The Handmaid’s Tale: primeras impresiones del piloto


Pero viendo Raquel que ella no daba hijos a Jacob, tuvo celos de su hermana y dijo a Jacob: dame hijos, o si no, me muero. Entonces se encendió la ira de Jacob contra Raquel, y dijo: ¿estoy yo en lugar de Dios, que te ha negado el fruto de tu vientre? Y ella dijo: aquí está mi sierva Bilha; llégate a ella para que dé a luz sobre mis rodillas, para que por medio de ella yo también tenga hijos. Y le dio a su sierva Bilha por mujer, y Jacob se llegó a ella…”

Génesis (30:1-3)

Una mujer joven (Elisabeth Moss, Mad Men) junto a su marido y su hija van huyendo a toda velocidad en su coche perseguidos por otros coches con las sirenas encendidas. Sus gestos marcan claramente la angustia del momento. Una mala maniobra hace que el coche se salga de la carretera. Su marido le ruega a ella que huya. Ella se resiste. Él insiste. Finalmente coge a la niña y se adentra en el bosque y entonces llegan… “ellos”: no son policías, pero llevan vestimenta paramilitar. Armados y embozados disparan sobre el marido y lo matan. Dos de ellos la persiguen. Cae al suelo. Los hombres se abalanzan sobre ella y le arrebatan a su hija. Y a ella se la llevan detenida… ¿a dónde?

Un palacio-fortaleza de estilo victoriano se abre ante nosotros donde numerosas mujeres actúan de forma ordenada vestidas de rojo con unas tocas blancas sobre su cabeza y vigiladas permanentemente por hombres armados con fusiles de asalto.

A partir de aquí será ella la que nos guiará por este relato, este cuento cuya palabra figura en el propio título y que nos indica claramente el tipo de historia que nos vamos a encontrar. En dos planos bien diferenciados, ella nos irá narrando, bien a través de los soliloquios en off donde conoceremos realmente quién es, lo que piensa, siente y quiere; mientras que por su diálogos sabremos en lo que se ha convertido, en quién es ahora y sobre todo en quién debe ser… por su bien. La lucha entre la rebeldía interior y lo que muestra al exterior nos dejará entrever que ella se mantendrá sumisa y obediente con el único fin de liberarse y recuperar a su hija.

Tras varias escenas poco sabemos acerca del tiempo que lleva ya recluida desde que secuestraron a su hija, pero poco a poco iremos viendo cómo se va abriendo a otras internas, aunque serán sólo dos con las que más congenie: una ya asignada porque así lo marcan las normas, que dictan que las mujeres allí internas deberán ir en pareja siempre con el fin de vigilarse la una a la otra. Y será ella, Ofglen (Alexis Bledel, Gilmore Girls), la elegida. Y también descubriremos a nada que nos fijemos en sus nombres que estos de ahora suenan raros, distintos a los nombres habituales pero iguales a todas en su inicio, como si ellas hubieran sido rebautizadas con otros diferentes y que sospechamos tienen que ver con el nombre de a quién pertenecen como Criadas al llevar en todos ellos la preposición “Of” delante. Así que ella (Elisabeth Moss) será llamada ahora Offred porque su Comandante se llama Fred-erick?

Offred y Ofglen sospechan la una de la otra, aunque ambas viven la amargura de forma similar por su situación y esto les irá abriéndose poco a poco, intercambiando confidencias sobre su vida de antes y la de ahora, pero siempre con el miedo a sentirse espiadas por los vigilantes. Por lo que observamos, ellas tienen restringidas las conversaciones y limitadas únicamente a saludos establecidos o respuestas programadas y basadas en citas bíblicas o finales de conocidos rezos. En uno de los paseos, Ofglen le cuenta que a ella también le arrebataron a su hija y a su mujer.

Y haciendo un alarde tan recurrente en los relatos como el de la metáfora, en otro de los paseos descubren colgando de la muralla a tres ahorcados que llevan dibujadas en sus capuchas su condición: un cura que seguro renegó de la fe, y por eso está ahí; un médico, que representaría el conocimiento científico y por eso está ahí; y un homosexual, que está ahí por lo que está.

