Los acuerdos “bajo mesa” de la oposición

CORRIENDO CONTRA EL RELOJ
Los acuerdos “bajo mesa” de la oposición

Para muchos fue sorpresa. ¿O no sonó rara la foto conjunta de hace un par de días del peronista rebelde Francisco De Narváez y la ex ministra Graciela Ocaña? Apareció codo a codo para enfrentarse a un enemigo común que, según los gurúes de campaña de la oposición, puede ser el Talón de Aquiles del kirchnerismo. Hablamos, claro, de Hugo Moyano.

El "Colorado" y "La Hormiguita" —sobrenombre que le pusiera su ex amiga Lilita Carrió para resaltar su devoción al trabajo— aparecieron, cual socios políticos, denunciando la influencia negativa que tiene en varios municipios una empresa recolectora de residuos supuestamente vinculada al camionero.

Aquella foto habría sido, en rigor, un mensaje. Llegó justo cuando el socialista gobernador santafesino, Hermes Binner, revalidaba títulos de líder político provincial y se anotaba en la carrera presidencial. Binner, un moderado, no descartó aspiraciones nacionales y eso movió el avispero político.

Fortalecido luego de ganar la interna del PS en Santa Fe, ahora se sentará a la mesa de negociación con el ascendente referente radical, Ricardo Alfonsín. Se recuerda: el socialismo y la UCR son aliados en aquella provincia.

Para el de Chascomús, Binner sería su compañero ideal en la epopeya de pelear contra una muy fortalecida Cristina Fernández de Kirchner, quien se presentaría a la reelección en los comicios de octubre.

Pero Binner sabe que ahora vale más que antes de la interna. Es, probablemente, el líder del interior más encumbrado dentro del espacio no oficialista.

"No hay proyecto nacional si no ganamos la interna abierta", le había dicho a su delfín, Antonio Bonfatti, quien al final se impuso el domingo último y se ganó la candidatura a gobernador del socialismo santafesino. Le salió bien.

Cuestión de límites

Envalentonado, Binner ahora presiona a Alfonsín para trazar ciertos límites en lo que cree debe ser un armado nacional de perfil progresista.

El límite, según ha deslizado, es De Narváez. O sea, el hombre que eligió Alfonsín para fortalecerse en la provincia de Buenos Aires. Asistimos a una apasionante negociación política.

Los binneristas más talibanes hablan de pelear la interna abierta del 14 de agosto, cuestión que se debatía anoche. "En verdad, nuestra prioridad es extender la alianza con los radicales a todo el país", le dijo a este diario el senador provincial santafesino Juan Carlos Zabalza, hiper cercano al gobernador, mostrándose más negociador.

Ricardo sabe que debe hacer una elección muy buena en el mayor distrito electoral para aspirar a pelear una segunda vuelta con Cristina. El ballotage es, para la renacida UCR, el verdadero objetivo.

El "Colorado" aparece, según todas las encuestas, como el opositor mejor posicionado frente al gobernador Daniel Scioli, que registra altos niveles de adhesión. Pragmatismo puro de Alfonsín.

El problema es que los denarvaístas, acaso pecando de cierta soberbia, creen que están en condiciones de sacar provecho de ese acuerdo, más allá de los límites bonaerenes.

De Narváez llegó a asegurar que la vicepresidencia en la fórmula nacional debe expresar el acuerdo entre él y el radicalismo y que, por eso, debe recaer en un peronista de su espacio. Sonó a sobrevaloración de su propio armado. Imposible que eso pase, según fuentes bien informadas del alfonsinismo.

Más allá de las declaraciones de Binner ("Claro que pienso en la presidencia", dijo recientemente), Alfonsín intentará que la alianza con el "Colorado" se circunscriba a la provincia de

Buenos Aires. Así, enmarcada en una necesidad electoral distrital, Binner podría digerirla mejor, especulan cerca del diputado radical.

Otra protagonista

Y aquí entra Ocaña en escena. Voceros oficios adelantaron que la ex ministra de Salud podría ser la elegida para encabezar la boleta de candidatos a senadores nacionales de un eventual acuerdo Alfonsín-De Narváez. Es un hecho que se lleva bien con ambos. Y trae consigo mucha información de su paso por el Gobierno nacional.

En especial, de la actuación de las redes de poder moyanistas en el sistema de salud y de las obras sociales. Es tentador para cualquier dirigente que piense en ponerle coto a Moyano en un futuro no tan lejano y donde el kirchnerismo ya no gobierne.

Ocaña ha conversado varias veces con Alfonsín. Se dijo que podría ser su candidata en Capital Federal, en las elecciones ejecutivas que se realizarán en julio. Nunca fue una hipótesis seria, dicen cerca de Ocaña.

En verdad, Alfonsín le confesó a unos pocos que sería una excelente compañera de fórmula (en criollo: candidata a vicepresidente) para el caso de que Binner decida no aceptar la cercanía con el "Colorado" y rompa el acuerdo en ciernes.

"Ocaña puede asegurarle a Ricardo la retención del voto progresista anti K", se entusiasman en el radicalismo.

En cierta forma, De Narváez festeja. Aquella foto con Ocaña bien podría ser vendida, eventualmente, como parte del posible acuerdo con Alfonsín y si la Hormiguita encabeza una boleta legislativa nacional por Buenos Aires El Colorado podría facturarla como una aliada suya.

El acercamiento Alfonsín-De Narváez tiene, hay que decirlo, un sector derrotado: el macrismo, distanciado del Colorado. Allí avanzan hacia un entendimiento con Eduardo Duhalde, quien competiría por la presidencia en octubre. Si las elecciones fueran hoy, sería un paso casi testimonial del ex presidente.

¿Quién será el hombre de Mauricio Macri en Buenos Aires? Según fuentes de PRO, el diputado Jorge Macri, primo de Mauricio, sería el postulante a la gobernación. Una decisión tomada el lunes a la noche, luego del acto que el alcalde porteño encabezó en Ferro.

Mariano Pérez de Eulate
NA

 

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