Las viejas recetas del FMI hunden a Grecia y amenazan a Portugal.

La experiencia que han tenido ambos países plantea una dura disyuntiva para las naciones europeas con problemas de déficil fiscal: aceptar o no la ayuda condicionada de los grandes centros financieros internacionales.

Las altas tasas que se vio obligada a pagar ayer Grecia para financiar sus cuentas, tras la rebaja que sufrió la calificación de su deuda el lunes, y las perspectivas similares que sufre Portugal por la presión de los inversores y especuladores, plantean la disyuntiva que enfrentan los países europeos con problemas de déficit fiscal: acogerse o no a las “ayudas” internacionales del Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Unión Europea (UE).
Grecia colocó 1625 millones de euros en letras del Tesoro a seis meses con una rentabilidad del 4,75%. La tasa de interés es mayor que la última subasta de letras a seis meses, ya que en febrero colocó 390 millones de euros al 4,64%.
El rendimiento de las letras quedó así por debajo de la media del 5% que debe pagar Atenas por la ayuda financiera trienal de la UE y el FMI otorgada en 2010 para salvarla de la quiebra y que ahora aspira a renegociar. El detalle es que la subasta se celebró un día después de la rebaja de la calificación de la deuda helénica por parte de Moody’s al rango de bono basura. La agencia de calificación rebajó la nota a Grecia en tres niveles: de “B1” a “Ba1”.
Moody’s decidió que las perspectivas de futuro de Grecia son negativas, con lo que no descarta una nueva rebaja, lo que implicaría mayores dificultades al país altamente endeudado para financiarse con bonos, ya que deberá pagar más intereses. La agencia alegó tres factores para bajar la nota a Grecia. Por una parte duda que el país pueda cumplir con medidas de consolidación “tan ambiciosas”, en vista de que tampoco hubo significativos avances. Moody’s ve además problemas estructurales por parte del Estado para recaudar fondos, e incertidumbre en torno al fondo de rescate europeo tras 2013, ya que hay riesgo de que Grecia no pueda refinanciar los créditos que recibió.
Aunque no se acogió, todavía, a la ayuda financiera de Europa, Portugal puede sufrir las mismas consecuencias de Grecia. Los intereses de la deuda soberana portuguesa a cinco años volvieron ayer a renovar sus máximos históricos al situarse en el 7,6%, justo un día antes de otra emisión de obligaciones del Tesoro a dos años y medio de entre 750 y 1000 millones de euros. Los inversores siguen exigiendo altos intereses para adquirir deuda pública portuguesa, reflejo de la desconfianza generada por la citada rebaja de la deuda griega y por el escepticismo sobre la Cumbre Europea del próximo viernes, cuando se discutirán nuevos instrumentos financieros para combatir la crisis de la deuda.
El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, recordó ayer que la decisión de acogerse a la ayuda financiera de la UE depende de Portugal. “Si un país puede evitar utilizar ese mecanismo, debe evitarlo”, declaró. “Existe ese fondo, existe el FMI, pero son el último recurso. Si un país puede evitar utilizar ese mecanismo, debe evitarlo. Porque ese mecanismo tiene un costo, y no sólo un costo en la reputación”, añadió.
Efe/DPA

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