Espionaje: el otro Snowden, por Laura Lucchini

3593969_370

BERLÍN. – Antes de Edward Snowden, estuvo William Binney. Este matemático estadounidense quien fue durante 32 años un alto funcionario de la National Security Agency (NSA) decidió el 31 octubre de 2001 abandonar la agencia junto a dos colegas. Los tres querían demostrar frente a los tribunales y por vías legales que los nuevos programas de espionaje adoptados después de los atentados de las Torres Gemelas eran anti constitucionales e ilegales. Binney nunca se ocultó; actuó en la legalidad; sin embargo, fracasó en su intento. Fue presionado, chantajeado, procesado y finalmente absuelto. A la luz de su experiencia, este señor republicano de la primera hora y patriota convencido no tiene dudas: “Edward Snowden no tenía otra opción”. Así lo dijo en Berlín, donde se encontraba en un día frío y nevado para dictar una conferencia en el marco del festival Transmediale.

La historia reciente está marcada por una cesura: el pasado 23 de mayo el empleado de la NSA Edward Snowden entregó documentos secretos de la agencia a los periodistas Laura Poitras y Glenn Greenwald en un hotel en Hong Kong. Su contenido fue publicado por el diario británico The Guardian, sucesivamente por la revista alemana Der Spiegel, y los estadounidenses Washington Post y New York Times. Gracias a ellos, quedaron expuestos al publico, más allá de cualquier duda, los programas de espionaje masivo, interior y exterior, de la NSA y del servicio británico Government Comunication Headquarters (Gchq).

Las filtraciones causaron tensiones en las relaciones internacionales cuando quedó en claro que Washington espía impunemente comunicaciones de líderes de estado y ciudadanos de países enemigos y aliados, y recolecta información sobre ellos. El escándalo adquirió dimensiones tales que el presidente de EEUU, Barack Obama, se vio obligado a anunciar reformas en la NSA. Mientras tanto, Edward Snowden recibió asilo político temporario en Rusia, donde permanecerá mientras el gobierno de Vladimir Putin así lo quiera.

El propio Snowden dijo haber estudiado el caso de William Binney antes de actuar tal y como hizo.

“Entré en el ejercito en 1965 como voluntario porque quería evitar ir a Vietnam y matar gente”, explicó Binney, de setenta años, en la cafetería la Haus der Kulturen der Welt, donde tenía lugar la conferencia. “Elegí Europa como área geográfica y me mandaron a Turquía, y ahí empecé a ocuparme de la Unión Soviética”. Eran los años de la Guerra Fría. Por sus capacidades matemáticas, fue asignado a la sección de análisis de datos. De ahí a la NSA el paso fue breve.

William Binney3©Support_Whistleblower_Chelsea_Manning _004

copyright: SupportWhistleblower Chealsea Manning

Según el New York Times, “Binney está considerado el mejor matemático que trabajó nunca en la agencia”. Cuando explica algo, el brillo de sus ojos y los movimiento de sus manos traslucen, como relámpagos, el fuego de una miente excepcional. Fue él quien diseñó muchos de los programas de espionaje que se utilizaron hasta 2001.

A pesar de ser respetado y conocido en el Congreso, cuando abandonó la agencia para denunciar lo que según él y otros eran crímenes, el mundo que conocía le dio la espalda. Los hechos están documentados: en 2007 agentes del FBI entraron en su casa mientras se duchaba, le apuntaron a la cabeza con una pistola frente a su familia y se llevaron computadoras y archivos de la nueva empresa que había montado. Logró probar ante los tribunales que había sido objeto de “malicious prosecution” (calumnias). Desde entonces fue dejado en paz.

Es ante todo por amor hacia su país y hacia los ciudadanos norteamericanos, dice, que ahora se dedica a contar su versión de lo que ocurrió en los servicios de inteligencia de EEUU después del 11 de septiembre de 2001.

Usted prestó servicio en el ejercito y trabajó 32 años en la NSA. ¿Por qué decidió dejar este puesto?

Decidí dejar la agencia en 2001 principalmente por la corrupción, los fraudes y el despilfarro de dinero. Esto se aceleró después del 11 de septiembre, porque desde entonces se comenzó a espiar a todos los ciudadanos en Estados Unidos, y luego este tipo de espionaje se extendió al resto del mundo. Me opuse, al considerar que se trataba de prácticas anticonstitucionales. En aquel momento, yo era parte de ello y pensé que debía salir de allí lo más rápido posible.

Usted criticó en particular la adopción de un programa de espionaje, “Trailblazer”. Prefería otro, ThinThread…

El problema no fue sólo que ThinThread era mejor sino que ya estaba funcionando. Queríamos extender su uso. Pero esto habría puesto en peligro una serie de otros programas financiados por el Congreso por un total de 3.800 millones de dólares, para desarrollar una nueva estrategia que llegó a lo que estamos viendo ahora (tras las denuncias de Edward Snowden). Para esto último hacía falta mucho dinero, había que contratar a muchas compañías de seguridad y construir un gran imperio. Nosotros estábamos solucionando el problema por mucho menos, pero esto habría significado menos dinero y menos poder para algunos.

