"No creo que jamás haya existido una película como esta"

El famoso actor cuenta detalles de la filmación del nuevo film del director mexicano Alejandro González Iñárritu. Es una aventura épica que incluyó escenas rodadas en Tierra del Fuego, que ya se anuncia como una de las favoritas para los próximos Premios Oscar.

Con el inminente estreno de Revenant: El Renacido, este jueves, se verá en Argentina la tan esperada nueva producción del director Alejandro González Iñárritu, con Leonardo DiCaprio.
La historia es fascinante: una aventura épica en el inexplorado viejo Oeste americano del siglo XIX, con elementos de thriller y de viaje por la naturaleza más salvaje.
En el mes de octubre, casi dos meses antes del estreno navideño estadounidense, el actor de Titanic, El Aviador y El Lobo de Wall Street dio un extenso reportaje promocional donde contó detalles del rodaje y del proyecto en sí.
"Lo que primero me atrajo -dijo- fue el prospecto de trabajar con Alejandro. Es un gran visionario y hay muy pocos cineastas como él, que puedan hacer una pieza existencial que sea a la vez poética y épica. Aquí tenemos una historia lineal que es algo así como una historia de campamento, una leyenda de la historia americana. Algo así como 'El hombre de la montaña herido por un oso que luego viaja cientos de kilómetros, através de las condiciones más duras, impulsado solo por su instinto’. Pero a través de los ojos de Alejandro se convirtió en algo mucho más que eso.  Nos habla del triunfo del espiritu humano y lo que significa sobreponerse a obstáculos masivos. Llegó a ser algo mucho más profundo que una historia de venganza".

-¿El objetivo siempre fue hacerla menos lineal y más "poética", digamos?
-Sí, ésa fue la intención.  Para llevar la película a la vida trabajamos durante meses para prepararla y poder ejecutar tomas bien coreografiadas. Aprendimos todo lo que pudimos acerca de ese período de tiempo, pero al final del día la naturaleza lo consumió todo.  Hicimos nuestro mejor esfuerzo para hacer esta película como un documental; casi como una realidad virtual de muchas maneras distintas. Creo que cuando la gente vea esta película va a sentirse sumergida en un mundo completamente distinto y totalmente diferente durante un periodo de tiempo difícil en la historia.  
-¿Cómo describirías el periplo del personaje principal, Hugh Glass?
-La película está basada en su verdadera historia, mientras conduce a su equipo de cazadores a través de un territorio inhóspito y salvaje. Más bien conduce a los sobrevivientes, porque una tribu de nativos americanos, los Arikara, han atacado su campamento base y asesinado a muchos de sus miembros. En el camino, se encuentra con dos osesnos y termina por ser atacado por la madre. Casi muerto, queda aislado de su grupo.
-La escena del "oso" ha sido mencionada como una secuencia increíble.
-Sí. Esa escena es una de las más increíbles experiencias cinenmatográficas que me parece jamás tendrán las audiencias. Fue una difícil y ardua secuencia, pero terminó por ser profundamente conmovedora debido a la habilidad de Alejandro para colocar a la audiencia justo en medio de la escena.  La verán como si fuesen una mosca volando alrededor del ataque, yprácticamente van a sentir el aliento de la osa.
-El período histórico en que se ubica la película no está particularmente bien documentado, ¿no?
-Exacto. Fue casi como hacer una película de ciencia ficción, porque hay poca información histórica con la que trabajar. Ni los expertos en historia saben mucho, porque los Estados Unidos aún no se habían convertido en los Estados Unidos.  Esa región era un terreno salvaje, tal como es el Amazonas actualmente.  Estaba habitada por gente nativa y el período mostrado en la película da cuenta de la primera infiltración del hombre blanco en esa región virgen que fue manipulada por razones capitalistas. El comercio en pieles fue, antes de la fiebre del oro y la fiebre del petróleo, el primer pedazo de la naturaleza que podía ser extraído y exportado a Europa.  Así que aquí tenemos a los franceses, a los ingleses y a los primeros americanos, antes de Lewis y Clark, antes de que enviáramos exploradores para tratar de entender cómo era la apariencia de este nuevo mundo.  Era algo verdaderamente natural en todo el sentido de la palabra.  
-El director es muy exquisito con la iluminación de las escenas. ¿Cómo fue ese aspecto?
-Definitivamente es así. La película fue filmada con luz natural.  Ensayábamos durante el día y luego filmábamos durante las pocas horas de luz natural que teníamos.  Si uno piensa en filmes como Barry Lyndon, hechas con luz natural o a la luz de las velas, esto lo llevamos un paso más adelante. ¡No había nada de luz  y tuvimos que trabajar con los elementos naturales! Fue el objetivo de Alejandro y el director de fotografía Emmanuel "Chivo" Lubezki, porque se transmite toda esa intimidad épica. Uno ve ese amplio paisaje y las masivas y sangrientas batallas, pero al mismo tiempo la cámara serpentea para lograr pequeños acercamientos a alguien para capturar el momento, y luego la película sigue adelante. No creo que jamás haya existido una película como esta. Se trata una de esas muy ambiciosas películas que no vemos muy a menudo salir del sistema de estudios de Hollywood. Es una historia sencilla y lineal de un hombre que busca venganza, pero al mismo tiempo evoluciona con maestría hasta convertirse en una gran pieza de poesía cinematográfica.
-¿Cómo es trabajar con Alejandro?
-¡Hay tanto que decir acerca de Alejandro... es un genio de la filmación! Lo que amo de su enfoque es que es un cineasta de la vieja escuela, y alguien quien está al márgen de Hollywood. O que está dentro y fuera, por decirlo así. Realmente quiere hacer su propia marca en la historia del cine. Ha desarrollado su propio enfoque y su propio estilo para hacer películas a lo largo de los años. Creo que hay muy pocos cineastas que han logrado esto, que realmente hacen una verdadera marca y que no encajan en el molde de Hollywood. Puede desarrollar películas como ésta a una escala épica.
-¿Fue una filmación difícil?
-¡Sí que lo fue! (ríe). Todos trabajamos increíblemente duro. Todo el equipo de filmación estuvo bajo condiciones extremas. Había un clima constantemente extremo, cámaras que no funcionaban pues estábamos a 40 grados bajo cero, y la nieve que se derretía en un periodo de calor sin precedentes debido al cambio climático, el cual causaba que paisajes enteros se convirtieran en parajes secos y yermos en un lapso de cinco horas. En un punto detuvimos la filmación durante semanas. Todos los involucrados teníamos el compromiso con esta película, estábamos comprometidos a convertir esta visión en realidad, pero sabíamos que estos elementos nos iban a consumir. Honestamente creo que eso hizo que las cosas fuesen aún más difíciles. Los eventos climáticos que ocurrieron durante la filmación no tuvieron precedentes.  
-¿Es una película política? Porque en forma abierta o no, parece tocar sobre muchos temas relativos al comercio y el medio ambiente.
-Creo que esos elementos están ahí. Personalmente, me gustaría encontrar una película acerca del medio ambiente que sea aún más literal. Para mí, aquí se hace por medio de la poesía implícita, a través de la idea de lo que sucede cuando entramos en un territorio pristino y tratamos de manipular ese ambiente. Eso es algo que sistematicamente ha sucedido por todo el mundo.   Las empresas de petróleo entran en Nueva Guinea, el Amazonas o Canadá, y expulsan a las personas indígenas de sus tierras y envenenan sus tierras y derriban sus árboles. Es una historia ya muy vieja. Esta película muestra la primera vez que entramos en esos territorios y empezamos a extraer elementos por razones capitalistas. Entonces sí, ese tema está subyacente. Pero no me parece que sea demasiado explícito, y espero que sea algo que la gente pueda captar por la manera en que se relata la historia.<

