Cristina prohibió la publicación de avisos de oferta sexual en los diarios.

EN EL MARCO DE LAS MEDIDAS DE LUCHA CONTRA LA TRATA DE PERSONAS

Por Martín Piqué
Consideró la existencia del rubro 59 como un delito. Advirtió sobre la hipocresía de los medios que piden políticas contra la explotación mientras lucran con la actividad. Estiman en 900 mil pesos mensuales el fruto de ese negocio.

La presidenta Cristina Fernández prohibió por decreto la publicación de avisos relacionados con la oferta sexual. Ayer, desde el Salón de las Mujeres de la Casa Rosada, Cristina encabezó un acto contra la trata de personas en la que participaron ONG comprometidas en la lucha contra la explotación laboral y sexual. Desde el atril, la mandataria anunció que a partir de hoy no podrán publicarse avisos publicitarios que promueven la prostitución, como el rubro 59 del diario Clarín, al que la propia jefa de Estado mencionó en su discurso. “La oferta sexual del rubro 59 es un delito y una profunda discriminación a la condición de la mujer como tal”, cargó Cristina, quien además recordó que los avisos en cuestión que ofrecen servicios sexuales “le dejan pingües ganancias a las empresas periodísticas”.
En el decreto que lleva la firma de la presidenta –el 936/2011– se crea también una oficina especial dentro de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA), el ex COMFER, para garantizar el cumplimiento de la prohibición. Esa oficina trabajará en conjunto con el Ministerio de Justicia y el Consejo Nacional de la Mujer, y se encargará de hacer el seguimiento en los avisos clasificados de los diversos diarios. Del acto formaron parte organizaciones de mujeres y también el ministro de Justicia, Julio Alak, de cuya cartera depende la Oficina de Rescate y Acompañamiento a los damnificados por el delito de trata.
Antes del discurso de la presidenta se proyectó un video en el que se vieron imágenes de una portada de Clarín, en la que se informaba que el gobierno de los Estados Unidos había cuestionado a la Argentina por su falta de políticas para la trata de personas con fines de explotación sexual. En el mismo video luego aparecía una nota de otro diario en la que los Estados Unidos desmentía esa información. El compilado de imágenes continuó con varios primeros planos de las páginas de clasificados de Clarín que ofertaban “servicios útiles para la mujer y el hombre”: el famoso rubro 59.
Tras observar los videos, la presidenta cuestionó “la doble moral y la hipocresía” que, según ella, “reinan sobre algunos sectores”. Aludía obviamente al diario de Ernestina Herrera de Noble, que al igual que otros matutinos como La Nación, Ámbito Financiero, Crónica, La Razón y El Argentino, cuenta con clasificados de índole sexual. Según la investigación de una ONG que promueve la lucha contra la trata de personas con ese propósito, la recaudación de los avisos que ofrecen sexo en la Ciudad de Buenos Aires estaría entre los 700 mil y los 900 mil pesos mensuales: el 90% de los avisos y de la recaudación corresponde a Clarín, agrega ese informe.
En referencia directa a ese matutino, Cristina desnudó la contradicción del diario, que publica “informes periodísticos sobre la oferta sexual que impactan” y luego, en el rubro 59, “la publicita”. “No se puede exigir al gobierno, en las primeras páginas, que luche contra la trata de personas y, en las últimas, fomentar el objeto de consumo sexual”, cargó la jefa de Estado. El cuestionamiento de la presidenta fue acompañado por una ovación de aplausos y apagados gritos de alegría. En su discurso, la jefa de Estado aclaró que el decreto que prohíbe los avisos sexuales no significaba que el gobierno estuviera “condenando” a las mujeres que ejercen libremente la prostitución.
“Este decreto es una condena a los medios y a los que instrumentan la explotación sexual. Es así porque, la mayoría de las veces, nadie elige la vida que tiene. Nadie puede tirar la primera piedra. Es preciso aclarar esto para que no haya confusiones”, subrayó Cristina. La propia mandataria, cuando se comenzó a impulsar el proyecto de Ley Nacional contra la Trata de Personas, tomó como propia una consigna que ya venía circulando entre las organizaciones que defienden los derechos de las mujeres: “Sin clientes, no hay trata”. Según pudo saber Tiempo Argentino, el próximo paso del gobierno está dirigido a penalizar a los clientes que sean cómplices de la explotación sexual.

 

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