¿Cuál era concretamente la diferencia?

Thinthread había sido diseñado para seleccionar, entre todos los datos, sólo los que eran relevantes. Es una estrategia opuesta a la recopilación masiva de datos. Se trataba de seleccionar y no de recopilar.

¿Cuál es su oposición a la recopilación de datos?

Dos razones principales. La primera es que implica la violación de derechos individuales. No sólo en los Estados Unidos sino en cualquier sitio. En segundo lugar, no es conveniente coleccionar tantos datos porque cuando estás buscando objetivos concretos de amenazas reales, si tienes demasiados datos puede aumentar el margen de error. Es decir, esta estrategia hace el análisis disfuncional. Por estas dos razones se debería haber descartado..

¿Por qué la recopilación masiva de datos es ilegal?

Es anticonstitucional. Precisamente viola la primera y cuarta enmienda de la Constitución de EEUU. Según la primera enmienda, los ciudadanos tienen derecho a la libre asociación. La recopilación de metadatos (origen y destino de llamadas telefónicas, o mensajes de correo, hora y duración de las mismas, localización de los interlocutores etc.) permite dibujar un mapa de las relaciones de todas las personas en el mundo. Esto perjudica tu libertad de asociación. La cuarta enmienda garantiza a los ciudadanos los derechos a la privacidad en sus documentos y sus asuntos. Los mensajes de correo electrónico, tal y como los papeles, son asuntos personales.

Intentaron denunciar las prácticas de la NSA, por vías legales, ¿Por qué no funcionó?

No funcionó porque hay muchas personas en posiciones de poder que están involucradas y que podrían resultar responsables si se demuestra que se violaron leyes. Se trata de los miembros de las comisiones de seguridad, el presidente, el vice presidente, el fiscal general (de la administración Bush). Estas personas se iban a defender con todos sus medios. Lo que ocurrió fue que al final nos mandaron al FBI a allanar nuestras casas, chantajearnos frente a nuestras familias y finalmente crearon pruebas falsas para podernos enjuiciar. Sin embargo, fuimos absueltos porque logramos aportar suficientes pruebas para demostrar que se trataba de una “malicious prosecution”, es decir una calumnia. Desde entonces nos dejaron en paz.

William Binney2©nnelken_Support_Whistleblower_Chelsea_Manning _

copyright: SupportWhistleblower Chealsea Manning

¿Volvió a recibir presiones?

No, me dejaron. No tuve problemas hasta ahora. Tampoco cuando salgo y vuelvo a entrar al país.

Pudieron probar que el juicio contra ustedes era ilegal. Sin embargo, no lograron demonstrar que la NSA actuaba o actúa fuera de la legalidad…

Creo que dependió mucho de mi reputación personal en el Congreso. Yo no me estaba ocultando. Diseñé personalmente muchos sistemas de espionaje y esperaba que me creyeran. Estaba listo para declarar bajo juramento. Aún así, no se me ocurrió sacar de la agencia los documentos mismos, las evidencias practicas, tal y como lo hizo Snowden. Con sus documentos, él pudo describir lo que estaba ocurriendo. Todos estuvieron obligados a creerle, porque quedaba demostrado lo que estaban haciendo. Yo no saqué evidencias porque pensé que, debido a mi reputación, me creerían.

¿Creé entonces que Edward Snowden actuó de manera correcta?

No creo que tuviera otras opciones. El dijo que estudió con atención lo que nos pasó a nosotros.

¿Pudo haber usado los documentos de otra manera en lugar de dejarlos en manos de periodistas?

No tenía otras opciones. Nosotros intentamos todas las otras formas legales posibles para denunciar las violaciones de los derechos de la NSA y sin embargo fracasamos. Todo lo que obtuvimos fue una fuerte reacción del Gobierno, que intentó bloquearnos. Las instituciones se cerraron para protegerse a sí mismas.

Sin embargo, usted también criticó a Edward Snowden por revelar la arquitectura del espionaje EEUU en el exterior…

Sí, dije que eso había dejado demasiado lejos.

Fuera de EEUU, los ciudadanos están preocupados por las violaciones de sus derechos a través del control de las comunicaciones, ya que no tienen manera de denunciar a los responsables…

De hecho, no hay manera. Tienen el derecho de denunciar frente a sus gobiernos, que a su vez pueden discutir el tema con EEUU en el marco de las negociaciones bilaterales. Eso es todo.

En tiempos recientes se supo que un criptógrafo de Bélgica, el profesor universitarioJean Jacques Quisquater, fue objeto de seguimiento de la agencia británica GCHQ durante mucho tiempo sólo debido a sus investigaciones académicas. ¿Es común también para la NSA espiar a este tipo de personas, sin que hayan sospechas previas, sólo por una investigación científica?

Claro, porque las agencias siguen el sistema en que él está trabajando. Si está trabajando en un nuevo sistema de criptografía, ellos necesitan conocerlo para poder descifrarlo cuando esté en el mercado. Les interesa el algoritmo, sus variaciones, de manera de que cuando esté activo sólo necesiten las claves para poder leerlo.

