La única salida es la salida

Como nunca antes, Palermo reconoció su enfrentamiento con Riquelme; los dos referentes ya no pueden convivir y los resultados del mal clima grupal están a la vista; el N° 9, tras lograr la marca de máximo goleador xeneize, emigraría después del Mundial. "Lo que pasa adentro es más que obvio", confesó el artillero .

 

Foto 1 de 1

Palermo festeja su 219° gol en Boca, con Chávez, Medel y Morel; Erbes, Monzón y Riquelme celebraron por separado – FotoBAIRES

 

Habían transcurrido sólo un puñado de minutos desde las 20. El lunes se consumía, como un cigarrillo entre los dedos de un hincha ansioso. Todavía se escuchaba el retumbar de los bombos, desde la zona alta de la tribuna que le da la espalda al predio de Casa Amarilla. En medio de una crisis y después de varios tropiezos en cadena, Boca acababa de abofetear a Arsenal. El goleador, Martín Palermo, que había cumplido su sueño tras superar a Roberto Cherro, parecía un león enjaulado en la enfermería. Le había tocado someterse al control antidoping, junto con Ezequiel Muñoz. Todos estaban eufóricos. Menos él. Claro, Juan Román Riquelme le había hecho un desplante demasiado evidente. "Me cargó, ¿no lo viste? Me forreó . Encima, ese gesto que le hizo a la gente, como diciendo más o menos , por el pase que me había hecho. Me forreó, me forreó . Basta, no lo soporto más", se desahogaba el Loco, con varios testigos a su alrededor. Después de bañarse cenó con su hijo, Ryduan, y unos amigos, en Puerto Madero. Volvió a su casa, descansó, se despertó temprano y, todavía enojado, decidió confesar, en público, su enfrentamiento con el N° 10. Un enfrentamiento que afecta directamente en lo deportivo y hasta ayer habían intentado ocultar, incluso, tratando de mentirosos aquellos periodistas que lo divulgaban. 

"Es obvio y evidente que el 80 o el 90% de las cosas que puedan llegar a decirse de lo que pasa adentro, es más que obvio. Es muy difícil que los protagonistas de esas situaciones salgan a confirmarlo. Cuando Julio (por Cáceres), con o sin razón, salió a decir algo, quedó expuesto ante todos. Porque es difícil..., los dirigentes lo saben, los técnicos también. Yo realmente soy claro: no soy amigo, no tengo relación. Lo único que nos une, hoy por hoy, es salir el domingo y vestir la misma camiseta. Esto no da para más (...) La comisión directiva debe analizar. No voy a entrar en el juego de si es él o yo, sería caer muy bajo. La verdad que a veces busco los motivos, busco algo que haya causado algún malestar, pero no sé, se dio así. He convivido diez años, pero seguramente que los otros fueron de otra manera, era distinto el vivir dentro de un vestuario. La realidad es ésta, no se va a ocultar, es lo que dicen ustedes", reveló Palermo, con calma y sinceridad brutal, en el programa Un buen momento , en Radio La Red. 

Las palabras del artillero cayeron como una bomba en la intimidad del club xeneize, en el arranque de una jornada que, en principio, debía avanzar en calma, sobre todo por el triunfo frente a Arsenal y porque el flamante conductor, Roberto Pompei, les había otorgado descanso a los futbolistas. El presidente, Jorge Amor Ameal, se tomó la cabeza al enterarse de lo ocurrido; la confesión del Titán no sólo ridiculizó sus intentos de apaciguar el conflicto, sino que lo obligará a decidirse por uno de los dos a partir del semestre próximo, más allá de que el viernes pasado, en una rueda de prensa, dijo que deseaba que el enganche y el delantero prolongaran sus vínculos. Para colmo, en la Bombonera los hinchas se manifestaron en favor de la continuidad de ambos y las críticas hacia la dirigencia se acentúan. 

No hay vuelta atrás. Palermo y Riquelme ya no pueden compartir, en armonía, el mismo grupo; además, influyen directamente en los subgrupos que se forman a sus alrededores. Podrán vestir los mismos colores, viajar en los mismos vuelos, compartir la misma pretemporada, pero sus figuras seguirán atentando contra el equipo; en definitiva, contra el club. Decir que la división no se advierte en el funcionamiento del equipo es totalmente falso. La distancia entre los dos máximos referentes se inició en enero de 2008, cuando Carlos Ischia era el DT. En aquel primer semestre de 2008, la frustración fue muy grande: Boca fue 2° en el Clausura (con River campeón) y quedó eliminado en las semifinales de la Libertadores. En el Apertura 08, se consagró en el triangular final, con el plantel fragmentado, según reconoció Cáceres. En el Clausura 09, fue 14°; se despidió en los octavos de final de la Copa, ante Defensor Sporting; fue eliminado en la zona de grupos de la Sudamericana, ante Vélez; y en el Apertura 09, fue 11°. Hoy, a cinco fechas del final, está 15°. Los números, son contundentes. 

El problema está planteado. Ahora, ¿cómo se podrá solucionar? Da la sensación de que la única forma de hacerlo será si uno de los dos emigra. Palermo dijo que, al menos, tiene ánimo para jugar hasta junio de 2011 y pretende que el último tramo de su carrera sea "en paz". Tiene alternativas. Roberto Abbondanzieri quiere convencerlo de que lo acompañe en Inter, de Porto Alegre. También Estudiantes piensa en el Titán, ya que probablemente Mauro Boselli juegue en Europa o México desde junio. Palermo, indignado porque, según él, Riquelme le arruinó el histórico gol marcado, fue más allá: "Esperaré al 15 de mayo. Lo mejor es que las cosas pasen como tengan que pasar. Los dirigentes deberán tomar la decisión de cómo encaminar la reestructuración del club y del plantel. Tienen que tomar decisiones en beneficio de Boca. Seguramente tiene que haber cambios. ¿Qué cambios? Un orden institucional, la designación de un nuevo cuerpo técnico, resolver situaciones personales de los jugadores, traer incorporaciones o no... No es fácil de resolver de un momento para el otro. A mí no me corresponde. Pero sé que situaciones incómodas como la del otro día no quiero vivir nunca más". 

¿Qué agregar luego de tal confesión? No mucho. Sólo que Boca atraviesa por uno de los momentos más críticos de su historia y que no hay indicios auspiciosos. El goleador histórico y el talentoso número 10 ya no pueden convivir. Uno de los dos deberá irse; si no, nada se modificará. La situación ya no daba para más. Mucho menos ahora. 

DIXIT 

"Tengo muy buena relación con ambos. Y en el festejo, no creo que Román lo haya hecho con mala intención" 

Hugo Ibarra 

"Los dos ganaron todo y es lógico que la gente les tenga un cariño especial y quieran que no se vayan" 

Roberto Pompei 

 

Fuente: Cancha Llena.

Compartir en Google Plus
    Blogger Comment
    Facebook Comment