A Marita la violaron y la obligaron a tener un hijo en su cautiverio.

La madre de la joven desaparecida en 2002 dijo que uno de los imputados, José “Chenga” Gómez, lo hizo para tenerla esclavizada y obligarla a prostituirse. También denunció la complicidad de la justicia con las mafias de trata.
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Por Dios, le pegaron, la prostituyeron”, dijo Susana Trimarco, la mamá de Marita Verón, en la jornada del juicio en la que acusó a José “Chenga” Gómez de violar a su hija y de obligarla a tener un hijo para tenerla cautiva. “Le daban cocaína para que trabaje más.”
Ante la mirada del acusado, que negó todo, dijo que a su hija la llamaban “La Doña”, y que la habían forzado a ser “la esposa del dueño del lugar”, el prostíbulo que habría regenteado Gómez. “Toca de oído”, dijo “Chenga”.
Trimarco contó lo que fue recopilando en su larga lucha, que comenzó el día que desapareció su hija, el 3 de abril de 2002.
Uno de los casos más impactantes que contó Trimarco fue el de Fátima Mansilla (quien también será testigo) y dijo que “cuando yo estaba denunciando todo sobre mi hija en mayo de 2002, su mamá viene a pedirme ayuda a mi casa y me dice que la tenían en una casa de Yerba Buena. Era la casa de una señora que se llama Daniela Milhein. ‘Venga y denunciemos juntas todo lo que pasó, le dije.’ Ella me comenzó a contar que la conocía a esta señora, porque Milhein la contrató a Fátima de niñera para cuidar a sus hijos y cuando Fátima estaba trabajando ahí, le empezaron a hacer propuestas raras, que le decían que trabaje en la prostitución y ella no quería, hasta que un día, un domingo, el día de retiro, no quiso volver a ese lugar. Ella tenía como 14 o 15 años. Un día su mamá la manda a comprar carne, y cuando Fátima volvía estaba el auto de esta señora Natalia Milhein, y cuando pasa, la llaman del auto y el hermano de esta señora se bajó, la agarró del brazo, ella pobrecita empezó a gritar; le pegaron y la llevaron para el barrio FEPUT. Ella cuenta en su declaración que le dieron una pastillas y que en la habitación donde ella la tenían pudo ver a mi hija. Se despierta y la vio ahí a Marita dormida a la par y la reconoció por los afiches”, sostuvo Trimarco.
Lo que también le confesó Mansilla a Trimarco fue cómo habría sido trasladada Marita Verón a La Rioja. “A mi hija habían decidido que la lleven a La Rioja por orden de Rubén “La Chancha” Ale. Me contó que en esa casa de Remedios de Escalada 50 había una pileta de natación y veía cómo los remises “cinco estrellas” arrancaban los afiches donde estaba la imagen de mi hija y los quemaban adentro, porque la pileta estaba sin agua”, señaló Trimarco.
Siguió profundizando y dando detalles de la sistematización de la trata de personas al señalar que, “todas las noches iba Rubén Ale a ese lugar para ver a dónde las iban a llevar a cada una de las chicas y decía de manera despectiva: ‘esta va ir a La Rioja, esta va ir a Río Gallegos, esta va ir a Santa Fe’, dijo ante la mirada constante de los abogados defensores que interrumpieron menos el relato de Susana que el día anterior. Mientras Trimarco hablaba, una de las imputadas y ex pareja de Ale, María Jesús Rivero, dijo haberse sentido “muy mal y se descompuso”, por lo que la tuvieron que sacar unos minutos de la sala.
También contó la historia de Andrea, otra mujer raptada y llevada a los prostíbulos. “Ella vio a Marita con un niño en brazos, me dijo que la llamaban Doña porque el padre de su hijo era el ‘Chenga’ y que le dio consejos para que hiciera lo que le pidieran, porque de lo contrario podían matarla.” “Andrea logró salir y fue llevada a Buenos Aires, desde donde me envió una carta. Yo viajé para hablar con ella en septiembre de 2003 y se ofreció a venir a Tucumán para contar todo lo que sabía, pero Baaclini (Ernesto, secretario de la fiscalía de Tucumán) siempre puso trabas y frenó la búsqueda de mi hija”, expresó.
Susana, en un momento, no aguantó su angustia de madre y les habló a los jueces pero también a los imputados. “Todo este calvario que vivo con las amenazas, que me hacen por ejemplo, me dicen: te vamos a cortar la cabeza y la vamos a tirar al río, te vamos a secuestrar a tu nieta, los mensajes de texto están aportados a la justicia porque el tema es de dónde venían estos mensajes, todos los agravios por el caso de Verón. Otro mensaje: ‘tengo la bombacha de tu hija, le estamos haciendo de todo a tu hija’. Recibía cartas anónimas de planos de cementerios, estaba con los números de las tumbas y el lugar en una fosa NN, toda esa tortura me hicieron. Yo buscaba a mi hija y me hacían esto, pero no tenían nada que ver porque no me decían dónde estaba. Ahora la loca atorranta soy yo y las víctimas son ellos. No hay derecho de que hagan lo que me hicieron, quiero a mi hija viva o muerta, la sueño, la espero”.
Las audiencias se retomarán a partir del miércoles próximo (por el fin de semana largo) y Susana volverá a sentarse frente a los jueces para terminar su declaración.

 

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