¿Era común espiar este tipo de personas cuando usted estaba en la NSA?

Claro. Se hacía para estar preparados, con todo tipo de investigación.

Es decir, ¿Se hacía contra científicos de EEUU y sin necesidad de un mandato judicial?

Por ejemplo: en el campo de las matemáticas, si alguien en Estados Unidos está trabajando en una investigación de interés, la NSA puede declararla “eminent domain” (expropiación forzosa por motivo de interés publico) y apropiarse de ella.

¿Cuál es concretamente el procedimiento legal?

La NSA tiene una red de personas que trabajan en las universidades y muchos informantes que trabajan en programa de investigación. Saben exactamente qué se está investigando y en qué momento en el país. Una vez que tienen la información, se puede seguir con atención publicaciones específicas; hay una serie de formas de controlar la actividad científica.

El presidente Barack Obama insistió en que no hay espionaje industrial…

(Risas) ¿Como por ejemplo los canadienses espiando acerca del petroleo en Brasil? Cierto, eso no existió (irónico). Es un soñador, la realidad es otra.

¿Era normal para la NSA realizar espionaje industrial cuando usted trabajaba allí? ¿Saca EEUU ventajas de estas informaciones en contra de países aliados?

Que yo sepa, no se llevaba a cabo cuando yo estaba ahí. La diferencia es que nosotros no recopilábamos todo tipo de datos. Ahora sí se adquieren datos de forma masiva. también se adquieren datos de compañías privadas. Esto hace posible el espionaje industrial. El problema en la naturaleza humana es que cuando das a alguien un cierto poder, este terminará por usarlo…

El presidente Obama anunció reformas de la agencia. ¿Cuál es su opinión acerca de ellas?

Es puro maquillaje.

¿Cuál sería la manera de reformar la NSA?

Nosotros cuatro, antiguos empleados de la NSA, presentamos a la administración 21 puntos para reformar la agencia. Se trata de cambios radicales que harían imposible a la agencia mentir frente al congreso, lo que está ocurriendo. Una de las sugerencias tiene que ver con la introducción de un equipo técnico que supervise qué información se está usando, en qué momento y para qué. En la actualidad, el Congreso no tiene otra opción que creer a la NSA. Este equipo técnico debería informar al Congreso. Yo sugiero que este equipo debería estar formado por hackers, porque tienen la capacidad de hacerlo.

Usted es un experto en Rusia. Hay varias teorías conspirativas acerca de por qué Moscú concedió asilo a Snowden. ¿Cree que el Gobierno de este país esté sacando ventaja de la presencia de Snowden en su territorio?

No. Lo que pasa es que ellos (la administración de Obama) quieren aplicar contra Snowden la Ley de Espionaje de 1917. Para hacerlo, tienen que probar que estaba trabajando para otro poder. No hay pruebas de que Snowden haya colaborado con Rusia y sin embargo quieren crear esta conexión.

¿Cree que Vladimir Putin deje escapar la oportunidad de sacar información valiosa a Snowden?

Simplemente creo que las cosas fueron tal y como Snowden y los periodistas involucrados (Glenn Greenwals y Laura Poitras) lo contaron. Snowden les dejó todo el material y no creo que se haya quedado con algo. Actuó así de manera deliberada.

Hubo cierta especulación acerca de cuál fue el papel de Snowden adentro de la agencia..

Era un administrador de sistemas. Esto significa que tenía acceso a la supervisión de toda la red. A su vez, ello significa que podía acceder a todas las bases de datos, ya que era responsable de hacerlas funcionar correctamente. En la NSA no tenían manera de controlar eficazmente lo que estaba haciendo.

¿Cómo fue posible que se fuera con todos los datos de una organización tan impenetrable?

En 1994-95 propuse junto a otros colegas un programa para controlar a todos en la red interna de la NSA, para supervisar todo lo que se hacía en la red. Durante todo el tiempo, y en tiempo real. Esto nos habría dado la posibilidad tanto de controlar como de optimizar la actividad de los empleados. Podríamos habernos dado cuenta de si alguien cometía errores analizando los datos y necesitaba más formación, y también de si alguien estaba haciendo algo muy inteligente que podíamos aplicar en gran escala. También habría permitido saber cómo se estaba gastando el dinero, qué tan efectivo era un programa determinado, etc. Recibimos dos críticas: una de los empleados, que sentían que su privacidad resultaría violada; otra de los jefes, que no querían que se supervisara cómo gastaban dinero, ya que ello podía amenazar la existencia de algunos programas de espionaje. La propuesta no fue aceptada y Edward Snowden pudo hacer lo que hizo porque no hay controles internos. Es algo que pudo ser evitado.

Una versión de este artículo fue publicada por el suplemento Enfoques del diario La Nacion, en su edición del 2 de marzo de 2014.

Fuente: El Puerco Espin

Compartir en Google Plus
    Blogger Comment
    Facebook Comment