GOLPE A LA MAFIA EN ITALIA: DETIENEN AL CAPO MÁXIMO DE LA COSA NOSTRA

Unos 40 policías lo capturaron en los suburbios de Palermo, junto con su hijo.

Golpe a la mafia en Italia: detienen al capo máximo de la Cosa NostraLa Cosa Nostra siciliana, la mafia más legendaria de Italia aunque en dramática decadencia en los últimos años, sufrió un nuevo y durísimo golpe ayer, cuando 40 policías capturaron en un suburbio de Palermo a Salvatore Lo Piccolo, de 65 años, quien tras el arresto de Bernardo Provenzano en abril de 2006 era considerado el más serio aspirante a "capo de los capos" de los 157 clanes esparcidos en la isla y por el resto de Italia y del mundo.
Los policías hicieron varios disparos al aire para convencer a Lo Piccolo, prófugo desde hace un cuarto de siglo, su hijo Sandro, 32, y otros dos "padrinos" (Gaspare Pulizzi y Andrea Adamo), que era mejor rendirse. Cada uno de los "hombres de honor" cargaba dos pistolas pero Lo Pic colo padre decidió tirar las armas y, como es habitual en los jefes mafiosos, felicitar en voz alta a los policías por la operación.
Una caravana de policías encapuchados y de jueces llegó media hora después a la sede central de la Policía, ovacionada por una multitud de jóvenes, reunida para saludar la captura.
"Ha vencido otra vez el Estado", dijo eufórico, entre lágrimas, el fiscal Nico Gozzo. El procurador adjunto de Palermo, Alfredo Morvillo, había dirigido la operación, que llevó varios meses. Morvillo también estaba emocionado: es el cuñado del legendario magistrado Giovanni Falcone, asesinado hace quince años por la mafia junto con su esposa.
Salvatore Lo Piccolo no era el "capo" absoluto de la Cosa Nos tra, pero ya dominaba ampliamente la zona de Palermo. Su rival es Matteo Messina Denaro, gran padrino de la región de Trapani, que pasa a ser ahora el mafioso más buscado.
Según el fiscal Gozzo, Salvatore Lo Piccolo era el único en condiciones de heredar el poder de Bernardo Provenzano tras el arresto de "Bino", quién a su vez en 1993 asumió el comando de la Cosa Nostra al ser capturado Salvatore "Totó" Riina.
Lo Piccolo se había iniciado en la actividad mafiosa como chofer de Rosario Riccobono, jefe del "mandamiento" de San Lorenzo, una zona de Palermo. Riccobono fue asesinado en la guerra de mafia de 1980 y Lo Piccolo se convirtió en un estrecho colaborador de Riina y Provenzano.
En los últimos dos años, Salvatore Lo Piccolo se convirtió en el gran mediador entre la Cosa Nostra siciliana y la mafia de Nueva York, en varios negocios multimillonarios de ambas organizaciones criminales. "Totucho", como lo llaman, también ofrecía garantías para hacer regresar a Palermo a varios padrinos que habían huido a EE.UU. como integrantes de la llamada "mafia perdedora" en la guerra de comienzos de los '80, de la que emergió el poder absoluto de los clanes de Corleone, con Riina y Provenzano a la cabeza.
El año pasado Lo Piccolo se salvó de ser asesinado por orden del padrino Nino Rotolo, quien dio el "contrato" de matarlo al pistolero Gianni Nicchi.
La buena fortuna de Salvatore y su hijo Sandro, ambos condenados varias veces a cadena perpetua por numerosos crímenes, comenzó a apagarse el 2 de agosto último, cuando un grupo de policías arrestó a Francesco Franzese, un "hombre de honor" muy cercano a Lo Piccolo. Como ocurrió ayer, la policía secuestró a Franzese varios "pizzini", papelitos que contienen órdenes y mensajes en código a otros "capos" de clanes. En uno de ellos se informaba que el "capo" cobraba 40 mil euros mensuales de sueldo, contra los 20 mil que recibía Bernardo Provenzano.
Franzese fue convencido por la policía que era mejor "arrepentirse" y colaborar. El arrepentido contó todo lo que sabía, que era mucho, de su jefe, incluído el lugar de la localidad de Carini donde se reunía con otros "padrinos". Ayer, mientras la Policía capturaba a Salvatore Lotito, su hijo Sandro (quien gritó llorando al ser apresado: "¡te quiero mucho, papá!") y los otros dos "regentes" de clanes de Palermo, la familia de Franzese fue trasladada a un lugar secreto, en cualquier lugar de Italia, para evitar las venganzas de la Cosa Nostra.
El ministro del Interior, Giuliano Amato, dijo que "el resultado es de extraordinaria importancia porque demuestra que se logra atacar continuamente a la cúpula de Cosa Nostra. Ninguna organización puede sobrevivir mucho tiempo si pierde con tanta frecuencia a sus jefes: eso quiere decir no dar tregua a la mafia".

Fuente: Diario Clarin.

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