La operación policial en las favelas de Río tras el desafío de los 'narcos' deja 14 muertos.

La policía especial toma posición en Jacarezinho. | Reuters

Un policía junto a un autobús incendiado por los narcos. | AP

Varios agentes patrullan en Jacarezinho. | Reuters

Un policía examina a varios sospechosos en la favela de Jacarezinho. | Reuters

Un agente en la favela de Santa Cruz. | AP

Un agente en Jacarezinho. | Reuters

Un trabajador ante un bus quemado por los narcos. | AP

Un policía patrulla en Jacarezinho. | Reuters

Un vecino resultó herido en el enfrentamiento entre narcos y agentes. | AFP

Las dos mayores facciones criminales de Río de Janeiro se han unido para vengarse de la ocupación policial de las favelas de la segunda mayor ciudad brasileña. Desde el domingo por la noche, las bandas que controlan el narcotráfico han quemado 29 autobuses, coches y furgonetas y han atacado varios puestos de vigilancia, en especial en la zona norte. En respuesta, el Gobierno regional ha lanzado una ola de incursiones en una veintena de barriadas que sólo durante este miércoles ha causado ya 14 muertos -todos presuntos "bandidos"- y 25 detenidos.

Las víctimas de este miércoles se suman a las dos del martes, cuando las autoridades ya habían puesto en marcha operaciones en una treintena de favelas. Según el balance oficial, en cuatro días han muerto 22 personas y 153 han sido arrestadas.

Los ataques son la respuesta de los 'narcos' a las Unidades de Policía Pacificadora (UPP), implantadas desde finales de 2008 y que hasta ahora dan seguridad a más de 200.000 cariocas que habitan en las zonas sur y oeste. Una iniciativa que busca limpiar la imagen de la ciudad de cara al Mundial de fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016, pero que al mismo tiempo ha irritado a los jefes de la droga por forzarlos aexiliarse a otros rincones del estado y perjudicar los negocios de los que se lucraron durante décadas en las comunidades ahora "pacificadas".

"Hay grupos de criminales que llevan instalados aquí 20 o 30 años y puede que no quieran darse por vencidos", admitió este martes el secretario de Seguridad del Gobierno de Río, José Mariano Beltrame. "Pero nosotros tampoco nos rendiremos. Si continúan, redoblaremos nuestros esfuerzos. Cualquiera que se ponga en nuestro camino será aplastado", advirtió.

Estado de alerta

La serie de ataques, que ya había sido anticipada en algunas cartas interceptadas hace un par de meses a los criminales en las cárceles, comenzó el domingo por la noche con la quema de vehículos y el tiroteo contra puestos policiales.

Desde entonces, la ciudad no vive un solo día de calma y la Policía Militar ha acabado por decretar el estado de alerta. En definitiva, ningún agente puede volver a casa mientras se mantenga la situación y aquellos que estaban librando han sido llamados a sus respectivos batallones. En total, 17.500 efectivos se encuentran desplegados.

Entre la madrugada y la tarde del miércoles, 29 vehículos -entre ellos cinco autobuses- ardieron en diversos puntos de Río. Asimismo, tres puestos de policía fueron atacados.

Falsa alarma

El clima de tensión llevó incluso a la policía a sospechar de dos cajas de madera encontradas por la mañana en el barrio de Ipanema, en la zona sur, si bien posteriormente se comprobó que los objetos formaban parte de una campaña publicitaria.

Las operaciones en diversas favelas de la antigua capital brasileña prosiguieron a lo largo del día con el objetivo de arrestar a sospechosos de las acciones violentas. Catorce personas fallecieron en comunidades como Guaxá, Jardim Floresta y Faz Quem Quer, donde además fueron interceptados varios fusiles, escopetas, pistolas y granadas.

El coronel Lima Castro, portavoz de la Policía Militar, informó de que las operaciones continuarán este jueves. "Patrullaremos y controlaremos las calles. Habrá más ofensivas", advirtió.

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