Desapareció cuatro años para escapar del horror

Sandra Ester González fue atacada a tiros por Miguel Angel Carrizo, un policía que no aceptaba la separación. La creyó muerta y ella aprovechó para huir. Pero no dejó de luchar. Mañana se conocerá el fallo sobre el agresor.

Desapareció cuatro años para escapar del horror

Por Maximiliano Montenegro

El primer día de marzo de 2012, Sandra Ester González se encontraba en el interior de su vivienda, una prefabricada de madera, cuando fue baleada por su ex marido, un efectivo policial que no aceptaba la separación. La víctima sufrió gravísimas heridas, pero evitó la muerte de casualidad, mientras el sujeto se profugó. Como la justicia no pidió la captura por intento de femicidio, para protegerse ella decidió "desaparecer" durante mas de cuatro años, luchando en las sombras para llevar al agresor a juicio oral, que culmina mañana en Tucumán. Como recordatorio permanente de la violencia machista que padeció, la bala calibre nueve milímetros que recibió la acompaña en su vientre.

En diálogo con DIARIO POPULAR, el abogado Julio Torrada, que representa a la víctima, contó que "el caso de González es paradigmático de muchas mujeres que no reciben cuidado, protección y acompañamiento del Estado luego de resultar agredidas, o estar en peligro de muerte, entonces se escapan para seguir con vida".

"Sandra estuvo internada en gravísimo estado, luego de ser baleada por su ex marido, que la pensó muerta. Ella aprovechó esa situación para instalarse en la ciudad bonaerense de Pinamar. Luchó por conseguir justicia, que su caso llegue a juicio. Desde la Fundación Wanda Taddei, que presido, la estamos ayudando en su pelea. El lunes (por mañana) se conoce la sentencia en el debate oral, donde esperamos que finalmente el femicida reciba el castigo que merece. Es necesario que digamos basta a la impunidad machista", dijo Torrada.

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Un dato que no es menor en el caso de González resulta de que, al momento de registrarse la agresión del sujeto, identificado como Miguel Angel Carrizo (54), ella había decidido separarse. Así, realizó la denuncia en la justicia por violencia de género, consiguiendo una orden de restricción perimetral. "Por supuesto, Carrizo no cumplió con esa medida. El 1 de marzo de 2012 fue hasta la casa de Sandra. Se trataba de una prefabricada. La visualizó desde afuera y le disparó. La intención fue matarla. De hecho creyó que estaba fallecida y se profugó. La libertad para moverse a pesar de la restricción judicial es pasmosa. Eso tiene que cambiar", dijo el abogado.

Vecinos de Sandra, de 31 años, se acercaron y, en estado de agonía, la mujer fue trasladada al hospital. El pronóstico era desalentador. El proyectil, disparado con el arma reglamentaria del efectivo policial, se había alojado en la pelvis. "Le arruinó varios órganos internos. De hecho, debieron extirparle el útero. Y la bala no se la pudieron sacar nunca. Era peligroso por las infecciones y la posibilidad concreta de que no pudiera resistir. A pesar de tener todo en contra, ella sobrevivió", contó Torrada.

Tras agredir brutalmente a su ex pareja, el policía Carrizo se dio a la fuga. Pero con el tiempo regresó sin problemas a Tucumán. "Es que la justicia jamás pidió su prisión preventiva. Una verdadera vergüenza. Sandra, entonces, se trasladó a Pinamar. De algún modo desapareció, se hizo pasar por muerta. Nadie sabía de ella. Pero desde la clandestinidad luchó para que la causa avance y llegue a juicio. Finalmente lo pudo lograr. Es un honor acompañarla", señaló el abogado.

 

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El debate oral se realiza en la sala 4 Cámara Penal de los Tribunales de Tucumán, en el marco de una causa caratulada como "homicidio en grado de tentativa, agravado por el abuso de autoridad policial y el vínculo".

"Tenemos mucha expectativa de que la sentencia sea condenatoria y con un castigo en prisión ejemplar para Carrizo. El mensaje que debe dar la justicia es que no hay impunidad para los hombres violentos, que lastiman y matan. Sandra tuvo que irse de Tucumán, esconderse tras sobrevivir a un femicidio. No pudo ver a su hija durante cuatro años. Tiene una bala alojada en su pelvis. Cuando gritamos por Ni una menos es que nos referimos a historias como la de Sandra", finalizó Torrada.

Fuente: Diario Popular

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