El arte como herramienta para volver a la vida

Un grupo de mujeres ofrece talleres de arte en el penal de Ezeiza para ayudar a las reclusas a encontrar el camino para “volver a la vida” luego de haber vivido en la cárcel. La tarea está a cargo de ex presidiarias que encontraron en esas actividades una herramienta para enfrentar al mundo exterior, tras haber estado varios años en la cárcel.


La vida después de la cárcel es una materia que parece pendiente ya que no hay muchas políticas destinadas a ayudar a la reinserción de los reclusos, pero hay una organización de mujeres que trabaja en el penal 31 de Ezeiza para ayudar a las reclusas en esta tarea. Se trata “Yo no fui”, una asociación formada por ex presidiarias que ofrece diferentes talleres de artes y oficios en las unidades penales de mujeres. El fin perseguido es colaborar para que su vuelta “al mundo” sea menos complicada.
“La idea de los talleres es ser un puente entre el adentro y el afuera. Por eso no trabajamos exclusivamente en ninguno de los dos lugares (en alusión al penal de Ezeiza y la sede de la asociación e Palermo), sino que el objetivo es justamente acompañar a las mujeres en el proceso de recuperación de la libertad”, contó a Info Región María Medrano, directora de la organización que funciona desde 2002.
Esta iniciativa de trabajo social surgió a partir de que un grupo de ex presidiarias que buscaban un modo de reinserción social y encontraron ayuda a partir de un taller de poesía que comenzó a dictarse en la Unidad 31 de Ezeiza, pero que luego se extendió a otras ramas y lugares. Es que ahora la asociación posee una sede en Palermo y también ofrece cursos de serigrafía y diseño textil, además de los espacios de arte que se brindan en prisión: fotografía y poesía.
“La idea es que las chicas que están adentro aprendiendo un oficio o haciendo algún tipo de arte, y cuando salgan tengan la oportunidad de continuar con la capacitación o bien puedan entrar en los talleres de producción y trabajar de eso que aprendieron”, detalló Medrano a este medio.
La tarea es desempeñada por las integrantes de “Yo no fui” y docentes que se sumaron al proyecto, cuya finalidad no es sólo la reinserción en el ambiente laboral. En este sentido, la directora dijo a Info Región que “la idea es ser un espacio de contención adentro de las unidades así como también de resistencia al sistema penitenciario. “Generar un espacio de libertad, de contención para que cuando salgan tengan la posibilidad de conectarse y que realmente tengan una herramienta para poder manejarse en la vida”, apuntó Medrano como otro de los objetivos.
El arte es el canalizador y el puntapié inicial para comenzar a trabajar en la reinserción. Es que luego de pasar tantos años purgando una condena, imaginar el “afuera” y lo que eso implica es aterrador. Por eso, “Yo no fui” también trabaja en lo emocional, un pilar fundamental para todas las mujeres que recuperan su libertad. “Trabajamos también para poder generar vínculos, porque de alguna manera somos como una familia”, expresó Medrano a este medio.
La asociación trabaja para ayudar a las reclusas en lo que es el encierro y la reinserción. Para saber más del proyecto o enterarse de cómo colaborar pueden ingresar a proyectoyonofui.blogspot.com

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