Ray Bradbury ha muerto.

Los libros son capaces de hacer volar nuestra imaginación hacia otros mundos, realizar denuncias sociales o retratar las injusticias y decadencias sociales que nos rodean. Si hay alguien que nos ha hecho soñar durante casi 70 años, ése ha sido Ray Bradbury, el autor de obras como “Crónicas Marcianas” y “Fahrenheit 451” que, desgraciadamente, hoy ha fallecido a la edad de 91 años en la ciudad de Los Ángeles (Estados Unidos).

Este escritor, visionario, diseñador, guionista y pensador, nació en Waukegan (Illinois) el 22 de agosto de 1920 y, según contaba él mismo, quiso ser escritor desde que era pequeño (a los tres años de edad, solía contar en las entrevistas que le hacían). Dado que su familia no tenía muchos recursos, Bradbury no pudo asistir a la universidad y comenzó a trabajar desde joven vendiendo periódicos, aunque eso no evitó que se formase de manera autodidacta como él mismo relató a varios medios. Los grandes clásicos de la literatura fueron su medio para encontrar la inspiración y también sus libros de texto, los cuales devoraba de manera compulsiva en las bibliotecas:

Me enseñó Shakespeare, me enseñó Julio Verne. Edgar Allan Poe me dijo que escribiera. Edgar Rice Burroughs y John Carter de Marte. H. G. Wells y El hombre invisible. Los grandes nombres fueron mi influencia y con ellos nunca necesité más consejo

Su primera publicación la realizó en enero de 1938 en el fanzine Imagination! con un relato titulado “El Dilema de Hollerbochen” a la que seguiría la edición de su propio fanzine, Futuria Fantasia, en el año 1939 y en la que se encargó de redactar casi todos los contenidos de los cuatro números que lanzó. A la edad de 21 años publicó la primera obra por la que percibió un sueldo de 15 dólares, un cuento titulado “El Péndulo” que se publicó en la revista Super Science Stories en noviembre de 1941 y al año siguiente publicaría “El Lago”, una historia en la que ya se dejaba entrever el estilo literario de Bradbury.

A finales de 1942, Bradbury dejó su trabajo de vendedor de periódicos y se dedicó a escribir a tiempo completo puesto que fue rechazado del servicio militar por sus problemas de visión. En 1945, publicaría el relato corto “The Big Black and White Game” que sería galardonada como el mejor relato corto de américa y, dos años más tarde, se publicaría bajo el título de “Dark Carnival” su primera colección de relatos cortos.

Sin embargo, el primer punto de inflexión de su carrera llegaría en 1950 con la publicación de una de sus obras más conocidas “The Martian Chronicles” (Crónicas Marcianas), una serie de relatos de ciencia-ficción en el que relató una supuesta colonización humana de Marte y en la que dejó patente algunas de las preocupaciones de la sociedad norteamericana de la época: el miedo al holocausto nuclear, la reacción ante el racismo y la censura y el temor ante potencias extranjeras.

No me considero una persona política sino una persona con valores morales fuertes que se dedica a la literatura

Tras publicar en 1951 un compendio de relatos cortos bajo el título “El Hombre Ilustrado”, en 1953 se publicaría otra de las obras más conocidas de Ray Bradbury y en la que nos presentaba un futuro distópico en el que la sociedad vive bajo un régimen totalitario en el que se prohíben los libros y éstos se queman: Farenheit 451 (que François Truffaut llevaría al cine con Oskar Werner como protagonista y que podemos ver íntegramente en YouTube).

Cuando la cuestión es quemar libros o no quemarlos, el problema no es político sino moral. […] La imagen más fuerte que me ha acompañado durante toda la vida ha sido la de las quemas de libros. Cuando era joven, leí acerca de los incendios de la Biblioteca de Alejandría. Ardió cinco veces, dos de ellas, en fuegos provocados. Después vi las quemas de libros en Berlín y me sentí impactado. Soy un habitante de bibliotecas desde siempre. Fui un niño pobre, así que todo lo que leí lo leí en las bibliotecas. Si tocas una biblioteca, me tocas el alma

El encargado de dar la noticia de la muerte de este referente de la literatura fantástica contemporánea ha sido su nieto Danny Karapetian que ha comentado que Bradbury ha sido fuente de inspiración de muchos artistas, escritores, profesores y científicos y su legado siempre perdurará en sus libros, en el cine, la televisión y el teatro y, claro está, en las mentes y corazones de todo aquel que haya conocido sus obras.

En un mundo en el que aún se siguen produciendo casos de censura y se atenta contra la libertad de expresión, obras como Farenheit 451 siguen estando de actualidad. Ray Bradbury no paró de trabajar en sus casi 70 años de carrera y este “narrador de cuentos con propósitos morales”, que era como se solía definir, nos deja como legado una extensa obra de novelas, ensayos, relatos y guiones de cine (colaboró en el guión de la película Moby Dick de John Huston).

Soy un pensador libre, no pertenezco a nadie, digo lo que quiero y lo que veo

Descanse en paz.

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