La insólita fuga enciende las alarmas de la Provincia

La insólita fuga enciende las alarmas de la Provincia -

Por Gabriel Calisto

Tres presos se disfrazan de penitenciarios, someten a sus guardias y salen caminando por el pasillo principal. Usando un arma de juguete, toman de rehén a quien controla el ingreso y egreso del penal. Escapan utilizando el auto de ese empleado penitenciario, a quien descartan a pocos metros, donde cambian de vehículo.

Lo primero que queda claro en la fuga de los hermanos Lanatta de prisión es que hubo mucho más que una fuga increíble e insólita. Hubo complicidad, zona liberada.

Apenas siete días atrás, les quitaron la custodia especial que mantenían las autoridades penitenciarias, según reveló el hermano de uno de los guardias “atacados”. ¿Quién dio esa orden? Es un misterio que todos buscan develar. Rápidamente, se descabezó al Servicio Penitenciario Bonaerense, a ése que se venía evaluando cambiar declarando la emergencia penitenciaria. ¿Un mensaje de los jerarcas que tenían los días contados?

El movimiento político buscó mostrar celeridad. A eso se sumó la reunión del ministro de Seguridad bonaerense, Cristian Ritondo, con su par nacional, Patricia Bullrich, tras lo cual se anunció la recompensa para quien dé con el paradero de los fugados. Un lindo gesto, pero todo demasiado tarde para ser relevante.

Los hombres que controlaron el negocio de la efedrina, que mataron a tres empresarios que formaban parte de ese esquema delictivo y mafioso, los que aseguraron en plena campaña política que un candidato a gobernador, como Aníbal Fernández, era el contacto en el gobierno nacional para permitir el narcotráfico, los que habían intentado fugarse dos años atrás, consiguieron comprar su libertad y que alguien los deje escaparse de la cárcel de máxima seguridad donde estaban detenidos y condenados a prisión perpetua.

Que haya sido un mero descuido de las autoridades, o la complicidad de alguno de sus miembros, es igualmente de suma gravedad. Gobernar es saber controlar y evitar estos hechos. Y declamar la lucha contra la corrupción es bastante más fácil que erradicar los nichos oscuros de ese poder en las sombras.

POR: GRUPO CRÓNICA

Fuente: cronica

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