(Material y fotos: gentileza Fox)

Una historia real

La mitología de Hugh Glass comenzó en 1823, cuando era parte de los miles que se unieron al negocio del comercio de pieles, toda una fuerza nueva e impulsora de la economía de los Estados Unidos. Fue una época en la que muchos vieron a la naturaleza como un vacío espiritual que necesitaba ser domado y conquistado por los hombres más duros. De tal forma, se lanzaron a lo desconocido, atiborrando de ríos vírgenes, desapareciendo en bosques con una vegetación casi impenetrable, buscando no sólo emociones y aventuras sino también ganancias, con frecuencia bajo una competencia feroz con las tribus nativas, para quienes estas tierras llevaban mucho tiempo siendo su hogar. 
Muchos de esos hombres murieron en el absoluto anonimato, pero Glass entró en los anales del folklore americano por simple y sencillamente rehusarse a morir. Su leyenda se desató después de haber enfrentado a uno de los peligros más temidos del Oeste: un oso grizzly alterado. Para incluso los más probados colonizadores eso hubiera sido el fin. Pero no para él.
En la historia de Iñárritu, un Glass malherido se aferra a la vida, y después sufre una traición humana que lo impulsa a continuar a cualquier precio. A pesar de una pérdida tremenda, el protagonista logra salir de una muerte prematura al abrirse paso a través de una serie de peligros desconocidos y culturas extrañas, en un viaje en el que no sólo busca ajustar cuentas, sino también encontrar la redención.
Así, mientras se mueve a través de la agitación del lejano Oeste, termina por rechazar esa urgencia de destrucción que alguna vez le sirvió de motor. Se ha convertido en una "aparición" (un "revenant"), uno que ha regresado de entre los muertos.
Iñárritu comenta: "La historia de Glass plantea las preguntas: ¿Quiénes somos cuando se nos despoja de todo? ¿De qué estamos hechos y qué somos capaces de hacer?"

Fuente: TiempoArgentino.com

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