IRON MOUNTAIN. Una conspiración entre bancos lavadores explicaría el incendio.

La Unidad de Información Financiera (UIF) reúne evidencia sobre la pista económica. El material será enviado a la justicia en los próximos días.

Investigan acuerdo entre Iron Mountain y sus clientes para eliminar pruebas

“Tenemos la sospecha de que hubo una confabulación, una asociación ilícita”, adelantó el titular de UIF, José Sbatella. El organismo accedió a las pericias del fuego, coincidentes con otros siniestros de la firma en el mundo.

Leandro Renou e Ignacio Chausis

En la madrugada del 5 de febrero de 2014 se incendió el depósito de la empresa de archivos Iron Mountain. Cuando acudieron los rescatistas y bomberos, uno de los muros laterales se derrumbó y perdieron la vida diez de los asistentes. Toda la documentación archivada en los galpones 7 y 8 del local de Barracas se quemó. Información referente a empresas y organismos oficiales.

La semana pasada, las pericias de la Policía Federal y el INTI confirmaron que el fuego fue iniciado intencionalmente, con dispositivos especiales situados en lugares estratégicos. La intencionalidad, de todos modos, no devela el móvil del siniestro. Y es esto lo que empezará a investigar la justicia en el segundo paso las pesquisas: la pista económica detrás del incendio. La Unidad de Información Financiera (UIF) presentará ante la justicia documentación para fundamentar la conformación de una asociación ilícita, considerando además que se dio en Iron Mountain Argentina el mismo modus operandi que en los otros cuatro incendios en archivos de la firma en Canadá, Estados Unidos y Gran Bretaña.

El organismo encargado de combatir el lavado de activos tuvo acceso a las pericias que confirmaron el fuego creado adrede, de donde también se desprenden datos de valía. “Desde la UIF estamos recolectando evidencia para sustentar ante la justicia nuestra sospecha de asociación ilícita”, adelantó a Tiempo el titular de la UIF, José Sbatella. El funcionario agregó que “tenemos la sospecha de que hubo una confabulación entre Iron Mountain y los clientes para eliminar pruebas”. Si bien el organismo ya venía trabajando desde el año pasado tras esta pista, la confirmación por parte de la Fiscalía de Instrucción 37, a cargo de Marcela Sánchez, de la intencionalidad dio mayor sustento a las dudas. Los indicios que maneja la UIF alimentan la sospecha de que se trataría de “una estructura empresarial que sirve para anular pruebas”. Sbatella agregó además que “en los otros incendios la empresa hizo lo mismo, hay un modus operandi similar en otros países”. Tal como viene publicando este diario, y si bien estos datos no son representativos de delito por sí mismos, en el depósito de Barracas archivaban firmas investigadas por delitos económicos y otras que no están en la órbita judicial. En el siniestro se perdieron cajas de bancos, energéticas, constructoras, consultoras y telefónicas. Un total de más de 600 compañías de las cuales 43 perdieron en el incendio buena parte de su documentación (ver aparte). Sobre este pelotón, la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac) separó los casos útiles para investigar indicios de delitos económicos conectados al incendio. Y elevó a la fiscalía datos de firmas con cajas de rótulos dudosos según lo incluido.

Cabe destacar que la causa está a cargo del Juzgado Nacional en lo Criminal de Instrucción Nº 18, del magistrado Pablo Ormaechea. Inicialmente fue caratulada “Incendio”, y luego se modificó a “Estrago”. En el archivo de Barracas, las pericias indicaron que fallaron los sistemas de emergencia; además, el día del fuego no funcionaron los rociados de agua para apagar las llamas. Los depósitos de agua para alimentar esos expansores estaban a la mitad.

