"Escracharon" a Jorge Luis Hidalgo.

Un grupo aproximado de 40 personas, en su mayoría jóvenes, "escrachó" anoche al cura procesista Jorge Luis Hidalgo mientras daba la misa en la capilla Medalla Milagrosa del barrio Butaló. Algunos manifestantes, con el bigote pintado (en simbología a la personalidad de Adolf Hitler) entraron a la parroquia, escucharon el oficio religioso, comulgaron y saludaron al sacerdote con la mano derecha levantada, en alusión al saludo nazi. Por su parte, el resto de los "escrachadores" se quedó afuera, frente a la capilla, pegando carteles sobre las columnas y las paredes con fotos de desaparecidos en la última dictadura militar argentina.
Alrededor de las 19.30, los manifestantes se congregaron frente a la capilla del Butaló. Un grupo determinó pintarse el bigote nazi, ingresar y sentarse por separado en los diferentes bancos de la parroquia.
En ese momento, Hidalgo daba la misma con absoluta normalidad aunque observando la situación. Aunque la protesta pareció tardía, el de anoche fue el primer oficio religioso que el sacerdote brindó después de la polémica publicación en la red social Facebook de una foto que ponderó al dictador Jorge Rafael Videla, y generó el repudio generalizado de la sociedad, incluso del obispo Mario Aurelio Poli.
"Escrache".
Transcurrieron los minutos e Hidalgo siguió cada uno de los pasos obligados a la misa con total normalidad. Durante el momento de la comunión, los manifestantes fueron a comulgar colocando sus manos para recibir la ostia. Hidalgo no les dio la ofrenda sino que les sugirió que la reciban de la manera tradicional. A los pocos minutos de terminar la misa, el grupo de personas (con su bigote pintado) se dirigió a la puerta de acceso a la parroquia, saludó a Hidalgo levantando el brazo derecho en alusión al saludo nazi y se retiró del lugar.
En tanto, afuera, frente a la capilla, y bajo el frío invernal, el resto de los manifestantes aguardaba a sus compañeros mientras pegaban pequeños carteles con fotos, en las columnas y paredes aledañas, de los desaparecidos de la dictadura del '76 en las diferentes provincias argentinas como Córdoba, Buenos Aires, Santa Fe y La Pampa.
Una mujer, que estaba dentro de la capilla, salió a la vereda y les recriminó a los "escrachadores" su accionar sosteniendo que "ustedes deberían ir a misa y rezar por los desaparecidos en vez de hacer esto".
A su vez, otra de las feligreses se acercó al lugar y exclamó que "no tienen ningún derecho a dejar así la capilla, voy a llamar directamente a la Policía".
Cuando todos los manifestantes se reunieron en la vereda comenzaron a exclamar: "Treinta mil desaparecidos presentes, ahora y siempre", entre otros cánticos similares, y posteriormente abandonaron el lugar. "Somos autoconvocados que nos reunimos de manera espontánea, no pertenecemos a ninguna agrupación", resumió uno de los manifestantes ante una consulta de LA ARENA.

Fuente: laarena

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