Comienza el juicio por el asesinato de Luis Bolaño.

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El municipio de Malvinas Argentinas asesinó al hermano y le tiroteó la casa.

 

El 14 de marzo de 2009, a la madrugada, Luis Alberto Bolaño, un joven discapacitado de 27 años, que se ganaba la vida vendiendo estampitas en la estación de tren, fue fusilado por Juan Pablo Rodríguez, vigilador de la empresa Clave SRL, contratada por el municipio de Malvinas Argentinas para custodiar la Granja Educativa Yku Huasi. Luis tenía un retraso madurativo y atrofia de una pierna y un brazo, con mano “en garra”, como consecuencia de la desnutrición que había padecido de niño, y antes, durante el embarazo de su madre. El hambre, ese crimen social del capitalismo, aportó lo suyo para destruirle la vida. La tarea fue terminada por un perro de presa contratado por el estado para defender al mismo sistema que le provocó la discapacidad.

El policía privado disparó contra el pibe cinco veces, con la pistola Taurus calibre 32 provista por la agencia. Uno de los tiros le atravesó el abdomen. Las pericias de la causa penal demostraron que es imposible que los hechos ocurrieran como argumentó el asesino, quien, amparado por su patronal y por el municipio, contó la historia de siempre: que un peligroso delincuente se abalanzó sobre él, esgrimiendo un arma de fuego. Luis no podía correr ni usar su brazo derecho, atrofiado por su enfermedad.

El próximo jueves empieza el juicio contra el homicida ante el tribunal oral nº 2 de San Martín. La familia Bolaño, militantes de CORREPI, exigirán la pena máxima para Juan Pablo Rodríguez, quien, a través de su empleadora, la agencia de seguridad privada clave SRL, asesinó por cuenta y nombre del intendente menemista-kirchnerista-duhaldista Jesús Cariglino.

La mano de este intendente mafioso y sus negociados con empresarios locales, en este caso la seguridad privada, quedan más que claros con la tremenda balacera que, desde dos autos no identificables, sólo uno con patente, cayó sobre la humilde vivienda de la familia Bolaño, en Grand Bourg, en la madrugada del 3 de septiembre pasado. En medio de los disparos, cuando Patricia Bolaño, hermana de Luis y activa militante de CORREPI salió a la puerta, la patota le gritó “dejate de joder o te vamos a matar toda la familia”.

Este hecho fue el más grave de la creciente ola de aprietes que desde hace meses sufren los compañeros, como seguimientos o que pasen autos desde los que sacan fotos a los chicos cuando juegan en la vereda. Todos los episodios fueron denunciados por CORREPI y Patricia, que tuvo la entereza de memorizar la patente del auto, en las fiscalías de Malvinas Argentinas.

Mientras los Bolaño son tiroteados en su casa, el vigilador asesino Rodríguez, acusado por la querella y la fiscalía por homicidio, llega al juicio en libertad, total, goza de buen concepto por parte de sus patrones y no hay “riesgo de fuga”.

El juicio, que debió hacerse el 20 de septiembre del corriente año, fue suspendido transitoriamente porque el imputado Rodríguez decidió cambiar de abogado defensor a pocas horas de iniciarse el debate, con una finalidad dilatoria, para seguir gozando de la libertad que constantemente le niegan a los pobres que son sometidos a proceso.

Movilizamos el jueves 10 y 11 de noviembre, a las 9:00, en los Tribunales de San Martín, Av. Balbín 1753 ( ex ruta 8) durante el juicio al vigilador de la municipalidad de Malvinas Argentinas, Juan Pablo Rodríguez, que fusiló a Luis Bolaño.

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