"No puedo tomarlo más que como un liso y llano pedido de censura".

Daniel Santoro le responde al diputado Jorge Cardelli, quien solicito que se remueva una obra del artista que se exhiba en el Congreso Nacional.

El edil de Proyecto Sur presentó un proyecto para que se retire la pintura Eva Perón castiga al niño marxista leninista para "garantizar la pluralidad ideológica". Las declaraciones de Cardelli y los cuestionamientos del artista plastico.

En el 2001, Daniel Santoro exhibió por primera vez Un mundo peronista en el Centro Cultural Recoleta. Esa fue la primera de una serie de muestras en las que el artista plástico indagó en la historia y la gráfica de este intenso período histórico, según se indica en su página web. Un mundo peronista generó debates sobre los alcances y el significado del arte político argentino. Y la polémica retornó. Sucede que el diputado nacional Jorge Cardelli, de Proyecto Sur, presentó un proyecto para retirar Eva Perón castiga al niño marxista leninista,

que desde el 26 de julio se exhibe en la explanada del edificio del Congreso Nacional. La obra forma parte de la exposición Eva según Santoro. La exposición, a su vez, integra el ciclo Eva en Diputados con motivo del 60º aniversario de la muerte de la mítica política y esposa de Juan Perón. La obra presenta a Evita envuelta en un aura religiosa, azotando las nalgas de un bebé con el rostro del dirigente y teórico comunista ruso Vladimir Ilich Ulianov, más conocido como Lenin.
Al ser consultado por Tiempo Argentino, Cardelli argumentó vía mail que "la Cámara de Diputados, responsable de la organización de la muestra, es por decisión constitucional, el ámbito que cobija a los representantes del pueblo argentino, es decir, del conjunto de personas que habita en nuestro territorio. De allí que la Cámara de Diputados debe ser una institución plural". Y agregó: "Garantizar esa pluralidad exige mantener un delicado equilibrio que las confrontaciones y debates tienden a romper. Para que ello no ocurra, la Constitución asegura a los diputados que no podrán ser molestados por las opiniones o discursos que emitan al desempeñar su mandato. Dado que tales opiniones o discursos se enmarcan en las ideologías de quienes las emiten, entiendo que, por extensión, dichas ideologías gozan de amparo constitucional. Ridiculizar a una de ellas o exaltar el poder disciplinador de una sobre otras no es el mejor mensaje que desde la Cámara se puede dar a la ciudadanía."
El diputado subrayó que no reprueba la obra sino el ámbito en el que se exhibe. En ese sentido, recordó que hace ocho años defendió a León Ferrari cuando la jerarquía de la Iglesia Católica exigía la clausura de una muestra suya en el Centro Cultural Recoleta por considerarla "blasfema". "Igual postura tomaría ante cualquier intento de impedirle a Santoro el derecho de exhibir su obra", aclaró. Sin embargo sostuvo: "Si mañana a Ferrari se le ocurriera montar una muestra en la escalinata de la Catedral metropolitana, la Iglesia tendría todo su derecho a negarle la debida autorización y nadie podría alegar que comete un acto de censura, dado que como institución tiene atributos suficientes para decidir qué se hace y qué no se hace en los espacios que le son propios."
Cardelli consideró que "similar potestad tiene la Cámara de Diputados y, si optara por no exhibir en su ámbito determinada imagen, no cometería censura, sino que ejercería un derecho". Según el diputado, se trata de "el mismo derecho que en 2004 muy bien ejerció Néstor Kirchner cuando, como jefe de Estado, ordenó que se descolgaran los retratos de Videla y de Bignone que lucían en el Colegio Militar".  «

la respuesta del artista plástico Daniel Santoro

Cuando me invitaron a exponer un panorama de mi obra sobre el tema de la figura de Eva Perón con motivo del 60º aniversario de su muerte, pensé que lo adecuado era seleccionar los tópicos más relevantes que a lo largo de los años fui trabajando.
Entre estos se encontraba la rica pero conflictiva relación que el peronismo, desde su irrupción, supo tener con el marxismo y sus vertientes.
Referido a este tema hice una serie de trabajos que mostré aquí y en el extranjero. Entre ellos hay dos cuadros que funcionan en conjunto: uno llamado Evita castiga al niño gorila, y el que se exhibe en el jardín del frente del Congreso Nacional, llamado Evita castiga al niño marxista-leninista. Este último cuadro plantea, a través de una invención icónica, mostrar algo de ese histórico desencuentro entre aquel viejo Partido Comunista estalinista y el primer gobierno de Perón.
De más está decir que se trata de una pintura que, en todo caso simboliza e ironiza esa tensión histórica. No vapulea ni humilla ni ataca ninguna idea política. Y aclaro que la de Lenin es una imagen realista, no es una "caricatura". Así como trabajé la figura de Lenin, lo hice con la de Sprulle Braden, el Che Guevara, Victoria Ocampo, Borges y Bioy Casares. Todos interactuando de diversas maneras, irónicas y no tanto, con el ícono de Eva. Lamento que el diputado no entienda esto como un esfuerzo de reflexión histórica desde el territorio de las artes visuales, y lo tome como una "violación a los derechos civiles".
Pese a los esfuerzos que hace el diputado por no aparecer censurando una obra, me resulta muy extraño que una expresión artística tenga un lugar en donde pueda ser mostrada y otro en el que su exhibición resulte ser un acto de provocación y viole derechos civiles.
En definitiva, le pregunto al diputado: ¿Se puede o no se puede mostrar?
Porque si se trata de un delito tan grave como la violación de derechos civiles y políticos, no entiendo por qué no los violaría en cualquier ámbito, y sí en el Congreso.
Recordemos que en la historia hubo casos reconocidos en los que se le adjudicó a una obra artística la capacidad de "vapulear, humillar, atacar, además de violar derechos civiles y políticos". Sin llegar al extremo de la idea fascista de un "arte degenerado", tenemos otros ejemplos más actuales como el del "Porfolio X" del fotógrafo Mapplethorpe, la muestra de León Ferrari en Recoleta, o los niños colgados de Mauricio Catelán. 
No puedo tomar esta declaración más que como un liso y llano pedido de censura, enmascarado bajo un absurdo reclamo de re-localización de la obra.

Fuente: Tiempo Argentino.

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