¿Se adelantan las elecciones?

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por Rosendo Fraga

El ministro del Interior (Randazzo) ratificó que la elección presidencial será en octubre de 2011 y que no será adelantada. Lo hizo sin que existiera reclamo o debate alguno sobre el tema. La realidad es que en Argentina son más las elecciones presidenciales que fueron adelantadas que aquellas realizadas en fecha. En 1989, Alfonsín convocó a votar en mayo para entregar en diciembre, y ello llevó a la entrega anticipada en julio. En 1995, Menem llamó a votar en mayo para iniciar otro mandato en diciembre, realizándose así la elección siete meses antes de la entrega del poder. En 2003 Duhalde convocó a votar en abril para un mandato que terminaba en diciembre, cuya finalización fue adelantada a mayo. El año pasado, la elección legislativa se realizó cuatro meses antes de la fecha establecida por el Código Electoral, que era el último domingo de octubre. Será la realidad política y las conveniencias tácticas del Gobierno las que, finalmente, determinarán si se vota el último domingo de octubre de 2011, y lo mismo sucederá con la fecha de finalización del mandato. La realidad es que el Gobierno no descarta adelantar la elección al primer trimestre del año próximo si se le hace conveniente o necesario. Fue el ministro de Economía (Boudou) quien públicamente expresó una idea central del oficialismo: no vamos a realizar el ajuste. La evolución de la economía, y no sólo la situación política, será determinante de lo que suceda finalmente con la fecha de las próximas elecciones. 

A veinte meses de la finalización del mandato y a casi un año y medio de las internas, las candidaturas presidenciales son una cuestión central en el proceso político. En el oficialismo, mientras en los sondeos se interroga por un solo candidato propio (Kirchner) y se dispersa la pregunta en una decena de opositores, no se descarta ninguna posibilidad: nueva postulación de Néstor o Cristina, o alguno de los gobernadores afines. Pero es en la oposición donde la dispersión es grande. En el peronismo disidente, Reutemann no descarta su candidatura y tampoco lo hace Narváez, pese a las versiones en contrario, mientras que Duhalde cuestiona ambas postulaciones buscando polarizar él la disidencia contra Kirchner. En el no-peronismo la UCR sigue teniendo una relación difícil con Cobos, quien es hoy su mejor candidato, pero sin que se descarte una posible opción de Alfonsín hijo, siendo los homenajes a su padre su activo más importante. Carrió parece alejarse definitivamente del radicalismo presentando candidatura propia y el Socialismo -esta semana se realiza en Buenos Aires la reunión de la Internacional Socialista- puede optar por aliarse con alguna de ambas vertientes. Sobre la derecha, Macri ha ratificado que será candidato y sobre la izquierda seguramente también lo será Pino Solanas. Ningún candidato individualmente tiene más intención de voto que Kirchner en primera vuelta, pero todos le ganan ampliamente en la segunda. Es que el oficialismo tiene un piso firme entre 20 y 25%, pero al mismo tiempo hay tres votos opositores por cada uno del Gobierno. 

El Congreso ocupa un lugar central nuevamente en la semana que se inicia. El oficialismo ha tenido un éxito en marzo, ya que las cámaras solo sesionaron dos veces. Pero el Ejecutivo, que antes lograba la aprobación de sus proyectos, ha pasado a la defensiva y ahora busca evitar que se sancionen los de la oposición. Mientras se comienza hoy a pagar deuda con reservas, la oposición en la Cámara de Diputados intentará anular el DNU firmado el 1 de marzo para ello. Lo mismo se buscará en Senadores, donde la relación de fuerzas es más incierta. Además del DNU, la Cámara Alta tratará el pliego para la designación de la nueva Presidente del Banco Central (Marcó del Pont) y la modificación del impuesto al cheque. En Senadores, la duda la plantean algunos legisladores independientes del PJ que a veces pueden apoyar al oficialismo, y otros que, como Carlos Menem, juegan con su ausencia. En Diputados, el problema son los legisladores de izquierda, que a veces dan quórum y otras no a los proyectos de la oposición. La reunión de la Presidente con los 17 gobernadores oficialistas no arrojó un resultado concreto, al mismo tiempo que se ha demorado el giro de 15.000 millones de pesos a las provincias correspondientes al primer trimestre, como forma de presionarlos, para que influyan sobre sus senadores. 

Mientras tanto la naturaleza política del kirchnerismo, que hace del conflicto un medio para construir poder, se manifiesta en diversos ámbitos. El conflicto con los medios de comunicación privados continúa y desde el oficialismo se da impulso a la denuncia judicial de la UIF -oficina encargada de investigar el lavado de dinero- contra supuestas cuentas no declaradas de directivos del grupo Clarín en el exterior. Al mismo tiempo, tres gobernadores oficialistas reclamarán a la Corte que determine la vigencia de la Ley de Medios. La Iglesia ha reiterado sus críticas por la falta de armonía y diálogo político y por la pobreza y el desempleo estructural, decidiendo Monseñor Bergoglio realizar el Tedeum del Bicentenario aunque la Presidente no participe del mismo. Paralelamente, desde el oficialismo se impulsan proyectos conflictivos para la Iglesia, como el matrimonio gay y la legalización del aborto, proponiendo una senadora kirchnerista que el estado deje de sostener al culto católico. En la política exterior, la relación con China muestra fuerte tensión. Pero detrás de ella hay una realidad: el Presidente chino visita en los próximos días Brasil, Chile y Venezuela sin pasar por Argentina. También realizan giras regionales el primer ministro ruso y el primer ministro de la India, quienes además de participar en Washington en la Cumbre sobre el tema nuclear convocada por Obama -en la cual Cristina hasta ahora no ha logrado un encuentro con él- estarán en Brasil para la segunda Cumbre del grupo BRIC.

Fuente: nuevamayoria.com

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