En su tránsito por esa nueva vida, Offred conoció a Moira (Samira Wiley, Orange Is the New Black) ¿mucho tiempo atrás? porque vemos que ella no va vestida como las demás y se muestra resignada con su destino, además de que goza de un nombre considerado normal. Entonces nos preguntamos si en ese punto que nos muestran, ella aún no tenía dueño o quizás lo tuvo y su situación es distinta. A ella la vemos como apartada del resto, aislada, y esta situación hace que busque la amistad con Offred, quien se la presta.

Ejerciendo el papel de una especie de policía femenina, conoceremos a Tía Lydia (Ann Dowd-The Leftovers), quien vestida de caqui y con mano de hierro adoctrinará a las mujeres usando siempre como referencia de esa “nueva educación”, pasajes, leyes, valores y costumbres escritas en los libros sagrados.

En una de estas clases veremos algo tan cruel que la situación nos golpeará la boca del estómago: con las Criadas sentadas mientras Tía Lydia les habla, una chica joven (Jenessa Grant) y que por su actitud y vestimenta tiene toda la pinta de haber sido reclutada-secuestrda hace poco muestra una actitud pasiva ante las enseñanzas con alguna que otra sonrisa de burla dibujada en sus labios. Tía Lydia se da cuenta y también Offred, a la que viendo sus ojos de terror adivinamos que algo muy malo va a ocurrir.

La chica, a la que después conoceremos como Ofsamuel, es condenada por su “terrible” afrenta al amparo de este texto sagrado convertido ahora en ley:

Si tu ojo derecho es para ti ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo lejos de ti. Más te vale perder una parte del cuerpo que ser arrojado entero al infierno.

(Mateo 5:27-30)

Cuando por la noche los guardianes la llevan en volandas al dormitorio porque apenas se puede mantener en pie, descubrimos que una venda cubre sus ojos con restos de sangre… precisamente en el derecho. Pero si pensábamos que habíamos visto todas las atrocidades que se cometen allí, aún nos quedará por ver justo la que representa la esencia de esta historia.

Offred fue destinada, y como propiedad suya, a la casa de El Comandante (Joseph Fiennes), a quien su mujer Serena Joy (Yvonne Strahovski, Dexter) no le ha podido dar el hijo que quería.Así que una noche la esposa le ordena que se prepare para su “purificación”. Offred se mete en la bañera y su mirada está en otro sitio y nosotros adivinamos que lo está donde quiera que esté su hija y si hace lo que va a hacer es por ella y por lograr algún día su reencuentro.

Cuando entra al dormitorio tras bañarse, allí la esperan el Comandante y su esposa. Éste coge la biblia y lee el fragmento sacado del Génesis que da entrada al artículo. Y justo allí, ella se tumba en la cama apoyando su cabeza sobre las piernas abiertas de la esposa del Comandante. Este se acerca y sin mostrar sentimiento alguno hacia ella y hacia su mujer que le está mirando fijamente, la penetra. Ninguno de los tres se ha despojado de sus ropas, y todos hacen esfuerzos sobrehumanos para impedir que aparezca en sus rostros cualquier brizna de placer porque su misión, la del Comandante, la de su esposa y la de la propia Offred, es procrear siguiendo los designios divinos… pero sin pecar.

Y a partir de aquí éste será el universo apocalíptico que se nos irá mostrando en esta aterradora y fascinante historia. Una distopía donde las mujeres son descendidas a la escala más baja de una sociedad dominada por hombres que, tras una debacle medioambiental que contaminó a todos, junto con otros desastres cuyos detalles desconocemos, muchas de ellas se quedaron infértiles, y ante el desajuste social que éste hecho pudiera suponer, el “nuevo orden” decidió elegir, capturar y secuestrar a aquellas que sí habían podido tener hijos eliminando todos sus derechos no ya como mujer, sino como personas. Una sociedad profundamente jerarquizada, militarizada y apoyada en el fundamentalismo religioso que está dividida en castas a las que se les otorga el derecho de poseer a cuantas mujeres necesitasen para sus propósitos y convertirlas en sus esclavas en un abanico de actividades tan amplio que alcanzaría el ser usadas para cocinar, fregar, servir y principalmente para procrear.

