Un empate con sabor a nada

Lanús perdía 1 a 0 producto de un penal infatil y cuando todo parecía para otra tarde de calor abrumadora José Sand puso el empate para, al menos, salvar la ropa. El equipo volvió a dejar puntos de local y sigue fallando en los últimos metros.

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No hubo figura, no hubo un actor predominante en los 22 jugadores que saltaron al hermoso césped del Estadio Ciudad de Lanús – Néstor Díaz Pérez para recibir a Tigre. Todos los focos se los llevó el calor abrumador que se sintió en la soleada tarde, producto de la insólita decisión del Fútbol Para Todos que dirige Fernando Marín que volvió a programar un partido del Granate para las 14 horas. Horario que como dijo Jorge Almirón en la previa no lo usan para jugar “ni los amigos”.

El primer tiempo comenzó parejo, con un Lanús volcado a la ataque y con una constante insistencia por el sector izquierdo. Allí Maximiliano Velázquez aparecía como lateral, aunque jugó como central, y Nicolás Pasquini -de flojo partido- lo hacía casi como extremo, para combinar con Lautaro Acosta y Miguel Almirón. Casi no hubo remates al arco del Grana en el primer tiempo, y mucho menos del amarrete equipo de Pedro Troglio.

Pero en el fútbol rara vez algo sucede como se planifica, a los seis minutos del segundo tiempo Marcelo Herrera cometió un penal muy infantil, tras agarrar a un adversario en el área Granate con el árbitro Fernando Echenique al lado de la jugada. Carlos “Chino” Luna lo cambió por gol. Mucho premio para el pobrísimo planteo de Troglio.

La foto parecía ser la misma que en todos los partidos disputados en esta segunda parte del año, pero a los 16 minutos una buena jugada preparada a la salída de una pelota detenida, terminó con un muy buen centro de Pasquini para que José Sand lo cambie por gol mediante un certero cabezazo. Sí, cuando las papas quemaban apareció el interminable “Pepe” para poner el 1 a 1.

Los minutos restantes sirvieron para que Lanús intente pero no pueda doblegar al adversario. Los de Jorge Almirón intentaron lateralizar contínuamente el juego desde los pies de Marcelino Moreno -remplazó a un discreto Alejandro Silva- pero el juvenil no podía traducir en jugadas de gol los buenos arranques que tenía en velocidad por el sector derecho.

El calor se apoderó de la escena y la lesión de Herrera suma nuevas dudas para la defensa para lo que viene. Terminó siendo empate en la Fortaleza, por como se dio el juego y con los recientes antecedentes vale haber llegado al empate, pero no vale nada hacerlo de local ante un equipo chato como Tigre. Un punto con sabor a nada.

Leonardo García |

Fuente: Engranados.com.ar

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