Torneo Clausura 2010 – Fecha 14: Lanus 0 vs. Rosario Central 0

Sólo les faltó el gol.

Lanús y Central jugaron un partido de ida y vuelta en el Sur, pero no pudieron romper el cero gracias a las buenas actuacines de Marchesin y Galíndez. El Granate sigue de buena racha. Y Central, a una semana del clásico, sumó un punto que puede ser muy valioso pensando en la permanencia.

RODRIGO CALEGARI | rcalegari@ole.com.ar

 

Valentini la pelea con Díaz. Buen partido en el Sur. (DyN)

Que ninguno de los dos pudieran ponerse en ventaja, tiene nombres y apellidos. El partido fue de ida y vuelta, con muchísimas situaciones de gol para ambos lados pero no se pudo romper el cero por las excelentes intervenciones de Galínez, por el lado del Canalla y de Marchesín, cada vez más firme en el arco Granate.
Lanús venía de cuatro victorias consecutivas, de a poquito se estaba reencontrando con el fútbol y la eficacia que tan buenos dividendos le dio en campañas anteriores. Pero le faltó putnería también en la puntada final. La más clara fue un bombazo de Salcedo, que se fue muy cerca del palo izquierdo de Galindez.
Central, que hace tiempo aprendió a convivir con el fantasma del promedio, no se quedó de brazos cruzados y salió a buscar el partido porque necesita puntos para alejarse de la zona más caliente de la permanencia. Tuvo buena actitud y se le plantó de igual a igual a Lanús, pero se encontró con Marchesín inspirado que tapó todo lo que le tiraron.
Fue empate con sabor a poco, porque los dos merecieron más. Lanús tendrá una semana caliente, con duelo copero el jueves (le tiene que ganar a Universitario de Perú para seguir con vida en la Libertadores), pero Central se las verá con Newell's, en un clásico que también promete ser decisivo para el futuro del mapa futbolero de Rosario.

Fuente: Diario Ole.

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Luis Zubeldía

"Queríamos los tres puntos, pero sumar sirve siempre"

-¿Qué sensaciones te dejó el empate? ¿Es un punto que le sirve a Lanús?
-Sumar sirve siempre, pero la ambición nuestra eran los tres puntos. Fue un partido muy duro, en el cual Central hizo su juego y nosotros el nuestro. Ambos tuvimos situaciones de gol, pero me parece que Lanús tuvo las más claras. Ellos tuvieron dos, una en el primer tiempo y otra en el segundo, más alguna otra aproximación. Nosotros fuimos a buscarlo siempre, el tema está en que: si no convertís no podés ganar.
-¿Estás conforme con las actuaciones de los juveniles que les tocó jugar?
-Si, la verdad que lo hicieron muy bien. En cancha hay jugadores categoría 89, 90 y 91, y eso es un lujo que nos podemos dar. Así y todo Lanús tiene un equipo competitivo, pero hay que convertir las situaciones que generás. Nosotros hoy no pudimos, y gracias a Dios que ellos tampoco.
-¿Sintieron mucho la ausencia de Sebastián Blanco?
-Blanco es un jugador que eleva el rendimiento del equipo. Pero yo al contrario: pensé que se iba a notar su ausencia y hoy no se notó. Aún sabiendo que es muy importante para el juego. Quizás Blanco lo que tiene por ahí es más continuidad para preocupar al rival. Nosotros ya a los 15 minutos del segundo tiempo tuvimos que sacar a Carrasco porque había hecho un desgaste importante. Por eso estoy conforme, porque el equipo más allá de la ausencia de Sebastián, fue un equipo rápido, vertical, que creó muchas situaciones de gol, ¿y para qué más? Después hay que convertir...
-¿Por qué decidiste poner a los titulares y no guardarlos para el partido del jueves?
-Porque son varios días hasta el partido y hay tiempo de recuperación. Y además algunos como por ejemplo Carlos Arce, Javier Carrasco y Agustín Pelletieri descansaron en la semana.
-¿Pasar en la copa es una obligación o un ilusión?
-Vamos a ver. Nosotros estamos ilusionados, tenemos que ganar y después ver qué pasa. La idea es ganar todo lo que queda, va a ser difícil. Ya nos habíamos acostumbrado a los triunfos, así que hoy estamos, no un poco no amargados porque se hizo un gran esfuerzo, pero nos hubiera gustado ganar.

Fuente: ClubLanus

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En el Sur, Lanús y Central, que en los próximos días tendrán desafíos sumamente trascendentes para sus proyectos futuros, igualaron 0-0

Entretenido empate en el Sur | LA NACION - Mauro Alfieri

Que previamente ninguno de los dos equipos ofreciera el total de su concentración en el desafío de ayer hacía sospechar que el partido sería letárgico, carente de emociones. Sin embargo, Lanús (el próximo jueves se medirá con Universitario, de Perú, en su último choque de grupos por la Copa Libertadores, aún con chances de avanzar) y Rosario Central (el domingo jugará el clásico con Newell´s) disputaron un partido opaco técnicamente, es cierto, pero con diversos condimentos. En el contexto general, el conjunto granate , sin duda, mereció la victoria más por insistente que por iluminado, pero padeció dos grandes dificultades: la ausencia de su piedra preciosa, el enganche Sebastián Blanco, que estaba suspendido, y la segura tarea del arquero canalla , Hernán Galíndez. El 0-0 le sirvió más a Central, en su búsqueda por escaparle al fantasma del descenso, que a Lanús, que registraba cuatro victorias consecutivas. 

