El sector docente, en el discurso de la Presidenta.

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Cristina Fernández se refirió a la situación actual de los maestros en la inauguración de la Asamblea Legislativa. Un chequeo sobre los ejes que planteó la primera mandataria.

En la apertura de sesiones ordinarias en el Congreso, la presidenta Cristina Fernández se pronunció respecto de la situación actual de los docentes en la Argentina. Mencionó datos sobre la evolución del salario “testigo”, el ausentismo y la cantidad de días de vacaciones que les corresponden a los trabajadores del sector. A continuación, tres análisis sobre esos puntos:

- “El salario docente desde el año 2003 a la fecha ha tenido un aumento, una evolución del 651 por ciento, del salario testigo estoy hablando, ‘testigo’”. EXAGERADO

De acuerdo con datos de la Coordinación General de Estudios de Costos del Sistema Educativo (CGECSE), dependiente del Ministerio de Educación, el salario “testigo” -el correspondiente a un maestro de educación primaria sin antigüedad- aumentó entre diciembre de 2003 y junio de 2011 (último dato disponible) de $ 366,19 a $ 2340 en términos corrientes, lo que representó un aumento del 539%, un porcentaje cercano al mencionado por la primera mandataria.

Sin embargo, este indicador no es el utilizado usualmente por los especialistas en estadísticas educativas. Consultado por Chequeado.com, Alejandro Morduchowicz, consultor y docente del Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación (IIPE-UNESCO), subrayó que “se suele trabajar con el salario de maestros de grado del nivel primario de 10 años de antigüedad, ya que el salario de docentes con poca o nula antigüedad no es representativo para analizar la evolución salarial del sector”. Esto se explica por la reducida población de docentes sin antigüedad que trabajan dentro del sistema educativo: según el Censo Docente de 2004 representaban ese año el 5% del total de trabajadores.

Si se considera entonces el salario bruto (sin el descuento de las cargas sociales) de un docente con 10 años de antigüedad, con financiamiento provincial y nacional, el aumento en el período mencionado anteriormente fue de 425,8% en términos nominales. Este cálculo incluye la ponderación de los salarios por la cantidad de docentes que tiene cada jurisdicción, de modo de evitar considerar un promedio simple, que no tuviera en cuenta el tamaño de las poblaciones docentes de las distintas jurisdicciones.

- “Por el tiempo que también tienen de cuatro horas, frente a la jornada laboral obligatoria de ocho horas para cualquier trabajador; frente a la suerte también, porque siempre fue así y está bien que sea así, de tres meses de vacaciones frente a trabajadores que tienen vacaciones mucho más reducidas”. VERDADERO / FALSO

Es cierto que, a diferencia de otras actividades, la jornada laboral obligatoria de un docente se distribuye en turnos de cuatro horas. Pero la afirmación de la Presidenta sobre la cantidad de días de vacaciones de que goza un trabajador del sector es falsa.

El Decreto de Licencias 2988 de la Provincia de Buenos Aires, que reglamenta el Estatuto Docente provincial, establece que la licencia anual ordinaria del personal docente es de 40 días corridos en caso de contar con 20 o más años de antigüedad; o de 30 días, en caso de tener menos de 20 años de antigüedad. Y, además, dicho decreto fija ese período vacacional desde el 2 de enero hasta el 31 de enero o 10 de febrero, dependiendo la cantidad de años de antigüedad.

En el caso de la Ciudad de Buenos Aires, la ordenanza Nº 40.750 prevé el término de la licencia de un docente porteño “de 30 días hábiles durante el receso escolar más prolongado”. Y agrega que “cumplida la misma, el personal quedará a disposición de la autoridad mientras dure el receso indicado.”

En rigor, los docentes también toman días de vacaciones durante el receso invernal, que, según información del Consejo Federal de Educación (CFE), es de 11 días en todas las provincias. Ahora bien, esa “licencia” que percibe el docente se debe al receso de los alumnos en el colegio y no a una cuestión establecida por ley.

Sobre las licencias por vacaciones de los docentes, la investigadora del área de Educación de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), Nancy Montes, explicó que “tienen enero y mediados de febrero y las vacaciones de invierno, que son dos semanas. Lo que ocurre especialmente en diciembre es que siguen concurriendo a las escuelas pero sólo para mesas de examen, cursos de apoyo en la educación secundaria y, en algunos casos, organizan guardias para realizar inscripciones. En muchos casos siguen asistiendo la segunda parte de diciembre pero no están ‘dando clases’ sino más sujetos a armados institucionales, como cierre de materias o jornadas institucionales.”

Por último, la Presidenta se refirió al ausentismo docente, al declarar en el discurso: “El promedio nacional de ausentismo, es decir, de cargos docentes que se requieren cuando el docente titular o el mismo suplente por equis motivo no va, es de 24,18 por ciento”.

Todas las fuentes personales y oficiales consultadas por este sitio coincidieron en destacar que esta información es inverificable, ya que el Ministerio de Educación de la Nación y su Dirección Nacional de Información y Evaluación de la Calidad Educativa (DINIECE) no producen estadísticas de este tipo. Chequeado.com intentó, sin éxito, encontrar en el CFE -organismo que agrupa a los ministros de cada jurisdicción- información que diera cuenta del ausentismo a nivel provincial.

Según el diario La Nación, en base a estadísticas de las direcciones generales de Educación de las provincias, como Mendoza, Santa Fe, Neuquén, Chaco, La Pampa, Buenos Aires y la CABA, el ausentismo docente osciló en 2009 entre el 14 y el 40%, dependiendo de cada jurisdicción.

Montes subrayó que el ausentismo es uno de los temas que más preocupa en el sistema educativo, y explicó que, en un principio, “las causas estuvieron asociadas con magros salarios, luego con el escaso reconocimiento a una tarea que es ardua y que requiere una constante actualización, y ahora con cierto malestar denunciado por los propios docentes al tener que trabajar en malas condiciones (problemas edilicios, falta de recursos, alumnos que no son ‘los esperados’)”. Y, finalmente, la especialista concluyó: “Es cierto también que los docentes faltan porque pueden hacerlo: el régimen de licencias contempla situaciones variadas que permiten las ausencias y, en muchos establecimientos sucede que, además, hay acuerdos informales por los que también se producen ausencias.”

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