Cada año mueren unas 18.000 personas en el país por un ACV.

Desde el Ministerio de Salud de la Nación, se recomendó evitar los factores de riesgo, como el tabaquismo, el sedentarismo y la mala alimentación, y controlar patologías como la hipertensión y la diabetes para reducir el riesgo de padecer un ACV.

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De la Redacción de El Litoral

area@ellitoral.com

El accidente cerebro vascular (ACV), la enfermedad que provocó la muerte del músico Gustavo Cerati, causa por año 18.000 muertes de argentinos (representa el 6% del total de fallecimientos) y es la primera causa de discapacidad en el país.

“La muerte de Gustavo Cerati debe ayudarnos a reflexionar acerca de la necesidad de adoptar conductas preventivas que nos alejen de factores de riesgo, como el tabaquismo, el sedentarismo y la mala alimentación, que explican el 60% de las muertes en el mundo, entre las cuales se encuentra el ACV”, destacó Juan Manzur, ministro de Salud de la Nación.

El accidente cerebro vascular (ACV) se produce cuando el flujo de sangre es obstruido. Existen dos tipos de ataque, el isquémico y el hemorrágico. El 75% de los ACV se producen por eventos de tipo isquémico y se dan ante la formación de coágulos de sangre en las arterias que nutren al cerebro o cuando un coágulo que se generó en otra parte del cuerpo se instala en el cerebro. Los de tipo hemorrágico provocan sangrados en el interior del cerebro o las capas que lo rodean ante la rotura de un vaso sanguíneo (ver infografía).

“En los ACV, hay una frase que afirma que ‘el tiempo es cerebro’ y significa que hay que actuar lo antes posible ante síntomas como parálisis facial, pesadez en la lengua, hormigueo en las manos o en los pies. Ante estos síntomas hay que ir sin dudar al hospital más cercano, ya que las primeras cuatro horas y media a partir del ataque son fundamentales”, explicó Marcelo Costilla, coordinador de la Unidad de Neurointensivismo del Hospital Nacional Alejandro Posadas, que se ocupa de atender a los pacientes que llegan con estos síntomas y de la rehabilitación posterior.

En las guardias se observa que en el 97% de los casos el ACV ocurre en personas mayores a los 45 años, por lo que encontrarse en la mediana edad no disminuye la posibilidad de padecerlo. Costilla advirtió que a medida que pasan las horas, el daño neurológico es mayor, con riesgo de generar discapacidades en personas que se encuentran en plena actividad lo que trae grandes consecuencias para su vida y costos para el sistema de salud que debe hacerse cargo de la discapacidad.

Sin embargo, la adopción de hábitos saludables puede reducir los principales factores de riesgo de un ACV como son el tabaquismo, la hipertensión arterial, el colesterol elevado, la obesidad, la ingesta elevada de alcohol y el consumo de drogas ilegales. En las mujeres, el uso de anticonceptivos durante un período prolongado sin supervisión médica puede aumentar las posibilidades de tener un ACV .

“Ocho de cada diez accidentes cerebrovasculares se presentan en pacientes hipertensos. Si reducimos tres gramos el consumo de sal diario, evitaríamos en 2020 más de 100.000 ataques cerebrovasculares. Si a esto le sumamos otros hábitos saludables como dejar de fumar, realizar actividad física y controlar la presión arterial, se reducirían significativamente los riesgos de sufrir esta enfermedad”, afirmó Sebastián Laspiur, director de Promoción de la Salud y Control de Enfermedades No Transmisibles del Ministerio de Salud de Nación. Laspiur informó que el tabaquismo cuadriplica los riesgos de enfermedad cardiovascular y ACV.

¿Cómo actuar?

Algunas recomendaciones para ayudar a una persona que sufre un evento cerebro vascular son evitar que se quede dormida, no suministrarle fármacos que puedan bajarle la presión y, en el caso de los diabéticos, controlarle el nivel de glucosa en sangre.

Para reconocer si se trata de síntomas de un ACV se puede solicitar a la persona que sonría, levante ambos brazos y repita una frase simple, observando si tiene dificultades para cumplir con alguna de estas consignas.

En ocasiones, las obstrucciones en las arterias del cerebro son pasajeras y los síntomas se manifiestan por breves períodos de tiempo, si bien los ataques transitorios no producen daños permanentes, es necesario controlarlos y advertir la posibilidad de un evento mayor.

Ocho de cada diez accidentes cerebrovasculares se presentan en pacientes hipertensos

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