En la primera media hora, el partido fue un ir y venir. Remates del paraguayo Salcedo (ex Newell´s, ansiaba anotar) y Carrasco, para Lanús, y de Gervasio Núñez y Gómez, para Central, sostuvieron la emotividad. Pero, poco a poco, el desarrollo se fue apagando, las imprecisiones se repitieron y todo se consumió. 

En el segundo tiempo, Central se encontró rápido con un hombre menos por una actitud muy irresponsable de Núñez, que, ante los ojos de todos, le aplicó un puñetazo en el rostro a Pelletieri, el siempre correcto volante granate. A partir de allí y hasta el final, los rosarinos se reagruparon en su campo, casi no arriesgaron. Lanús, más a los empellones que con claridad, terminó acorralando a su rival, pero la juventud del equipo granate no logró vulnerar la lucidez de Galíndez. 

 

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La Fortaleza la armó Central
Era más, pero cuando se quedó con uno menos aguantó heroicamente

Es fácil caer en la tentación y centrar todo lo que sucedió en lo vivido en la última media hora, en donde Rosario Central se quedó con un hombre de menos. Pero eso fue una irrealidad, respecto del global del partido. Hasta allí, el equipo rosarino, fue de menor a mayor y había logrado prácticamente maniatar a Lanús. Pero llegó la actitud irresponsable de Gervasio Núñez y entonces, hubo lugar, por un lado, para la impotencia de un Lanús que aparece como mentalmente cansado y para la heroica resistencia de un Rosario Central que se llevó un punto importantísimo a su ciudad.
Desde el primer momento quedó en claro que Central no se iba a conformar con un papel de reparto y que quería tener el rol protagónico. A pesar de los buenos resultados que le vino dando en los últimos partidos, esta vez Zubeldía decidió retornar a la línea de cuatro en el fondo, pero el que no le respondió fue el mediocampo. Aguirre quiso progresar en ataque, pero muchas veces chocaba con el muy buen trabajo de Santiago García, Carrasco aportó muchas ganas, pero corría más rápido que el balón y quedaba por delante de la línea de la pelota, Leandro Díaz ahogaba al propio Aguirre y Salcedo -que fue el protagonista de la situación más clara con la que contó el Granate en ese primer tiempo con un remate de lejos que se fue apenas por encima del travesaño- se tiraba unos metros hacia atrás e iba a los costados, evidenciando que Lanús carece de un delantero de área. Además, el Granate apeló mucho a los centros y le facilitó así la tarea al arquero Galíndez y a los centrales.
Como contrapartida, Central fue creciendo a partir de su orden. Paró una línea de cuatro volantes, en donde Ballini y Paglialunga jugaron en forma escalonada, como corresponde, y en donde Jonathan Gómez -se perdió un gol de atolondrado nomás- tenía activa participación. Está claro que Madelón intenta darle un orden al equipo, un sentido de juego, más allá de que en los tres partidos que lleva dirigiendo a Central, su equipo obtuvo todos los resultados posibles. Y ante ese cuadro de situación, en donde los rosarinos terminaron mejor, Zubeldía dio un barquinazo e hizo un enroque entre Viera y Erramuspe.
En el segundo tiempo, pareció Lanús despertar e imprimirle algo más de ritmo a su juego. En la primera que tuvo a favor, Aguirre ganó por la derecha, pero se demoró y permitió que Galíndez se lo tapase; Pero llegó la agresión de Núñez y todo cambió. Lanús por primera vez pensó seriamente que podía ganar el partido y entonces, decididamente el juego se trasladó al campo rosarino. Fue conmovedor ver como Braghieri luchaba con la cabeza vendada. Zubeldía decidió entonces el ingreso de Castillejos -que esta vez anduvo con la pólvora mojada- por Carrasco y rompió la línea de cuatro defensores. Entonces, con el amor propio de Pelletieri, daba la impresión que la fortaleza que había armado Central se podía derrumbar en cualquier momento. Claro que los rosarinos tuvieron la suya, con ese cabezazo de Zelaya.
Pero Lanús era ahora el que mandaba, después de un desborde de Aguirre y de una serie de rebotes, nadie la pudo conectar, y en tiempo adicional hubo dos: la cabeza de Chitzoff llegó justo antes que la de Salcedo y Pelletieri, sin marcas y desde media distancia, la mandó por encima del travesaño. Central respiró, había vuelto a la vida y se llevó un punto que le permitió despegarse de Gimnasia y Lanús, mostró confusión en el armado de juego -extrañó mucho a Blanco claro está- y esta vez, no tuvo a la fortuna como aliada y se tuvo que conformar con un punto.

 


BALLINI INTENTA INTERFERIR EL CAMINO DE SALCEDO. ASI FUE EL PARTIDO.

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Fuente: Diario Popular.

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