A 34 años del golpe genocida, una historia por 30 mil.

 

A instancias del Centro Angelleli y la Comisión por la Memoria, la Verdad y la Justicia de Florencio Varela la editorial Dilalectik publicó “Los que no están. Desaparecidos y Dictadura cívico – militar en Florencio Varela (1976 -1983)”, un libro de Hernán Pacheco y Pablo Carrera con prólogo de Adolfo Pérez Esquivel. Sin dejar de lado un fundamentado análisis de las causas económicas, sociales y políticas que impulsaron el Golpe, la investigación repasa la vida, la condición y las causas de la detención clandestina de 51 varelenses, la mayoría de ellos trabajadores, otros estudiantes, vecinos, algunos de ellos desaparecidos en la actualidad. El texto acota de alguna manera aquel genocidio a una zona puntual del conurbano y ayuda a dimensionar la profundidad de la tarea represiva emprendida por las fuerzas militares y a la vez, les devuelve raíces de su pueblo a los desaparecidos.

A continuación, presentamos completa una de esas historias a modo de homenaje a los 30 mil que no están, a los luchadores, a los que sufrieron la tortura, a los que fueron expropiados, a los que recuperaron su identidad y a los que aún no lo saben, a los nuestros.

“Marcos Pedro Bruno nació en Avellaneda, provincia de Buenos Aires. Su esposa,  Lorenza Peralta  (fallecida en el año 1975), era oriunda de Salto Argentino. La familia Bruno Peralta residió en Avellaneda, tuvo cinco hijos (tres mujeres y dos varones), y en el año 1973 se radicó en el Barrio Libertad de Florencio Varela.

Según el testimonio del mayor de los hijos varones, Marcos (nacido el 4 de Julio de 1957 y residente aún en Florencio Varela), la desaparición forzada de su padre se produjo hacia fines del año ‘76 o comienzos del ‘77. La imprecisión temporal en la evocación de aquella circunstancia hace más evidente la pérdida irreparable y el dolor  por aquella madrugada del horror. Es que ante el miedo, el desconcierto y la desinformación impuestos, lo prioritario para Marcos pasó a ser la lucha diaria por el sustento de sus hermanos menores, que la Dictadura Militar dejó huérfanos.

Los acontecimientos que derivaron en la desaparición de su padre son relatados por él: “Aproximadamente a las dos y media de la mañana golpearon la puerta de casa, y se levantó mi papá (a abrir) y ahí entraron ellos, todos ellos...” . De acuerdo a lo consignado en el Hábeas Corpus presentado por el abogado Alberto Bodega, Marcos P. Bruno (Padre) fue detenido el 11 de Febrero de 1977 en su domicilio por ocho personas fuertemente armadas. “Buscaron, registraron todo, le pegaron también, lo agarraron de la garganta, yo estaba así en el..., estaba de espaldas y los otros estaban atrás mío y agarró y me dijeron que agarre una pala de punta, que yo tenía ahí al costado, que agarre la pala de punta del lado del filo... y que se la dé a mi papá, bueno, ahí agarró y le pegaban ahí (...) y le decían  nosotros sabemos que vos tenés algo, así que danos y mi papá decía que no, que no tenía nada, agarraron y lo llevaron para adentro de la pieza (...) y le hicieron cavar, revolvieron todas las cosas, la pieza de los chicos también, dieron vuelta todo y ahí le empezaron a pegar  a él (...) fueron veinte minutos en total, más o menos que estuvieron ellos y lo que vi fue eso y después de ahí le hicieron abrir la puerta de aquel lado y ahí se metieron otros más, que vinieron con un rehén con la capucha” . A esta persona encapuchada, que llevaban detenida cuando llegaron a la casa de la familia Bruno, le sacaron la capucha y movió la cabeza afirmando que se trataba de Marcos Bruno, es decir, “lo señaló” . Marcos (Hijo) evoca que “a partir de ahí no hice nada porque aparte tenía miedo, otra que yo laburaba, viste, y si no laburaba yo, mis hermanos no comían” . Al poco tiempo, la hija mayor de la familia Bruno Peralta (Nélida, nacida el 6/1/1955) hizo la pertinente denuncia en la Comisaría de Florencio Varela acerca de lo ocurrido a su padre.

Al momento de su desaparición, Marcos Pedro Bruno (padre) estaba desocupado y “tramitando un juicio” laboral (Causa caratulada “Bruno, Marcos, contra Nagui, Eugenio y otros” sobre salarios), porque había sido despedido de su último empleo, en el que se desempeñaba como sereno de una fábrica ubicada en el Camino Gral. Belgrano a la altura de la calle Cadorna. En este conflicto laboral, Marcos tenía como abogado a su amigo personal Alberto Bodega, quien también presentó el Hábeas Corpus citado. Además, Marcos desarrollaba alguna actividad política, era militante peronista y concurría periódicamente a reuniones que se organizaban en un local partidario de la zona. También participaba en asambleas en la Municipalidad de Florencio Varela, donde tenía muchos amigos y conocidos. A Marcos Bruno (Padre) le apasionaba la política, solían hacerse reuniones en su casa hasta altas horas de la noche. Su hijo mayor, testigo directo del secuestro de su padre, recuerda: “yo agarré (y) le hablé a mi viejo y le dije: ‘papá’, le digo, ‘por qué no te dejás de joder con esto, con estas reuniones’... y dice, ‘mirá hijo... son cosas que charlamos y nada más, no es nada malo’”.

“Pelusita, cuidá bien a tus hermanos"

A partir de esa noche de febrero de 1977, Marcos Bruno (hijo) quedó a cargo de sus hermanos; había que alimentarlos, vestirlos y lograr que estudiaran. Fueron años de muchas necesidades, a las que se pudo ir esquivando gracias a su empeño y sacrificio, mientras le retumbaban las palabras de su padre, quien, al momento de ser secuestrado, le dijo: “pelusita, cuidá bien a tus hermanos”. Hoy, pelusa (como lo conocen en el barrio) se está acercando por primera vez a los organismos de Derechos Humanos, con la intención de saber algo de su padre, “a mí lo que me interesa es si lo pueden encontrar a él, o al cuerpo (...) yo a mi vieja la tengo enterrada ahí y se que está ahí... pero a mi viejo... no se, saber donde está, si está bien, si puede caminar, o si está en un psiquiátrico o si lo habrán hecho boleta...”.

Marcos, en el fondo, no ha perdido la esperanza de que su padre esté vivo. Necesita saber, y pretende, en caso que su padre esté muerto, encontrar sus restos, para poder enterrarlos junto a los de su madre, para de esta forma cerrar el círculo de misterio que se abrió aquella noche de Febrero de 1977, y que hasta el día de hoy no ha podido cerrarse”.

Fuente: Cambio21

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