Pasó vergüenza




El experimento entre jugadores de bajo nivel y juveniles que paró Jorge Almirón pasó vergüenza al ser goleado por Racing en el Cilindro de Avellaneda. Preocupante actitud tras las dos duras derrotas en el retorno del fútbol.
En la previa llamaba poderosamente la atención los nombres y el esquema que se suponía que Jorge Almirón iba a implementar ante Racing Club en Avellaneda en el retorno oficial del fútbol grande de la Argentina. Luego de la derrota ante Nacional por Copa Libertadores, el entrenador guardó jugadores y el crédito en la previa siempre está abierto para el DT más ganador de nuestra historia. Pero…
Lanús fue un equipo apático y derrotado desde el primer minuto, una defensa central que nunca se entendió y una delantera que no llevaba peligro. ¿Hubo delanteros?, ¿hubo defensores?, la incognita se apoderó de la tarde, Racing pisó el acelerador y Lautaro Martínez estableció el 1 a 0. Antes que se esfume el primer tiempo y sin reacción del visitante, Rolando García Guerreño se presentó ante su gente con un penal infantil que Gustavo Bou cambió por gol.
En el segundo tiempo, Lanús no cambió para nada. Es más, sólo se pudo reafirmar que Ciro Rius no está a la altura de ponerse la camiseta del Supercampeón. Aunque Ciro hoy por hoy es suplentes entre los suplentes, más preocupa el nivel de los Pelletieri, Nicolás Aguirre -en constante caída -, Santiago Zurbriggen, entre otros. Así Racing aprovechó su tarde y se prendió arriba. Un golazo de Marcos Acuña le bajó la persiana a la fría tarde de Avellaneda. Aún sobraba partido pero el resultado sería inamovible.
Lanús sumó una derrota durísima, la segunda en los últimos cuatro días. La derrota de local de los titulares con Nacional en el debut de la Copa y el papelón en Racing. Será momento de barajar y dar de nuevo,  de ordenar al equipo y de asentar las ideas. Lanús deberá ganar en Chapecó, deberá demostrar porque es el Supercampeón y sobre todo cómo ganó esos titulos. Porque con Guillermo y Almirón aprendimos que la forma a veces es más importante que el resultado, por eso la confianza sigue abierta. Porque nunca damós por muerto a un campeón. Vamos Granate, vaya al frente


Leonardo García

Desde el tablón – Pidan perdón

Nicolás Leiva | 12 de marzo de 2017
Otra dura derrota, esta vez con el golpe más inaceptable: un equipo sin identidad de juego ni voluntad. Así lo vió el hincha desde la tribuna en una nueva edición en donde le damos voz al que está del otro lado.
Una tarde negra. Ya en las vísperas sabíamos de un equipo diezmado por jugar con suplentes en una cancha complicada contra un club, que si bien viene siendo una de las victimas preferidas para Lanús y acumula más penas que triunfos en los últimos 50 años, los medios siguen considerando “grande”.
Lo cierto es que Almirón regaló el partido con un espantoso esquema. ¿Habrá probado alguna vez en algún entrenamiento fortuito un esquema tan conservador como este? No creo. Pero de todas maneras lo llevó a cabo, y así salió. Toda la mentalidad triunfalista, de salir ganador en cualquier cancha y contra cualquier rival sin importar los nombres, que viene realizando Lanús siempre que le toca jugar en estas últimas décadas se fue al pasto. Lanús se supo, mostró y fue inferior durante todo el partido por mérito únicamente propio y, como muy pocas veces en nuestras vidas, muchos de nosotros sentimos verguenza ajena por quienes nos representaban en el verde césped.  Los centrales desmoronándose en miedo cuando la pelota le llegaba a los pies, laterales inexistentes, mediocampistas rifando la pelota para sacársela de encima y uno de los delanteros que, como siempre, volvió a ser un fantasma. Párrafo aparte para Moreno y Andrada, los únicos dos a la altura del escudo que portaban. La tarde fue tan aborrecedora que hasta se quemó el futuro del club, exponiendo al pobre Carrasco y sacándolo en el entretiempo. Más preocupante aún es la situación de algunos de los presentes que son considerados como primera o segunda opción dentro del plantel profesional.
Fue así que el único alivio fue nuestra gente, que alentó más que la hinchada más sobrevalorada del fútbol Argentino, una mentira que sigue instalada en los grandes medios de comunicación pero no así entre quienes asistimos a la cancha. Pero no mucho más que eso. Una actuación papelonezca que no se veía en Lanús hace más de una década y media, vergonzosa por donde se la mire. Merece una explicación pública del DT y, por qué no, un pedido de disculpas de los jugadores presentes. Realmente, para pedir perdón…


Fuente: http://engranados.com.ar
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