SUDAMERICANO SUB 20 "Sólo pedí ser campeón"

El pibe de Lanús recibió un regalo muy especial: un desayuno que le mandó su novia.

El pibe de Lanús recibió un regalo muy especial: un desayuno que le mandó su novia.

Ezequiel Cogan | ecogan@ole.com.ar

Ya son 20 días en esta Arequipa siempre pintoresca y ahora lluviosa. Debe ser su dulce encanto colonial lo que invita a sentirse en una ciudad fuera del tiempo, como si se hubiera estancado en el pasado, intacta y hermosa. Se hacen largos los días y más para los chicos de la Selección que cumplen una rutina que contadas veces se altera. Recién el martes, hace dos días y ya con el primer objetivo cumplido, tuvieron su primer, y seguramente único, día libre. El cambio de aire se les nota en el rostro: “Sí, nos vino bien salir un poco. Estamos todos muy metidos en el torneo, pero a veces sirve despejarse. Fuimos al cine y vimos la película de Denzel Washington, ésa que se llama Imparable. Esperemos que sea una señal para lo que viene”, se ilusiona Esteban Andrada, este gigante de 1,93 metro y 83 kilos que bromea con su talla: “Si bien me ayuda para el puesto, nunca pensé que iba a ser tan alto. Pero basta, ya está, no quiero crecer más”.

Quizá los centímetros ya no se muevan, pero los años pasan para todos. Y ayer, justamente, el arquerito de Lanús sopló 20 velitas en esa torta acorde a su tamaño que le acercaron sus compañeros y el cuerpo técnico de la Selección. “Estuvo buenísimo. Con gente así se hace más fácil pasar un cumple lejos de casa”, le explica a Olé este mendocino que, antes de ser Granate, se probó en Banfield pero no continuó porque el club que ahora es la contra no quiso pagarle un reconocimiento a San Martín.

Sin embargo, en este día especial también hubo otro mimo que, aun a la distancia, le permitió sentirse cerca de sus seres queridos. Se sorprendió Andrada cuando a la mañana, bien tempranito, lo despertó un regalo inesperado. “Mi novia, Nerina, es una genia, realmente se pasó. Llamó a una confitería de Arequipa y me trajeron un desayuno de primera. Rodrigo (Rey), que es mi compañero de habitación, también está agradecido, je”.

-¿Te cargaron por el regalo o no se meten con vos por tu tamaño? -No, acá hay un grupo muy unido y nos divertimos un montón. Se bromea bastante, pero está todo bien. Además, saben que los arqueros algunas locuras tenemos. Yo, por lo general, soy bastante tranquilo aunque también muy bravo cuando me saco.

-¿Qué deseos pediste? -Uno sólo: salir campeón del Sudamericano. Porque con eso ya estaría todo: la clasificación al Mundial y a los Juegos Olímpicos, y, además, así todos los muchachos y nuestras familias estarían contentos.

-¿Todavía te dura la bronca por la macana del 1-1 frente a Venezuela? -La verdad, de ese partido me fui con un sabor muy amargo, porque venía haciendo un torneo sin manchas. Pero ya está. No soy de los arqueros que se quedan lamentando un error. Trato de borrarlo lo más rápido posible y seguir adelante. Así lo hice y contra Chile rendí bien.

-¿Y para qué están? -Estamos con mucha confianza. En la primera rueda demostramos ser un equipo serio, que no regala nada, y ahora vamos por más. Ojalá lleguemos alto. Tan alto como yo, je.

AREQUIPA (ENVIADO ESPECIAL).

 

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