El peor final para Tomás, víctima de una historia de violencia y venganza.

El peor final para Tomás, víctima de una historia de violencia y venganza

Cuando el pasado martes al mediodía desapareció el pequeño Tomás Dameno Santillán, su madre Leonor sospechó de inmediato de un hombre llamado Adalberto Cuello. No era cualquier persona, sino su ex pareja —con quien tiene una pequeña hija en común— y a quien había pedido que dejara el hogar común por sus continuos raptos de violencia contra ella y hasta su propio hijo.

No es un dato azaroso: las sospechas sobre Cuello fueron manifestadas por la progenitora de Tomás a Marisa Lorgoban, Inspectora de Educación del Distrito Escolar al que pertenece Lincoln. “La mamá tenía sospechas sobre su ex pareja”, advirtió la mujer.

En el mismo sentido, los vecinos de esa localidad coinciden en un punto: Leonor le tenía elocuente terror a Cuello. Peor que eso, tenía pánico que este le hiciera algo al pequeño Tomás. Es que, según las mismas fuentes, existieron duras amenazas por parte del hombre, proferidas justo antes de dejar el hogar conyugal.

Esas amenazas fueron dirigidas hacia el hoy fallecido niño. “Para el nene, ver a Cuello era como ver al diablo”, advirtió por caso uno de los tíos de Tomás. Otros familiares aseguran que el hombre le habría dicho a su ex mujer: "Te voy a golpear donde más te duele".

Hay que mencionar que Cuello fue señalado también por involuntarios testigos que lo vieron rondar la misma zona donde desapareció Tomás el pasado martes y por vecinos que lo observaron intentando comprar un arma de fuego.

¿Venganza? ¿Despecho? ¿Locura? Aún es prematuro aseverar el móvil, como bien aseguró el fiscal del caso, Javier Ochoaizpuro, hace instantes. Sin embargo, debe criticársele al mismo funcionario el hecho de haber descartado en un primer momento la pista familiar.

En las próximas horas, se espera que haya media docena de detenciones y procedimientos de todo tipo a efectos de develar lo ocurrido. La Justicia cuenta ya mismo con entrecruzamientos telefónicos, mensajes de texto y hasta el testimonio de eventuales testigos. Todo apunta al mismo lugar: Cuello.

Mientras estas líneas terminan de escribirse, el hombre es detenido y trasladado a la localidad de Junín. Los investigadores tienen firmes sospechas sobre su persona e intentan determinar si actuó ayudado a su vez por otras personas.

Termine como termine el asunto, nunca se podrá hablar de “éxito”: Tomás apareció muerto y ello no tiene vuelta atrás.

En ese contexto, quizás las palabras más atinadas sean las de su abuela, la mamá de Leonor: "Mi nieto no merecía este final".

Christian Sanz

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