Mónaco reaccionó a tiempo y Argentina quedó 2-0.

Pico le ganó a 7-6, 1-6, 6-1 y 6-1 a Hanescu, el número uno rumano. El equipo de Vázquez puede definir la serie mañana, en el dobles que jugarán Chela-Schwank.

TRIUNFO. Mónaco sacó adelante un partido complicado ante Hanescu. (DyN)

Uno de los mejores partidos de su carrera. Porque a pesar de que tuvo un bajón en el segundo set, Juan Mónaco logró salir de ese pozo que parecía irremontable para darle el segundo punto a la Argentina en la serie con Rumania, por la ronda inicial de la Copa Davis, que se disputa en el Parque Roca. Fue por 7-6, 1-6, 6-1 y 6-1 sobre Victor Hanescu, el número uno rumano.

El desarrollo del partido fue extraño. Previsible en el comienzo, con dos rivales muy parejos que recién pudieron sacarse ventaja en el tie break. Pero que fue poniéndose “borroso”, con un bajón imprevisible de Mónaco en el segundo y una remontada implacable para llevarse con contundencia el tercero, el cuarto y, lógicamente, el segundo punto del equipo de Modesto “Tito” Vázquez.

La victoria de un lesionado David Nalbandian minutos atrás había dejado a un Parque Roca exultante. Y en el arranque del partido, que empezó con Hanescu en el servicio, Mónaco tuvo la primera chance de quiebre, que no pudo aprovechar, porque su intento de globo se fue afuera. El contraataque de Pico, desde el saque, fue letal: 40-15 e igualados. La paridad estaba planteada y también muy clara: todo se mantuvo igual y llegaron 6-6 con un tie break en el que empezó a jugar la gente. Con el apoyo como pocas veces tuvo la suerte de tener, Mónaco se encaminó rápidamente a la victoria (llegó a estar 6-3 con servicio para set) pero recién la consiguió por 7-5, casi una hora después del arranque del duelo.

Cualquiera hubiese pensado que, con la inyección anímica por haber ganador el primer set, Mónaco iba a salir a llevarse por delante a Hanescu desde el servicio. Pero pasó todo lo contrario. Mónaco estaba 15-40 pero se desinfló y entregó su saque por primera vez en el partido. Hanescu respondió confirmándolo y complicando también a Mónaco, que estuvo cerca de perder el saque nuevamente. No tardaría demasiado, igualmente, en perderlo de nuevo. Porque en el quinto game Hanescu lo quiebra, se pone 5-1 y lo cierra desde el fondo de la cancha por un contundente (y también confuso por el desarrollo del partido) 6-1.

El tercer set arrancó con todas las miradas puestas en el banco argentino. David Nalbandian, tras un extenuante partido con Ungur, aparecía nuevamente, pero esta vez desde afuera para alentar a su compañero de equipo. Y parece que Pico lo sintió porque dio vuelta un partido increíble, con contundencia desde el primer minuto, llegando a estar 4-0 ante un Hanescu que no podía hacer pie. El rumano logra ponerse 1-4, en su primer game desde el segundo set, pero la ventaja del tandilense ya era contundente: ni el saque del final le alcanzó a Hanescu. Aunque lo movió de lado a lado de la cancha, Mónaco respondió en todas y forzó errores de un rumano que parecía mejorar. Un error del número uno de su país fue el final del set: Mónaco se puso nuevamente arriba nuevamente y con toda la fe en no alargar la definición al quinto set.

Y lo cumplió. Porque otra vez salió muy metido en el partido y la gente se lo retribuyó desde la tribuna. Con el partido 5-1 a favor del argentino el grito ya era ensordecedor, porque Mónaco les daba motivos, como cuando se estiró y llegó a una pelotita que había picado al lado de la red. El estadio explotó al ritmo de “olé, olé, olé, olé, Pico, Pico”. Y había razones: Mónaco quedaba con la chance de quiebre, la chance que no desaprovechó y que le permitió, en el siguiente game, sacar para partido. Y ganarlo, con dos errores de Hanescu, para que el “Pico, Pico” siga sonando.

 

Nalbandian dejó todo y le dio el primer punto a Argentina

 

Le ganó 6-3, 6-4, 5-7 y 6-4 a Ungur, en el inicio de la serie con Rumania por la Copa Davis. El cordobés terminó mal físicamente y llorando, por un fuerte dolor en el aductor que se suma a su hernia en la ingle izquierda.

LLANTO. Nalbandian agradeció el apoyo pero no sabe si saldrá a jugar el último punto. (EFE)

Ya está. Costó, fue un sufrimiento puro e inesperado, pero la Argentina ya tiene en su cuenta el primer punto de la serie ante Rumania, en la llave inicial de la esquiva Copa Davis. El héroe de la tarde fue el cordobés David Nalbandian, que no tuvo que luchar esta vez ante un top ten sino contra su propio físico. Porque a la hernia deportiva inguinal que venía arrastrando se le sumó un fuerte dolor en un aductor prácticamente desde el comienzo del partido. Por eso, con la victoria ante Adrian Ungur (6-3, 6-2, 5-7 y 6-4) en el bolsillo, brotaron las lágrimas. "Fue un partido muy difícil. No estoy del todo bien, hice lo que pude", dijo el de Unquillo.

En los papeles, no había equivalencias entre ambos. El cordobés, ganador del Masters, actual número 19 del mundo, enfrentaba a Ungur, segundo singlista rumano, 183° de la ATP y con escasa experiencia en la Davis. Pero la gran incógnita estaba dentro del propio cuerpo del argentino, por la lesión que lo tiene a maltraer desde el ATP de Buenos Aires.

Desde el principio, Nalbandian intentó tirarle encima su experiencia, su jerarquía, jugar rápido, puntos cortos, y liquidar el asunto lo antes posible por si el capitán Modesto Vázquez necesitara sus servicios el domingo. Pero Ungur, con buenos saques, dio pelea, aunque dejó pasar muchas chances. Un signo claro de esto fue que, en 3 horas y cuatro minutos de pelea, el visitante desperdició diez de los once break points que tuvo. El cordobés tampoco estuvo en su mejor día en ese aspecto, pero tomó cuatro de 16 (25%) y gracias a eso logró caminar hacia una victoria que, vale repetir, fue más contra su propio físico que contra el rival.

"Fue un sufrimiento todo el partido, pero jugar en casa... la Copa Davis... La gente... Si esto fuera un partido de ATP me iba", relató Nalbandian con los ojos rojos por el llanto tras el último punto del partido, que se convirtió en el 1-0 para la Argentina. Con dolor, con bastante sufrimiento –todo el tiempo flotó en el aire del Parque Roca la posibilidad de que David dijera basta-, cumplió con su objetivo. Ahora será el turno de Pico Mónaco, que ante Víctor Hanescu (59°), el primer singlista rumano, intentará dibujar una nueva sonrisa.

 

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