Un cafishio en la AMIA

Fue premiado por el INADI. La justicia lo acusa de ser el jefe de una red de trata. La doble vida del proxeneta.

El proxeneta que llevaba adelante una vida pública de servicio en la comunidad judía.

A la derecha, el proxeneta que llevaba una vida pública de servicio en la comunidad judía.

Un empresario de la rama inmobiliaria y hombre de actuación pública de la comunidad judía fue acusado por la justicia como líder de una red de trata. De ese modo concluye una investigación de año y medio llevada adelante por el juzgado en lo penal Nº 9, a cargo de Luis Rodríguez, que determinó que Daniel Ernesto Olkenitzky era el jefe de una red prostibularia escondida bajo la fachada de emprendimientos inmobiliarios. Olkenitzky usaba su firma inmobiliaria para lavar los dineros obtenidos mediante el proxenetismo. El acusado es un miembro invitado permanente a la Comisión Directiva de la Amia, conductor del programa “Música y Vida de Israel” emitido por Radio República AM 670 -el último programa fue realizado el domingo 5 de junio- y fue candidato por la lista Unidad Comunitaria a las últimas elecciones de la AMIA. Olkenitzky es presidente honorario de la asociación civil ORY -destinada a la ayuda de personas con discapacidad física y mental- y dirige la publicación Israel en Buenos Aires www.israelenbuenosaires.com.ar. El acusado se encuentra internado en el sanatorio Güemes debido a problemas coronarios surgidos luego de que se conociera la investigación que lo referencia como el cafishio de una red distribuida en numerosos edificios en distintos barrios de esta capital. En 2006 había sido premiado por el INADI con el galardón a las “Buenas prácticas contra la discriminación”.

“Se pudo identificar al principal beneficiario de las ganancias, quien además es titular de inmobiliarias y de una empresa constructora por donde se presume se canalizarían las ganancias y se reinvertiría en departamentos luego utilizados como “privados”, señala la orden de allanamiento del juzgado.

“Sí, Olkenitzky es un miembro conocido en la comunidad, uno de esos tipos parasitarios de las actividades comunitarias -dice a plazademayo.com un miembro destacado de las organizaciones de la comunidad judía-. Nadie sabía de esa actividad ilegal, claro”. En su programa de radio Olkenitzky solía entrevistar a dirigentes comunitarios. Algunos de los edificios donde el tratante tenía instalados los prostíbulos quedaban ubicados en Florida al 600, Jufre 87, Santa Fe al 4000, Santa Fe al 2000 y Washington al 2700. La cuidadosa investigación judicial incluyó seguimientos y escuchas telefónicas que permitieron desbaratar la red.

El proxeneta llevaba adelante una vida doble: por un lado realizaba actividades públicas de relevancia para la comunidad judía mientras sostenía su tren de vida explotando a mujeres en una red de prostitución. En los allanamientos fueron liberadas 19 víctimas de la red de trata.

El caso remite a la historia de la Zwi Migdal, banda de cafishios de la comunidad judía que regenteaban prostíbulos en la década del veinte del siglo pasado y que fueron expulsados de la AMIA debido a la ignominiosa actividad. ¿Tomará medidas similares con Daniel Ernesto Olkenitzky las organizaciones comunitarias como AMIA o DAIA? La avanzada investigación de la justicia brindará elementos suficientes para tal decisión.

Fuente: plazademayo.com

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