaron de boca en boca entre los detenidos desaparecidos que compartieron cautiverio con ellos en la comisaría Quinta de La Plata, un centro que funcionó bajo el mando del entonces coronel Ramón Camps, y de la Dirección General de Investigaciones a cargo de Miguel Etchecolatz.

    En agosto de 1977, Luis Velasco, uno de estos sobrevivientes se contactó con la familia de Elena. Les contó que había estado con Héctor en la comisaría, y que “él estaba obsesionado porque si alguno salía con vida le avisara a los abuelos del nacimiento de Ana Libertad”. Por el testimonio de otros liberados, entre ellos Adriana Calvo, la familia de la Cuadra pudo saber que la nena estuvo unos días con su madre en esa comisaría, después la pesaron y la arrancaron de sus brazos.

    En 2012, en el juicio por Circuito Camps ante Tribunal Oral Federal 1 de La Plata, Osvaldo Lovazzano, otro sobreviviente, contó que sin bien no conoció ni a Héctor, ni a Elena, cuando lo liberaron una mujer que continúa desaparecida le rogó que se comunicara con los “de la Cuadra, acordate de la calle, del cordón, (l)e decía”. Al tiempo venció el miedo y se acercó hasta la Plaza San Martín frente a la gobernación, donde Licha y otras Madres hacían la ronda. A los 92 años, Licha falleció sin haber encontrado a su nieta, pero sus tías y primos la siguieron buscando.

    Elena dio a luz a Ana Libertad el 16 de junio de 1977 en un calabozo de la Comisaría 5ª de La Plata. Nunca más se supo de ella. En diciembre de 2009, el Equipo Argentino de Antropología Forense identificó el cuerpo de Carlos Baratti: había sido enterrado como NN en el cementerio de General Lavalle. Su cuerpo había sido arrojado al mar en un vuelo de la muerte

    Por Maximiliano Montenegro

    El hecho ocurrió el 21 de enero y se dijo que la muerte de Barral, golpeado, acuchillado y estrangulado, podría tener que ver con una supuesta orientación sexual. Su ex novia negó esto último y dijo que lo “ensuciaron”.

    Brusco giro en el crimen del actor y cantante Gastón Barral

    Cuando lo encontraron asesinado en su departamento del barrio de Palermo, el cantante y actor Gastón Barral tenía 43 años. Fue el 21 de enero y su muerte se produjo tras ser golpeado, acuchillado y estrangulado. La versión policial que surgió en ese momento indicó que el crimen pudo tener relación con un "taxi-boy", reforzada en la presunta homosexualidad de la víctima y la frecuencia con la que invitaba hombres a su domicilio.

    Es decir, de algún modo había buscado esa muerte violenta. Pero no. El fallecido no tenía esa orientación sexual y tampoco era visitado por varones que ofrecen servicios sexuales. Además, la pesquisa ocultó en ese momento que le habían cortado dedos, en un esquema de ataque con características mafiosas. A siete meses del homicidio, el caso no avanzó en las responsabilidades.

    "Mucha gente lo amaba, lo admiraba y respetaba. Era un hombre maravilloso. Y duele mucho la infamia, la mentira, que lo hayan ensuciado de esa manera. La causa aún no tiene sospechosos, menos detenidos. Y queremos justicia por Gastón, que se sepa la verdad", dijo a Diario Popular la actriz Gisela Gaeta, ex novia de la víctima.

    Barral fue hallado sin vida, en su departamento del séptimo piso en un edificio ubicado enGodoy Cruz 2771, por la portera del predio, quien habitualmente realizaba tareas de limpieza en la casa de la víctima. Estaba atado y amordazado, con heridas de arma blanca en el tórax y signos de asfixia por estrangulamiento, para lo cual se utilizó una prenda de vestir. Esos datos trascendieron al momento del hecho, y ahora se revela que la víctima había padecido la amputación de los dedos.

    "No es un dato menor que le hayan cortado dedos a Gastón. No sé cuándo ocurrió, si estaba vivo cuando lo torturaron. Me duele el alma sólo con imaginar su sufrimiento. Pero se tiene que conocer esta información. No hay nada en todo el caso que relacione el crimen de Gastón con un taxi-boy o la presencia habitual de hombres en su casa por cuestiones sexuales. Todo lo contrario, era muy cuidadoso de su espacio, amistades y protegía a sus vecinos", señaló Gaeta.

