25 DE NOVIEMBRE DECILE NO, A LA VIOLENCIA DE GENERO.


En el mes de la 
LUCHA CONTRA LA VIOLENCIA DE GENERO.

Como una muestra de lo que vive una mujer victima de violencia de genero y la experiencia de vida sacada en ese contexto; gracias a la ayuda desinteresada de muchas personas, comienzo a publicar extractos de mi diario para que sirvan de ejemplo para otras mujeres que están en la misma situación.

Si en algo se identifican o les sirve de ayuda, me sentiré reconfortada.

"1 de Noviembre.

Amaneció lloviendo.

Las chicas preparan baldes y tachos para contener el agua que sin permiso entra desde el techo como un pequeño ejercito de liliputienses que en forma de gotas mojan nuestros cuerpos y las pocas cosas que nos quedan.

Creo no poder levantarme, hoy mi espalda me parece un abrigo de plomo que me ahoga y los calmantes se me acaban como la esperanza.

Desde mi lecho, mi mas preciado tesoro que me brinda un poco de descanso, hago revisar los alimentos que nos quedan.

Un paquete de harina, un paquete de fideos, un poco de grasa.

Falta mucho para el cinco y cono dijo el "Che" " a lata pelada".

Trato de olvidar mis penurias, escribiendo estas lineas.

¡Mama, no tenemos agua! escucho como un latigazo feroz destructor de mi alma.

Débiles, cansadas, mis hijas se colocan abrigos y con algunos bidones salen a enfrentar la lluvia, el barro y la miseria que nos rodea.

Me desconsuela su partida y me alegra tristemente que sean solo cinco cuadras hasta la bomba 16, fuente que nos permite no tener sed, estar aseadas y limpiar.

Cuento el dinero existente, solo hay 27.75 pesos.

No doy mas del dolor, me tomo dos calmantes.

Veo con alegría retornar a mis hijas, mojadas, embarradas y felices por traer ese preciado tesoro. El agua.

Llega la gran duda. ¿Que vamos a comer?

Mando a comprar un puré de tomate. Resto 5 y me sobran 22.75 pesos.

Al contar esos pesos, me rió amargamente de mi desgracia.

Con un poco de esfuerzo me levanto.

Unos fideos con tuco flaco, mas una papa encontrada a último momento hacen brillar nuestros ojos.

Para acortar el día y nuestra pena, tratamos de dormir una siesta.

Me desperté a las cinco.

Me siguen los dolores.

Tengo que ir a estudiar, necesito ir a estudiar.

Levanto mi cuerpo lentamente para no sentir el crujido de mis huesos; cuando lo escucho es como si me doliera mucho mas.

Tomo dos calmantes. Solo me quedan ocho; cuando se me terminen sera aguantar el dolor como se pueda.

Apenas llueve.

Aprovecho para ir a la escuela.

Yo y otra mujer somos las únicas alumnas de una maestra que se esfuerza por enseñarnos.

Volví a mi "galpón"; rápidamente cuento los días para que este en la calle con mis hijas y no avizoro solución.

La dueña del "galpón" no me soluciona el problema del agua, quizás trata de convencerme de que me vaya lo antes posible.

Enferma y sin plata. !Molesto¡

Para engañar un poco a nuestros estómagos  le pongo fin a la harina y a la grasa.

Torta frita, para todos junto a un blanco mate cocido, nos alegra.

Racionamos el azúcar. Una cucharada por taza.

Mi hija M...., se pone a llorar. Tiene miedo que la policía, venga en la noche a llevarme detenida.

¿Porque? La policía y sus amenazas.

Con todo lo que me pasa ahora viene también la policía a intimidarme.

Entre lagrimas y risas, nos disponemos a dormir.

Mañana veremos que pasa.

Solo nos faltan doce días para estar en la calle.

Trato de no pensar en ello y cierro los ojos.

Paola Noemi Morales

Mujeres Emprendedoras de Violencia de Genero

Fuente: http://emprendedorasyviolenciadegenero.blogspot.com.ar

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