"La educación pública porteña está en decadencia"

La frase no salió de la boca de ningún opositor al gobierno de la ciudad, tampoco de un periodista, o de un padre de alguno de los alumnos de la escuela pública sino que fue dicha por el mismísimo Mauricio Macri a colación de su intento por cerrar 221 cursos en primarias y secundarias de la ciudad. Los docentes no sólo denuncian el cierre de grados sino también la profundización de la transferencia de recursos de la escuela pública a la privada. Este año mientras se recorta el presupuesto para infraestructura escolar, aumenta otra vez el dinero que reciben las escuelas privadas de la ciudad.
El responsable político de la ciudad dice en los medios asociados al PRO que la inversión en educación pública es récord sin que nadie lo cuestione. Acá la gente de Chequeado.com muestra la falsedad de las afirmaciones del jefe de Gobierno.
Haciendo un repaso por las políticas en el área de educación de la ciudad podemos afirmar sin lugar a dudas que más que una mala gestión de gobierno hay una política deliberada de pauperización de la educación pública y que a su vez beneficia a las escuelas privadas, aquellas que cobran cuotas y que con los impuestos de todos y todas financiamos sin todavía entender por qué deberíamos hacerlo en una ciudad cuya educación pública, según el mismísimo jefe de Gobierno, está en decadencia.

El cuadro -posteado aquí- muestra cómo se direccionó el dinero público hasta el año 2010 y claramente se puede apreciar cómo año tras año se viene redistribuyendo el presupuesto de educación en detrimento de la escuela pública.
Pero no es sólo eso. El Gobierno macrista ha hecho mucho en contra de la educación pública. Recordemos que fue este gobierno el que nombró como Ministro de Educación a un reaccionario cavernícola como Abel Posse, quien tuvo que renunciar a los pocos días de asumir por la presión social ante su nombramiento.
También fue este el gobierno que intentó reemplazar la carne de los menúes escolares por una pasta de trisoja. Es el gobierno que menos dinero destina -a pesar de la ley vigente en la ciudad- a educación sexual en las aulas.
Ahorró dinero recortando el presupuesto en seguridad escolar, recortaron a la mitad las becas a alumnos carenciados generando protestas en escuelas como el Mariano Acosta. ¿Cómo reaccionó ante la protesta? Como en los viejos y queridos años de su modelo inspirador, Cacciatore: confeccionando listas negras de alumnos y docentes que participaran de la protesta. La justicia lo obligó en este caso a retroceder por la ostensible ilegalidad.
Ante esta direccionalidad política clara en la gestión macrista, direccionalidad que apunta a pauperizar la educación pública que está "en decadencia", no sorprende para nada que se cierren 221 cursos. Lo que sí sorprende es la pasividad de la ciudad ante este atropello. Probablemente tenga que ver con el blindaje mediático obsceno del que goza el candidato opositor con miras al 2015.
Parece que al final el funcionario macrista Carlos Pirovano tenía razón cuando planteó sin vueltas: "¿Y si asumimos que la educación pública está muerta y con esa plata le pagamos a los chicos una escuela privada? Le regalamos las escuelas públicas a los maestros que dejarían de ser empleados públicos y podrían ser empresarios. Dejarían de discutir por el salario y se preocuparían por brindar una buena educación y recibir el cheque del gobierno".
Este, amigos y amigas, es el Gobierno que 2/3 de los porteños han decidido para la ciudad. La ciudad de Buenos Aires optó por el retorno al neoliberalismo y van a ser realmente duros los próximos años ya que las corporaciones mediáticas le permiten presentarse impunemente como si fuera un mero comentarista de la realidad que nada tiene que ver con lo que pasa en la ciudad.

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