    Aunque al comienzo de la pesquisa se indicó que resultaría clave la grabación de cámaras de seguridad, hasta el momento no surgieron pistas. A siete meses del hecho, no hay sospechosos en la mira. "Los vecinos están horrorizados por la manera en que se difundió el suceso. Adoraban a Gastón. Nunca dijeron que lo frecuentaban taxi-boys. No saben por qué los medios replicaron eso. El era heterosexual y no necesitaba pagar por sexo. No creía en eso. Y ni siquiera lo necesitaba, porque era encantador, lindo y gran persona", explicó la ex novia.

    "Si la elección sexual de Gastón hubiera sido otra a la que tenía no habría ningún problema, pero cuando se miente sobre eso para ensuciar a una víctima y de ese modo argumentar un crimen, es muy doloroso. Por eso toda la gente que lo amaba espera respuestas de la justicia. Necesitamos que los responsables del crimen paguen por lo que hicieron. Sin falsedades. Hay muchos indicios que pueden ser analizados para que la verdad se conozca", cerró Gaeta.

    Juntan firmas para pedir que no se archive la causa

    Los amigos y colegas de Gastón Barral están en plena tarea de sumar firmas en un petitorio donde solicitan a la justicia que no archive la causa y continúe investigando hasta encontrar responsabilidades por el crimen. "Fue un ser amado por todos los que compartimos parte de su vida. Decidimos hacer este petitorio porque al presentar documentos o cosas que aporten, la causa continúa abierta", explicó Gisela Gaeta, pareja del artista, quien también se desempeñaba como secretario de Cultura de la UOCRA. "Tenemos que lograr la resolución de este homicidio atroz e injusto para un ser tan maravilloso", dijo la mujer.

    Fuente: Diario Popular


    Pablo Escobar muerte - El País

    Semana.-

    En el libro Así matamos al patrón | La cacería de Pablo Escobar, que saldrá publicado esta semana, el paramilitar Diego Murillo, alias ‘Don Berna’, relata la manera como llegaron al capo. Semana.com publica textualmente el último capítulo del libro.