Veremos también cómo, dependiendo de las labores a las que han sido asignadas, vestirán de forma distinta. Y así como la Esposa del Comandante viste de azul, la encargada de las labores domésticas descubrimos que la llaman Martha y va vestida de verde, Las Criadas de rojo y las Tías, encargadas del adoctrinamientos de Las Criadas, lo harán de caqui. Aquellas que no sirvieran, o que no pudieran servir para los fines por los que fueron secuestradas, se las trasladará a “Las Colonias”, lugares altamente contaminados y donde su destino será la muerte. Cuando en otras escenas vemos que Moira ya no está, suponemos entonces que en aquellas en las que aparece serían flashbacks de la historia que se nos muestra ahora y, por tanto, que Moira pudo haber sido extraditada a Las Colonias al no servir para los propósitos de la clase dominante, y que Offred lleva tiempo recluida allí sin que podamos, de momento, establecer cuánto.

El ensañamiento y humillación para con las mujeres se muestra de manera más cruda con Las Criadas, a las que se vistió de rojo y con una toca blanca en sus cabezas que llevarán obligatoriamente cuando salgan al exterior y que les impide tener la visión periférica de 180 grados que todos poseemos y necesitamos. Y entonces puede que esa prenda se deba a la misma artimaña que se aplicaba a los animales de labranza con sus orejeras para evitar que el buey se saliera de la linde y la torciera mientras su amo araba la tierra, o que se parase por una distracción lateral y dejase de dar vueltas y más vueltas al molino. En definitiva, provocar el aislamiento de su entorno para que no gozasen de cualquier otra visión que les distrajera más allá del trabajo encomendado.

Y en una impresionante escena, que rezuma maquiavelismo a borbotones, ellas, la criadas, las que no son nadie ni significan nada para nadie en ese mundo, se convierten en verdugos contra un hombre acusado de violación. Formadas en círculo en torno al acusado y al toque de silbato de Tía Lydia, irán cerrando el círculo sobre él hasta que lo matan a golpes. Un recurso psicológico, un desahogo sin más para liberarlas de su frustración y amargura como esclavas mediante la humillación y los golpes hacia otro, hacia ese hombre.

Una sociedad putrefacta que nos sorprende y aterra pero en la que vemos un rayo de esperanza cuando descubrimos que existen unos “Rebeldes” que se oponen y luchan contra ella. Y es entonces cuando entendemos el porqué ahora los hombres fuertes del régimen son precisamente los militares, Los Comandantes. Una historia fascinante y cruel como pocas, en la que detectaremos pequeños tics de cosas que están ocurriendo ahora en nuestro mundo y que nos debería poner, sin alarma pero sin descuido también, sobre alerta de lo que algún día y bajo determinadas circunstancias apocalípticas, nos pudiera ocurrir a nosotros mismos.

Una serie en la que algunos han querido ver cierto cuestionamiento a prácticas tomadas por normales y por personas normales sobre la maternidad subrogada y los vientres de alquiler olvidándose de lo fundamental: la libertad. Un derecho que tienen las mujeres hoy en día, independiente de sus motivaciones, para llevarlas a cabo o no.

Estructurada en diez episodios y basada en la novela de Margaret Atwood del mismo título, está producida por Hulu y la podemos ver a través de la plataforma HBO, quien tiene los derechos para emitirla. La serie ha sido creada para la televisión por Bruce Miller (The 100 y Urgencias), todo un experto en narrar situaciones extremas que ponen a los personajes al borde de sus propios conflictos, en la que destacan sobre el resto las soberbias interpretaciones de Elisabeth Moss en el papel de Offred, Alexis Bledel en el de Ofglen y la potente Ann Dowd en el de Tía Lydia, junto con la turbadora mujer del Comandante, Yvonne Strahovski. Contando para este primer capítulo con Reed Morano (Vinyl) en la dirección, quien nos deja trazos de su habilidad para conseguir una fantástica, bella y arrebatadora atmósfera en cada secuencia y en cada plano, que nos transmiten exactamente aquel sentimiento que quiere transmitir y donde su belleza narrativa nos cautivará a pesar de la crudeza de las situaciones.

Una serie que recomiendo ver pero jamás tras la cena porque, y dependiendo de la sensibilidad de cada uno, la indigestión estará garantizada y no por la comida en mal estado, sino por la rabia y la impotencia que nos produce.

Fuente: http://todoseries.com/the-handmaids-tale-primeras-impresiones-del-piloto/

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