En este contexto, la UIF pedirá además información a los países donde ocurrieron los últimos siniestros en depósitos de Iron Mountain. Los avatares de los otros incendios sirven para contextualizar las investigaciones del suceso en Argentina, y dan indicios coincidentes con lo ocurrido en las pericias locales. Entre 1997 y 2006 se siniestraron otros cuatro depósitos de Iron Mountain: dos en Nueva Jersey, Estados Unidos; uno en Ottawa, Canadá; y otro en Londres. El año pasado, la agencia de noticias Télam publicó detalles de las pericias del incendio de Iron Mountain en la capital británica, ocurrido en el año 2006. En ese incendio, como ocurrió en Barracas, al momento del fuego estaba deshabilitado el sistema central y alternativo de rociadores automáticos. Asimismo, también algo similar con el incendio en Argentina, los empleados declararon que en ningún momento funcionó la bomba eléctrica que lleva agua a los rociadores. Según testimonios, el mal funcionamiento del dispositivo fue algo común durante los inviernos de 2003 y 2004, y los registros encontraron que por lo menos ocurrió cinco veces entre el 12 de marzo de 2004 y el 14 de octubre de 2005. En el caso de Barracas, la falta de inspecciones cercanas al hecho no permite ver ese dato. En el hecho ocurrido en Londres no hubo víctimas fatales, pero cuatro bomberos quedaron internados por haber participado en el apagado de las llamas.

En Ottawa, en tanto, el incendio tuvo lugar en julio de 2006 y, como en Buenos Aires, el fuego destrozó la totalidad del depósito. Además de documentación de empresas privadas, el depósito guardaba archivos confidenciales de la ciudad de Ottawa. «

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Ciudad la eximió de casi $ 5 millones en impuestos

Un informe basado en datos oficiales del gobierno de la Ciudad, elaborado por el legislador del Frente para la Victoria (FPV) porteño, Gabriel Fuks, muestra cómo el Ejecutivo de la comuna buscó la manera de asociar a Iron Mountain con una empresa tecnológica, de tal forma de beneficiarla con exenciones impositivas por instalarse en el Distrito Tecnológico.

Concretamente, y según el detalle al que accedió Tiempo,  se especifica que Iron Mountain, al cierre 2012, acumuló exenciones totales por $ 4.842.030,23.  “Debe tenerse en cuenta que estas exenciones corresponden a tres años, ya que cuenta con el beneficio desde noviembre de 2009″, explicó Fuks a este diario.

Entre los beneficios que obtienen las empresas inscriptas en el Registro, que desarrollen las actividades mencionadas, se cuentan: sus ingresos se encuentran exentos en su totalidad del Impuesto sobre los Ingresos Brutos hasta el 30 de enero de 2019.

–Cuentan con exenciones en el impuesto de sellos, reuniendo determinados requisitos
–También se los exime del pago del ABL

En teoría las exenciones se otorgan para cada caso en particular, teniendo en cuenta las exigencias de la ley.  Dentro de la nómina de empresas inscriptas, algunas por ejemplo cuentan con diferimiento de Ingresos Brutos por el término de dos años y otras cuentan con exención total. Iron Mountain tiene exención total de ingresos brutos, hasta el plazo establecido en la ley.

“Conocemos que la empresa se especializa en el archivo de documentos, pero parecería que también desarrollan un sistema de almacenamiento.  De este modo, lograron calificar para formar parte del Distrito”, detalló el diputado Fuks. La calificación no fue auditada, pero el beneficio fiscal se aprobó de todas maneras, sabiendo incluso las deficiencias edilicias de los archivos de Barracas.

Tercerización de archivos

En casi todos los lugares del mundo donde se incendiaron depósitos de Iron Mountain, la justicia inició investigaciones para conocer las razones del siniestro. En aquellos lugares donde el fuego se comprobó intencional, se encontraron indicios de colaboración entre la empresa y los privados para hacer desaparecer material. En casi todos los países donde hubo incendios, se puso además en debate las razones de la tercerización del servicio de archivos, sobre todo tratándose de grandes empresas que tienen lugar suficiente para reservar su material.

En general, los depósitos que se incendiaron estaban en malas condiciones edilicias o no habían tenido inspecciones en los últimos años previos a los incendios.

Fuente: Pajarorojo.com.ar
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