    El último cumpleaños del Patrón

    El 1 de diciembre, el día de su cumpleaños número 44, concebimos un impresionante operativo para detectar su posible ubicación y con quién se reuniría. Desafortunadamente resultó infructuoso: no pudimos localizarlo. Pablo se reunió en su escondite con su madre, Hermilda Gaviria, y con Marina, su hermana, quienes le llevaron sancocho de gallina –su plato preferido– y una torta de chocolate que apenas probó: estaba cansado y agotado; la gastritis, a pesar de la cantidad de Milanta que tomaba, lo afectaba gravemente. Su familia trató de darle ánimos, pero su tristeza era evidente: los guerreros, por muy fuertes que sean, también se cansan de las guerras.
    Al día siguiente, el 2 de diciembre, me recogieron mis escoltas y llegué al parqueadero, cerca al estadio de fútbol Atanasio Girardot, donde estaban los equipos móviles de ubicación de señales. Allí me entrevisté con el mayor Hugo Aguilar, segundo al mando (el mayor Danilo González disfrutaba de un merecido descanso con su familia). Hugo me comentó que estaba muy preocupado: habían aumentado las presiones por parte de la cúpula de la Policía, pues querían resultados, el presidente estaba próximo a terminar su período de gobierno y temía que Pablo Escobar siguiera en la calle. Me confesó que les había dado una semana de plazo: si no obtenían nada, serían relevados. Además, él y Danilo González debían empezar el curso de ascenso para llegar al grado de teniente coronel.
    Yo le dije que estuviera tranquilo, que no debíamos desesperarnos. Estaba completamente seguro de que Pablo tenía las horas contadas: no había vuelto a poner bombas, no había mandado a asesinar policías ni a secuestrar personas de la vida nacional, su poder estaba totalmente reducido. En cuanto a sus aliados, su hermano Roberto Escobar, alias ‘Osito’, quien tal vez habría podido apoyarlo, se había entregado a las autoridades junto con alias ‘Popeye’, su secretario. Además, habíamos interceptado una carta enviada por alias ‘Marlboro’ en la cual le decía a Pablo que tuvo que vender la moto y la pistola ya que no tenía con qué comer; sus principales colaboradores habían sido dados de baja, otros estaban en la cárcel. El mensaje que enviamos los integrantes de Los PEPES fue contundente: quien le prestara ayuda al ‘Patrón’, moriría.
    El mayor Hugo me respondió que ojalá las cosas se dieran porque, aunque estaba feliz por su llamado al curso de ascenso, también le resultaba decepcionante que después de tanto esfuerzo y tiempo no hubiéramos podido dar de baja a Escobar. «Creo que, en la historia de Colombia, nadie ha aguantado una persecución tan fuerte e implacable como la que ha soportado Pablo Escobar, donde se han tenido que unir fuerzas tan disímiles para poder acabarlo», terminó por decir el mayor.
    A las 12:30 p. m. de ese 2 de diciembre, el mayor Hugo me anunció que se iba a la escuela Carlos Holguín donde almorzaría, ya que estaba cansado de comer pollo y papa. En el parqueadero nos quedamos el teniente Bolívar, un teniente que llamaban Toño, un sargento, mi hermano Semilla, 20 de mis hombres y yo. Hice que trajeran almuerzos de un restaurante cercano. El teniente Bolívar me informó que los equipos estaban listos pero que hasta entonces Pablo no había utilizado su teléfono.
    Después de una larga espera, a la 1:41 p. m., Pablo hizo la primera llamada a su familia. La recepcionista de Residencias Tequendama trató por todos los medios de dilatar la llamada, pero esta no duró mucho. De nuevo escuchamos el ruido de la quebrada, cosa que nos dio esperanzas ya que nos disipó cualquier duda: Pablo estaba cerca del parqueadero donde nos encontrábamos. A las 2:52 p. m., hizo la segunda llamada a su hijo, pidiéndole que enviara una carta de agradecimiento al presidente Alfredo Cristiani de la República de El Salvador, quien les había ofrecido asilo en su país. El teniente Bolívar logró ubicar el sitio desde donde se realizaban las llamadas y me dijo que lo acompañara con todo mi personal, así que salimos hacia el lugar.
    A las 2:57 p. m., Pablo Escobar hizo la última llamada de su vida. Habló de nuevo con su hijo para que contestara un cuestionario de 40 preguntas enviado por una importante revista internacional. En ese momento, el teniente ubicó el punto exacto desde donde llamaba el ‘Patrón’: una vivienda común y corriente, de dos plantas y garaje, localizada en la carrera 79A No. 45D­94, en el barrio Los Olivos, en el sector de La América; a la derecha pasaba la quebrada La Hueso.
    El teniente Bolívar y algunos de mis hombres rodearon la cuadra y llamaron por radio al mayor Hugo Aguilar, que se encontraba en la Escuela de Policía Carlos Holguín. Él preguntó si estábamos seguros de que Pablo se escondía allí y el teniente le respondió que con toda seguridad. El mayor le ordenó que no hiciera ningún movimiento, que ellos ya venían en camino con policías de refuerzo. Debido a la gran congestión vehicular causada por la época decembrina, el recorrido de la escuela hasta el lugar podía tardar 40 minutos. En resumidas cuentas, había que cruzar la ciudad de lado a lado. Mientras tanto, Pablo hablaba con toda tranquilidad con su hijo y no había notado nada sospechoso. La espera se hacía eterna y angustiosa.
    A las 3:15 p. m., el teniente Bolívar tomó una decisión intrépida y arriesgada. Me preguntó si el área estaría completamente asegurada. Yo le respondí que sí, y agregué: «Es imposible que el ‘Patrón’ se escape». El teniente Bolívar me respondió: «Entremos». Me sorprendí, pero él agregó: «Yo asumo la responsabilidad». Entonces le dije a mi hermano Rodolfo Murillo Bejarano, alias ‘Semilla’, que se pusiera un chaleco antibalas para que ingresara a la residencia junto con el teniente Toño y dos hombres más.
    Derribaron la puerta con una almádena. El ‘Patrón’, absorto en su llamada, no escuchó el estrépito. El único hombre que lo acompañaba, alias ‘Limón’, le gritó: «¡Patrón, nos cayeron!», y salió corriendo por la puerta trasera de la residencia. Pablo hizo lo mismo, pero sus movimientos eran lentos debido al gran sobrepeso que tenía. Subió al segundo piso, pues allí había una pequeña ventana que daba al techo de una casa vecina. Pablo corría por el techo cuando mi hermano llegó a la ventana, le apuntó y le disparó en la cabeza con su fusil M­16 calibre 5.56.
    Pablo cayó estrepitosamente y falleció en el acto. Eran las 3:18 p. m. Alias ‘Limón’ logró llegar a la calle, pero también fue dado de baja cuando trató de dispararles a los hombres que se encontraban allí. Me asomé por la pequeña ventana y vi a Pablo totalmente rígido, sin zapatos, desprotegido y agujereado. No sentí ningún tipo de emoción.
    Semilla54 tenía una gran puntería gracias al curso de tiro que recibió en la Escuela de Policía Carlos Holguín. La munición que usó para disparar fue donada por los norteamericanos y el fusil con el que le disparó a Pablo Escobar se lo regalé tiempo después a Carlos Castaño. A pesar de que mi hermano fue quien le dio de baja el 2 de diciembre de 1993, nunca se jactó de eso. Más bien evitaba hablar del tema y que se lo mencionaran. Fue siempre humilde y sencillo.
    Pocos minutos después llegó el mayor Hugo Aguilar con sus hombres y nos abrazó a mí, a ‘Semilla’ y al teniente Bolívar. Nos felicitó, estaba feliz y había euforia, tiros al aire y gritos de «¡Viva Colombia!». Me pidió que me retirara en el acto, pues venía la prensa y no era conveniente que me vieran allí.
    Al partir, llamé a Fidel para decirle: «Comandante, Pablo ha muerto». Me preguntó si estaba seguro, a lo que le contesté: «Sí, comandante, yo mismo lo vi». Los Castaño me ordenaron que pasara lo más pronto posible por Montecasino. Entretanto, la noticia sobre la muerte de Pablo se regaba como pólvora, todos los medios de comunicación dedicaban sus espacios a cubrir el hecho, las calles de Medellín quedaron vacías y muchos negocios cerraron; se temía que hubiera retaliaciones por la muerte del ‘Patrón’.
    Por fortuna no sucedió nada. ‘Semilla’ y yo llegamos a Montecasino, la inmensa mansión ubicada en el barrio El Poblado y cuartel general de los Castaño. Fidel y Carlos nos abrazaron y felicitaron, yo les narré de manera detallada todo lo sucedido con Pablo Escobar, me escucharon con mucha atención. Cuando terminé, Carlos dijo: «Ahora que ha muerto Pablo, debemos empezar una nueva lucha, será contra la guerrilla. Hay que construir una organización politico-militar. Con los recursos, las armas y los contactos que nos quedan de la guerra contra Escobar, podemos empezar. ‘Berna’ y ‘Semilla’, a partir de este momento, ustedes hacen parte de esta nueva organización antisubversiva como miembros del Estado Mayor».
    Fidel Castaño estuvo de acuerdo; luego mandó a traer una botella de vino francés cosecha de 1948 de su cava personal. Quería celebrar la muerte de su implacable enemigo. También en algunas zonas de la ciudad había personas que festejaron con pólvora. Yo pedí per­miso para retirarme, estaba agotado y quería descansar.
    Llegué a mi apartamento y muchos pensamientos pasaban por mi cabeza: recordaba con tristeza a todos mis amigos que murieron en esta cruenta guerra, me sentía solo y me preguntaba si tanta violencia había valido la pena. Eso fue lo último que pensé antes de quedarme profundo.
    * A mi hermano Rodolfo Murillo Bejarano lo asesinaron, en un concesionario de carros de El Poblado, en el año 2000, los miembros de la banda La Terraza con los que sostuvimos una guerra territorial en Medellín.

    Don Berna Inpec

    Fuente: http://cosecharoja.org/

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